¬ŅC√≥mo se dise√Īa una utop√≠a? Este fue el punto de partida para que en 1972 el et√≥logo John B. Calhoun llevara a cabo un experimento √ļnico. Hab√≠a creado un ‚Äúreino‚ÄĚ para ratones con todo aquello que pudieran necesitar para que la poblaci√≥n creciera. Un para√≠so perfecto que acab√≥ convirti√©ndose en una fortaleza infernal. ¬ŅAnalog√≠a de la conducta humana?

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No se trataba del primer proyecto de este tipo, Calhoun pas√≥ a√Īos estudiando el comportamiento de los ratones mientras trabaj√≥ para el NIMH (National Institute of Mental Health), experimentando con los efectos de una superpoblaci√≥n de roedores a trav√©s de mundos artificiales a los que denominaba Universos ut√≥picos. Universo 25 fue probablemente el m√°s famoso, tanto por infraestructura como por los aterradores resultados que dejaron una pregunta en el aire: ¬Ņser√° este el futuro que nos espera?

Estudios pre- Universo 25

Foto: Igor Stramyk / Shutterstock

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Calhoun hab√≠a acu√Īado el t√©rmino ‚Äúbehavioral sink‚ÄĚ para describir el colapso que se produc√≠a en el comportamiento como resultado de un hacinamiento masivo. Durante a√Īos llev√≥ a cabo estos estudios de excesos de poblaci√≥n con experimentos, primero con ratas y luego con ratones. Sus estudios, publicados en Scientific American en la d√©cada de los 60, acabaron siendo un modelo (animal) de colapso de una sociedad, y desde luego una piedra de toque sobre la sociolog√≠a urbana.

Cuando terminó la primera parte de sus experimentos en 1962, aquellos que realizó con ratas, el hombre describiría el comportamiento en las publicaciones científicas de la siguiente manera:

Muchas de las ratas hembra fueron incapaces de llegar a culminar un embarazo, en otros casos cuando ten√≠an una camada r√°pidamente las abandonaban. Un n√ļmero a√ļn mayor, despu√©s de dar a luz con √©xito, no ten√≠an ning√ļn tipo de funci√≥n materna. En los varones exist√≠an grandes alteraciones desde la conducta sexual hasta el canibalismo o la hiperactividad fren√©tica. En los experimentos en los que se desarroll√≥ esta parte de las pruebas la mortalidad infantil fue del 96% entre los grupos m√°s desorientados en la poblaci√≥n.

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La publicaci√≥n de su trabajo en 1962 se hizo de dominio p√ļblico y cal√≥ en la cultura popular como una analog√≠a de la conducta humana. Una primera fase de pruebas que comenzar√≠a en 1954 hasta 1972 bajo el mismo patr√≥n: apilar un gran n√ļmero de roedores en una casa artificial provista de recursos ilimitados para que se reproduzcan. La utop√≠a de la rata o el para√≠so rat√≥n. Hasta que lleg√≥ el Universo 25.

Universo 25, la fortaleza infernal

Imagen: Universo 25 y Calhoun. Wikimedia Commons

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El proyecto comenzaba en 1972. Hab√≠a construido un espacio que atendiera al bienestar de los roedores y aumentara su vida √ļtil. De esta forma se cre√≥ la fortaleza que vemos en las im√°genes, un h√°bitat cuadrado de alrededor de 2,5 metros cerrado por paredes de 1,3 metros de altura. Los primeros 0,9 metros de las paredes estaban estructuradas de manera que los ratones pod√≠an subir, aunque no se les permit√≠a escapar gracias a los 0,4 metros restantes de altura de la pared.

No s√≥lo eso, cada muro contaba con hasta 16 mallas verticales de t√ļneles (o escaleras). Cuatro corredores horizontales daban a cada hueco de la escalera, que a su vez conduc√≠a a cuatro cajas-nido. Eso significaba que eran un total de 256 cajas, cada una capaz de albergar quince ratones. En cuanto a abastecimiento, los ratones contaban con abundante comida, agua y material de nidificaci√≥n. El Universo 25 se limpiaba cada cuatro semanas, no hab√≠a depredadores y la temperatura se manten√≠a a una constante de 20 grados. Por √ļltimo y para rematar este para√≠so jam√°s construido para ratones, los roedores que comenzaron el experimento fueron seleccionados entre una √©lite escogida por el NIMH, es decir, ratones libres de enfermedades y en perfecto estado.

