La secuela de Tim Burton de este clásico de 1988 de la comedia de horror garantizó atraer al público, y en especial a las legiones que hace tanto tiempo han estado enamoradas de Beetlejuice, sus personajes, y sus ideas locamente originales sobre lo que realmente pasa en la otra vida. En términos de la nostalgia solamente, la secuela es por cierto muy potente, y regresa a los fans a esa blanca casa victoriana en la colina para volver a ver a Lydia Deetz (Winona Ryder) y un bio-exorcista caótico (Michael Keaton).
Tan solo por eso Beetlejuice Beetlejuice ya casi justifica su existencia. Pero aunque entretiene y asombra, quien espere un nuevo clásico quizá sienta algo de desilusión. El problema más grande es, claro está, su legado. Resulta maravilloso ver a Ryder de nuevo en su personaje, pero falta el viaje al más allá de Adam y Barbara como anclaje de la historia. El foco emocional esta vez está en Lydia.
A nuestra ex adolescente gótica no le está yendo muy bien. Su talento la convirtió en casi una celebridad y conduce un programa de TV producido por su novio Rory (Justin Theroux), un vampiro emocional. La relación que tiene con su madre Delia (Catherine O’Hara) casi parece de afecto, pero Lydia siente resentimiento por su hija adolescente Astrid (Jenna Ortega) que piensa que aunque tenga ese sexto sentido jamás ha podido contactar a su padre muerto hace un tiempo. Hay otro padre muerto también: Charles Deetz, cuyo fallecimiento truculento es la razón por la que tres generaciones regresan a la casa familiar de Connecticut (conveniente arranque y forma de justificar la ausencia del actor Jeffrey Jones).
No será otro clásico
Mientras el resentimiento y dolor afectan a las Deetz, detrás del velo hay otro relato: la despechada ex esposa de Beetlejuice, Delores (Monica Bellucci) busca venganza. Hay gags de la primera película, como el personaje de la cabeza reducida en la sala de espera del purgatorio, por ejemplo. Y la otra vida también sirve para pensar en cosas como la policía, y si hace falta o no. Aunque Willem Dafoe sería aclamado en cualquier película, su personaje aquí no se integra del todo en la historia, y claramente se intenta que sea una extensión de “la otra vida como burocracia”, que se vio en la primera película, pero esta vez no se siente tan inteligente.
Beetlejuice se entera de que Delores quiere venganza y busca que Lydia sea su boleto de regreso al mundo de los vivos. Sigue siendo artero y egoísta, pero tal vez se haya ablandado un poco y ya no es el peor villano de la historia.
La película no aburre, en parte gracias al excelente diseño de producción. Pero podríamos decir que es olvidable, lo cual será ventajoso cuando se vuelva a exhibir cada año en época de Halloween.
En cines desde el 6 de septiembre.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Thomas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.