Si te perdiste el impresionante oscurecimiento provocado por el eclipse solar total de principios de este mes, todavía hay una oportunidad para disfrutar de otro espectáculo astronómico. Los eclipses suelen presentarse en pares y ahora será el turno de la Luna, que protagonizará un eclipse lunar casi total capaz de transformar por completo su aspecto en el cielo nocturno.
El fenómeno tendrá lugar entre el 27 y el 28 de agosto, cuando la Luna atraviese lentamente la sombra de la Tierra y adquiera un llamativo tono rojizo o cobrizo. El eclipse será visible desde gran parte de América del Norte y América del Sur, África, Groenlandia, Islandia y Europa occidental.
Se trata de una de las últimas grandes oportunidades para observar un eclipse lunar de estas características antes del próximo evento importante, previsto para la víspera de Año Nuevo de 2028. Por eso, conviene conocer cuándo ocurrirá y cuáles serán las mejores condiciones para disfrutarlo.
Cuándo ver el eclipse lunar
A diferencia de los eclipses solares, los eclipses lunares avanzan de manera mucho más lenta. La Luna necesita varias horas para atravesar la sombra terrestre, por lo que habrá un amplio margen de tiempo para observar cómo cambia su apariencia.
El eclipse comenzará el jueves a las 21:23, hora del Este de Estados Unidos (ET), cuando la sombra exterior y más tenue de la Tierra, conocida como penumbra, empiece a cubrir la superficie lunar. En un primer momento, el cambio será sutil y puede resultar difícil de distinguir a simple vista.

La fase más evidente comenzará a las 22:33 ET, cuando la Luna empiece a entrar en la umbra, la región central y más oscura de la sombra terrestre. A partir de ese momento, una parte del satélite natural comenzará a oscurecerse de manera progresiva.
El máximo del eclipse se alcanzará a las 00:13 ET del viernes. En ese instante, aproximadamente el 96 % de la Luna estará dentro de la umbra terrestre, lo que hará que casi toda su superficie visible pierda brillo y adopte una tonalidad similar al cobre.
Solo una pequeña porción del disco lunar permanecerá fuera de la sombra. Esa zona continuará iluminada y generará un marcado contraste con el resto de la Luna.
Después del máximo, el satélite comenzará a abandonar la sombra de nuestro planeta. Las distintas etapas del fenómeno se sucederán entonces en sentido inverso: la fase parcial terminará a la 01:51 ET, mientras que el eclipse penumbral finalizará a las 03:01 ET.
En total, el fenómeno se extenderá durante 339 minutos, es decir, poco menos de seis horas.
Por qué la Luna se vuelve roja
El característico color rojizo o cobrizo que puede adquirir la Luna durante un eclipse tiene su origen en la propia atmósfera terrestre.
En condiciones normales, nuestro satélite refleja directamente la luz del Sol y por eso lo vemos brillante. Durante un eclipse, sin embargo, la Tierra se interpone entre ambos cuerpos y bloquea gran parte de la luz solar.
La atmósfera terrestre actúa entonces como un filtro. La luz solar atraviesa las capas de gases que rodean el planeta y se desvía parcialmente. Las longitudes de onda más cortas, como las correspondientes al azul, se dispersan con mayor facilidad al encontrarse con las partículas de la atmósfera.
En cambio, las longitudes de onda más largas, como el rojo y el naranja, consiguen atravesarla con mayor facilidad. Parte de esa luz termina alcanzando la superficie lunar, provocando el característico tono rojizo que suele asociarse con los eclipses lunares.
Dónde podrá observarse
Los eclipses lunares pueden observarse desde prácticamente cualquier lugar de la Tierra en el que sea de noche durante el desarrollo del fenómeno.
En esta ocasión, quienes se encuentren en América del Norte y América del Sur tendrán condiciones especialmente favorables para contemplarlo. En Europa, en cambio, el eclipse coincidirá con las primeras horas de la mañana del viernes, por lo que la visibilidad dependerá de la ubicación concreta y del horario local.
También podrá observarse desde regiones de África, Groenlandia, Islandia y Europa occidental.
Para quienes se encuentren fuera de la zona de visibilidad, existe además la posibilidad de seguir el acontecimiento mediante transmisiones en directo por internet.
No necesitas ningún equipo especial
Una de las grandes ventajas de los eclipses lunares es que no requieren instrumentos específicos para disfrutarlos. A diferencia de un eclipse solar, es completamente seguro mirar directamente hacia la Luna durante todo el fenómeno.

Tampoco es necesario disponer de un telescopio para apreciar los principales cambios. La Luna podrá observarse a simple vista siempre que las condiciones meteorológicas y la contaminación lumínica lo permitan.
Además, como el eclipse se desarrollará durante varias horas, habrá numerosas oportunidades para contemplar cómo la sombra terrestre avanza sobre la superficie lunar, alcanza su máximo y finalmente comienza a retirarse.
Por eso, si el cielo está despejado, bastará con buscar un lugar con buena visibilidad del horizonte y esperar a que la Luna comience a transformarse.