Representación artística de la Parker Solar Probe cerca del Sol
Ilustración: NASA

Una nave espacial hecha por el hombre finalmente se dirige al centro del Sistema Solar. El 12 de agosto la sonda Parker se lanzó con éxito a las 3:33 a.m. ET y comenzó su viaje hacia el Sol. Le espera un viaje infernal para el que está más que preparada.

La misión Parker no viajará directamente al Sol, claro. Antes pasará por Venus siete veces, quedando finalmente a 6,1 millones de kilómetros de la superficie solar, un poco más de cuatro veces el diámetro del Sol. A pesar de sufrir temperaturas de más de 1.400 grados, los inmstrumentos de la nave permanecerán a solo 30 grados centígrados. Parece bastante frío, dadas las circunstancias.

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“Es la primera vez que volamos cualquier tipo de instrumento como este tan cerca del Sol, y también es la primera vez que tenemos la tecnología disponible para hacerlo”, declaró a Gizmodo el físico solar de la NASA Mitzi Adams. “La mezcla de esas dos cosas lo hace especialmente emocionante para mí”.

La tecnología clave que lo permite es un sistema de protección térmica que protege la nave, junto con un sistema de refrigeración impulsado por agua, según explican en un comunicado de prensa del Johns Hopkins Applied Physics Lab.

Diagrama del escudo de calor de la sonda
Gráfica: Greg Stanley/Johns Hopkins University

Este sistema de protección térmica ha tardado 10 años en desarrollarse. Tiene dos capas de carbono reforzado con fibra de carbono, que conserva sus propiedades estructurales a altas temperaturas. Entre esas capas hay espuma de carbono, un material que es principalmente aire y por lo tanto no transfiere mucho calor. Además de eso, hay una capa externa de óxido de aluminio, un material cerámico blanco que refleja la luz. Una capa de tungsteno entre el carbono y el óxido de aluminio hace que los dos no reaccionen y evita que la capa externa se vuelva gris.

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Esta es Betsy Congdon, la ingeniera jefe encargada del blindaje térmico principal de la Parker Solar Probe, mostrando las propiedades térmicas del escudo:

Pero el ambiente alrededor del Sol es formidablemente intenso. La corona tiene temperaturas de millones de grados, y los científicos están tratando de entender por qué está mucho más caliente que el Sol en sí, cuya superficie se acerca a los 5.000 grados.

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“Sabemos que se debe al campo magnético que conecta la superficie del Sol con su atmósfera exterior, pero aún estamos aprendiendo cómo [la energía] sale del campo magnético hacia la corona”, le dijo a Gizmodo el físico solar de la NASA Alphonse Sterling. “Es uno de los misterios clave del sol y de la física solar”.

En la década de 1950, el científico Eugene Parker, en cuyo honor han bautizado la sonda solar, ayudó a explicar cómo se origina el viento solar desde la corona. “La Parker Solar Probe será capaz de investigar directamente las cuestiones que rodean este proceso”, explicó Sterling.

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La Parker Solar Probe volará a través de la corona exterior, pero las partículas estárán lo suficientemente dispersas como para no transferir gran cantidad de calor a la nave, según la NASA. Es algo así como meter la mano en el horno, si la dejas ahí unos segundos, no te dolerá a menos que toques el metal.

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Pasará un tiempo antes de que podamos disfrutar de los descubrimientos científicos de esta misión. La sonda no realizará sus acercamientos más cercanos al Sol hasta el 2024. Hasta entonces, hará órbitas cada vez más estrechas, girando alrededor de Venus siete veces para acelerar aprovechando su asistencia gravitatoria.

Una vez que llegue la sonda, con suerte podrá responder a algunas de las preguntas candentes de la humanidad sobre el Sol, pero seguro que también nos deja unos cuantos nuevos misterios.