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Ciencia

Durante siglos creímos que los dodos eran estúpidos, pero estábamos equivocados

“Decir que son estúpidos porque son ingenuos suena a que merecían extinguirse, y eso es injusto”.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Hay quienes dicen que el dodo es “símbolo de la extinción”. Pero desde el último avistamiento por parte de algún humano, en 1662, este pájaro grande que no volaba y cuya postura es entrañablemente desgarbada, el Dodus Ineptus (sí, inepto) siempre se consideró que la criatura era estúpida. Sin embargo, un nuevo trabajo de investigación muestra que durante siglos hemos sido realmente injustos con los dodos.

En la actualidad solo hay tres cráneos de dodo completamente preservados. En un estudio sin precedentes que se publicó hace poco tiempo en el Zoological Journal of the Linnean Society, un equipo de investigadores estudió estos cráneos mediante tomografías y los comparó con los cerebros de otros pájaros comparables. Encontraron que el cerebro del dodo no era tan pequeño en relación con el tamaño del ave. Es decir que no hay evidencia que sugiera que el dodo sería menos inteligente que otros pájaros. Los análisis también indicaron que los dodos compartían características con las aves nocturnas.

“Siempre se representó a los dodos como pájaros tontos o confundidos, reputación que tal vez provino de su conducta confiada, que hizo que cientos de estos animales perdieran la vida en muy poco tiempo”, declaró Sara Citron, autora principal del trabajo y estudiante de doctorado de la Universidad de Lethbridge en Canadá. “Decir que eran estúpidos solo por ser ingenuos suena a que merecían extinguirse, y eso es injusto”.

Cuentos y leyendas

Los últimos avistamientos confiables de algún dodo son de finales del siglo XVII. Los registros de la época representan a los dodos como “pájaros gordos y lentos” que vagan por Mauricio “casi como si quisieran extinguirse”, según lo explica el Museo de Historia Natural del Reino Unido. Fue siglos después, en 1848, que se describió científica y oficialmente al dodo.

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©John Tenniel via Wikimedia Commons

Sin embargo, en estudios recientes se encontró que gran parte de la literatura sobre el dodo no representaba de manera fiel la fisiología y conducta de los dodos. Los investigadores usaron técnicas avanzadas de escaneo y encontraron que probablemente los dodos eran mucho más altos, delgados y veloces de lo que se creía. En una entrevista de 2025 con la BBC, Beth Shapiro, bióloga evolucionista de la Universidad de California-Santa Cruz, dijo que es probable que los dodos evolucionaran en una isla donde no había depredadores. Añadió que tal vez los animales que habían trasladado los marinos en la antigüedad quedaron expuestos a nuevos riesgos y que eso eventualmente llevó a su extinción.

El contexto

En este estudio el equipo reconstruyó el cerebro del dodo a partir de tomografías en alta resolución del esqueleto preservado. Con los datos, los investigadores midieron las estructuras físicas relacionadas con la visión, el olfato y la cognición. Luego compararon estos escaneos con los cerebros de la familia de las palomas, a la que pertenece el dodo.

“cuando comparamos el cerebro del dodo con el de las palomas hallamos que la parte frontal vinculada a la cognición y la memoria, era de proporciones similares a la de otras palomas en comparación con el resto del cerebro”, escribieron en una columna para The Conversation Citrón y sus coautores Vera Weisbecker, bióloga evolucionista de la Universidad Flinders de Australia, y Andrew Iwaniuk, neurocientífico de Lethbridge.

El arco de la redención

El dodo tal vez no fuera un genio entre los pájaros. Pero no hay evidencia que sugiera que el dodo era menos inteligente que otras palomas (que pueden ser muy astutas). En cuanto a la conducta confiada del dodo, los “animales tal vez eran sociables” y “estaban acostumbrados a una vida libre de depredadores”, explicó Citron en las declaraciones.

Los análisis más recientes también identificaron lóbulos ópticos más pequeños como tienen las aves nocturnas como los búhos o los kiwis, señalan en su columna los investigadores. Aunque actualmente no se puede estudiar la retina del dodo, este descubrimiento indicaría que los dodos eran animales de hábitos nocturnos, o del amanecer y el atardecer, lo que lo destacaría entre las palomas de hoy. Citron además afirmó que eso quizá les brindaba una ventaja respecto de sus competidores.

Dicho esto, y como admiten los investigadores en su columna, los resultados siguen siendo “una especulación”. Como lamentablemente no hay cerebros de dodo preservados para poder estudiarlos, los investigadores utilizaron indicios fisiológicos como las mediciones del cráneo y sus cavidades para inferir cómo eran las estructuras sensoriales del dodo. En su trabajo escriben que los biólogos “quizá nunca puedan determinar las capacidades sensoriales del dodo con certeza”.

Sin embargo, añaden que pueden intentarlo. En todo caso, realmente parece que el “mundo sensorial del dodo no era tal como lo pensábamos”.

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