El gobierno de Donald Trump ha tomado una decisión que muchos consideran incomprensible: cancelar un contrato de 766 millones de dólares con Moderna destinado a desarrollar una vacuna de ARNm contra virus de influenza con potencial pandémico. La medida no solo desarma un frente crucial contra la gripe aviar H5N1, sino que marca un giro ideológico que reaviva el fantasma del negacionismo sanitario.
El contrato que pudo haber salvado millones

La vacuna experimental de Moderna, mRNA-1018, usaba la misma tecnología que hizo posible el rápido desarrollo de las vacunas contra el COVID-19. El proyecto contaba con el respaldo de BARDA, una agencia especializada en la respuesta a emergencias sanitarias, que había asignado 176 millones de dólares en julio de 2024 y otros 590 millones en enero de 2025.
Los resultados interinos eran prometedores: 300 adultos sanos mostraron una fuerte respuesta inmunológica contra el virus H5N1. Todo apuntaba a que el ensayo pasaría pronto a su fase final. Pero la administración decidió cortar el financiamiento de manera abrupta, dejando la investigación en el aire.
Ideología por encima de la ciencia

El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., reconocido por su escepticismo frente a las vacunas de ARNm, fue señalado como una de las principales influencias detrás de la decisión. Aunque la comunidad científica respalda con evidencia su eficacia y seguridad, el discurso oficial ha ido virando hacia una postura más radical y desconfiada.
Mientras tanto, los casos de gripe aviar se multiplican: aves silvestres, ganado e incluso humanos han sido infectados en múltiples estados. Al menos 70 personas han contraído el virus en EE.UU., y una ha muerto. El riesgo de una mutación que permita la transmisión sostenida entre humanos es una amenaza real.
¿Y ahora qué?
Moderna se mostró “decepcionada” pero firme: continuará con el desarrollo de la vacuna con fondos propios. Aun así, sin el respaldo del gobierno federal, el avance será más lento y menos seguro. Científicos advierten que esta decisión podría comprometer la preparación del país ante una futura pandemia, justo cuando más se necesita vigilancia, inversión e innovación.