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Por tanto tenemos un espacio que, si bien estaba limitado en cuanto al espacio, el resto eran las condiciones perfectas para vivir en el paraíso ratonil, había material en abundancia para perdurar en vida por el fin de los días…

No fue as√≠ evidentemente y el ejercicio llevado a cabo mostr√≥ la cruda realidad de lo que podr√≠a ocurrir en un entorno de superpoblaci√≥n donde existen recursos ilimitados, en este caso con mam√≠feros. El experimento se iniciaba con cuatro parejas de ratones libres de enfermedades, cuatro machos y cuatro hembras. A los 104 d√≠as de comenzar los ratones comenzaron a procrear. Pasados los 300 d√≠as, los ratones ya hab√≠an llegado a la cifra 600 roedores en el h√°bitat. Para el d√≠a 560 del experimento, la poblaci√≥n de roedores ya hab√≠a llegado a 2.200... y fue en este punto cuando la poblaci√≥n comenz√≥ a decrecer. ¬ŅQu√© ocurri√≥?

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Si bien podríamos pensar que en una sociedad sin recursos, la población no habría llegado a las cifras del Universo 25, lo ocurrido en el experimento, el decrecimiento de la población, ocurrió por el exceso de habitantes, la superpoblación estaba extinguiendo a la sociedad. No había espacio para todos.

¬ŅC√≥mo? Cuando llegaron al pico de habitantes, la mayor√≠a de los ratones pasaron a estar cada segundo de su vida en compa√Ī√≠a de cientos de otros. S√≠, se reun√≠an como al comienzo en las plazas y cajas creadas, pero a diferencia del principio, lo hac√≠an √ļnicamente a la espera de ser alimentados. Esos momentos se tornaron en situaciones cada vez m√°s violentas, los ratones se atacaban unos a otros, el territorio que comenz√≥ con ‚Äúgrandes‚ÄĚ espacios para unos pocos se hab√≠a convertido en un espacio claustrof√≥bico, de estr√©s, donde se luchaba por mantenerse en ‚Äúsu zona‚ÄĚ.

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Los machos, cada vez m√°s estresados, dejaron de procrear, lo que Calhoun concluy√≥ como una falta de atractivo por las propias hembras. Estas a su vez cada vez eran menos las que quedaban embarazadas, y aquellas que lo hac√≠an daban a luz y simplemente se olvidaban de los beb√©s. Calhoun tambi√©n describi√≥ otro peque√Īo reducto, aquellos roedores que perdieron toda actividad social de un roedor, simplemente dejando pasar el tiempo mientras com√≠an y dorm√≠an.

El estrés iba en aumento y los roedores más débiles eran cada vez más apáticos para luego pasar por estados de violencia con agresión al resto. Las hembras, cada vez más aisladas y sin rastro de sus facultades sociales, iniciaban una escalada de violencia sobre sus propias crías que terminaba en muchos casos con la ingesta de la misma.

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As√≠ se lleg√≥ al d√≠a 600 del experimento, el d√≠a que la colonia se extingu√≠a de verdad. Quedaban unos pocos ratones que hab√≠an sobrevivido al colapso social, ning√ļn rat√≥n joven, ninguna embarazada y ninguna probabilidad de procrear al haber perdido todo rastro de relacionarse socialmente. El experimento, cruel en s√≠ mismo, hab√≠a sido un √©xito. Seg√ļn explicar√≠a Calhoun:

En cierto modo, las criaturas hab√≠an dejado de ser ratones mucho antes de su muerte, una ‚Äúprimera muerte‚ÄĚ que arruin√≥ el esp√≠ritu y a la propia sociedad de manera tan profunda como lo har√≠a la ‚Äúsegunda muerte‚ÄĚ del cuerpo f√≠sico.

Un experimento aterrador que da que pensar. Los ratones lo tenían todo para sobrevivir, todo menos espacio. Y es ahí cuando surge el nuevo problema, un colapso social que afecta a las capas de cada mamífero, rompiendo la figura de cada uno desde el interior.

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Foto portada: Igor Stramyk / Shutterstock

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