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Ciencia

Australia perdió más mamíferos que ningún otro continente y el numbat estuvo a punto de ser el siguiente. Una guerra de 40 años contra zorros y gatos multiplicó su población hasta por diez y logró sacarlo de la categoría de peligro

A finales de los años 70 quedaban alrededor de 300 ejemplares. Hoy sobreviven entre 2.000 y 3.000, pero el marsupial todavía ocupa apenas el 0,04% de su territorio original
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Australia tiene algunos de los animales más extraordinarios del planeta. También posee un récord bastante menos presumible: ha perdido más especies de mamíferos que cualquier otro continente. En medio de esa debacle aparece ahora una excepción pequeña, rayada y con una lengua desproporcionadamente larga.

Es el numbat, un marsupial diurno que se alimenta casi exclusivamente de termitas y que estuvo peligrosamente cerca de desaparecer. En la década de 1980, encontrar uno fuera de unos pocos bosques de Australia Occidental era prácticamente imposible. Ahora su población se ha recuperado lo suficiente como para que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza haya cambiado su clasificación de “en peligro” a “casi amenazado”.

No es exactamente un final feliz. Pero sí uno de los pocos casos recientes en los que Australia parece haber logrado frenar una extinción antes de que fuese demasiado tarde.

El numbat dominaba el sur de Australia. Los zorros y los gatos lo arrinconaron hasta dejar unos 300 supervivientes

Australia perdió más mamíferos que ningún otro continente y el numbat estuvo a punto de ser el siguiente. Una guerra de 40 años contra zorros y gatos multiplicó su población hasta por diez y logró sacarlo de la categoría de peligro
© Julie Kern/AWC.

El numbat llegó a ocupar enormes extensiones del sur del país, desde Australia Occidental hasta Nueva Gales del Sur. Su aspecto recuerda a una mezcla improbable entre una ardilla listada y un oso hormiguero: cuerpo pequeño, cola peluda, franjas blancas sobre el lomo y una lengua preparada para saquear termiteros.

También es el último representante vivo de la familia Myrmecobiidae. Si desapareciera, no se perdería únicamente una especie, sino una rama evolutiva completa.

Su derrumbe comenzó con la destrucción del hábitat y, sobre todo, con la expansión de dos depredadores introducidos: el zorro rojo y el gato asilvestrado. Al numbat le perjudicó especialmente su costumbre de buscar alimento durante el día y desplazarse por el suelo del bosque. A finales de los años 70 quedaban alrededor de 300 ejemplares, concentrados principalmente en Dryandra y Perup.

El contexto no podía ser peor. El informe ambiental del Gobierno australiano reconoce que el país ha sufrido más extinciones de mamíferos que cualquier otro continente. Los gatos asilvestrados, por sí solos, matan cada año a más de 1.500 millones de mamíferos, aves, reptiles y anfibios nativos, según las estimaciones oficiales.

La remontada necesitó cebos, cercas, zoológicos y animales trasladados a nuevos territorios

Australia perdió más mamíferos que ningún otro continente y el numbat estuvo a punto de ser el siguiente. Una guerra de 40 años contra zorros y gatos multiplicó su población hasta por diez y logró sacarlo de la categoría de peligro
© Shutterstock / Marley Butler.

La recuperación no apareció de manera espontánea. Durante cuatro décadas, investigadores, autoridades y voluntarios atacaron el problema desde varios frentes: controlaron zorros y gatos mediante cebos y trampas, levantaron reservas cercadas, vigilaron las poblaciones salvajes y trasladaron ejemplares a territorios donde habían desaparecido.

El zoológico de Perth comenzó su programa de cría en 1987. Desde entonces ha liberado 325 numbats nacidos bajo cuidado humano, contribuyendo a crear nuevas poblaciones y a mejorar la diversidad genética de las existentes. El programa permitió establecer al menos cinco poblaciones adicionales capaces de reproducirse por sí mismas, de acuerdo con la actualización de la Lista Roja de la IUCN.

El resultado es contundente: actualmente sobreviven entre 2.000 y 3.000 numbats, hasta diez veces más que en el peor momento de la especie. En julio de 2026, la IUCN dejó de considerarlo “en peligro” y lo situó como “casi amenazado”.

La población creció diez veces. Su territorio sigue reducido al 0,04% del original

Australia perdió más mamíferos que ningún otro continente y el numbat estuvo a punto de ser el siguiente. Una guerra de 40 años contra zorros y gatos multiplicó su población hasta por diez y logró sacarlo de la categoría de peligro
© Australian Wildlife Conservancy.

El cambio de categoría puede sonar a misión cumplida, pero contiene una trampa. El numbat continúa ocupando apenas el 0,04% de su distribución histórica, y los gatos y zorros siguen presentes alrededor de sus principales refugios.

Además, Australia todavía lo considera una especie en peligro dentro de su legislación nacional, tal y como muestra su ficha oficial de conservación. Retirar demasiado pronto las cercas, los programas de cría o el control de depredadores podría devolverlo al punto de partida.

El numbat no se salvó porque las amenazas desaparecieran. Se salvó porque alguien siguió combatiéndolas durante 40 años. Y en el país que se ha convertido en el epicentro mundial de la extinción de mamíferos, eso ya es una noticia extraordinaria.

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