Blade Runner 2049 es como quedarse despierto toda la noche para terminar un fanfic de 150.000 palabras que empezaste a leer, pensaste que era bueno pero no genial, y luego seguiste leyendo porque te habías comprometido a ello. Pero a la mañana siguiente, mientras luchabas por mantenerte despierto en el trabajo, te seguías preguntando si valió la pena.

Mientras veía Blade Runner 2049, no dejaba de pensar en la primera vez que vi la Blade Runner original. Fue en el instituto, como parte de nuestro club de cine, que era en realidad una excusa para comer y ver películas en clase. Tras la peli, el aula llena de estudiantes de secundaria estaba completamente dividida en dos: la mitad de la clase adoraba la película y la otra mitad pensaba que era ridícula y pretenciosa. Blade Runner 2049 recupera perfectamente esa división.

Algunas personas la van a odiar. La van a detestar. Por una razón: dos horas y 45 minutos de metraje. Esto no es una película con un montón de acción o comedia que le dé el impulso suficiente para no darte cuenta de que tu trasero se ha entumecido. Al igual que en la película original, el director Denis Villeneuve ha metido muchas escenas largas donde las cosas se construyen lentamente. Sin duda, el diseño de la escenografía, el decorado y la cinematografía son impresionantes, destacando el naranja y los amarillos de un Las Vegas posapocalíptico. Pero darle a la audiencia tiempo para apreciar todo eso también significa que notarás cada minuto de la película.

También hay muchos personajes e hilos argumentales. Algunos son explorados más a fondo y otros pasan tan rápido que te preguntarás por qué estaban ahí. En concreto, estoy pensando en Mr. Cotton, interpretado por Lennie James, que entra y sale de escena como un personaje colorido, con un trabajo lo suficientemente inquietante como para querer que vuelva a explicarte qué demonios estaba haciendo. Y luego está Jared Leto.

El Niander Wallace de Leto no aparece mucho en la película, afortunadamente. Una consecuencia involuntaria del actor es que es imposible verlo en una película y no pensar en él como Jared Leto. Ya no desaparece en sus papeles. Si me dices que en el futuro Leto se convierte en un multimillonario ciego que habla en acertijos circulares, te creo. Pero ahora mismo solo lo ves a él. También está tan sobreactuado que, en una película donde los demás realizan interpretaciones de perfil bajo, es imposible tomarlo en serio.

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La trama es un fanfic de Blade Runner. Eso no es una crítica: me encantan los fanfics. Pero los fans que conozcan mejor la saga van a entender las referencias de la trama mucho más rápido que la persona promedio. Y aunque la trama de la primera película sea fácil de describir, la secuela es tan extensa, tan cambiante, que desafía cualquier descripción en dos frases. No voy a estropearos la trama de la película, pero hasta las referencias y cameos se sienten como si un fan estuviera jugando en su terreno. (El cameo de Edward James Olmos es maravilloso a todos los niveles, hace lo que quiere, con la actitud que quiere).

Si bien los hombres de esta película —el Wallace de Leto, el servicial Agente K de Ryan Gosling y el regreso de Harrison Ford en el papel de Rick Deckard (Ford es una de las cosas más divertidas de la película)— juegan como protagonistas, las mujeres son las que realmente brillan. La teniente Joshi de Robin Wright es una mentora maravillosa para Luv, de K. Sylvia Hoeks, que es aterradora y suelta frases con aplomo diabólico. Joi, de Ana de Armas, tiene un carácter enormemente complicado, pero la actriz hace que parezca fácil y real, y su relación con K, con el mundo, y consigo misma es la mejor parte de la película. (Joi es también la parte más obvia y exitosa de las que intentan construir sobre la temática de la primera película).

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Blade Runner 2049 nos da espacio para respirar con personajes como este, que no son esenciales para la “trama” y acaban siendo una de sus mayores fortalezas. La gran variedad de vidas representadas por estos personajes hace que el mundo de Blade Runner 2049 sea más real de lo que podría conseguir el mejor diseño. Por supuesto, también contribuye el metraje tan prolongado.

No hay manera de separar las partes brillantes de la película de las partes no tan brillantes. Blade Runner 2049 es gestáltica, y algunos estarán encantados con ella, pero otros no. Hay una serie de revelaciones y giros que funcionan y alimentan los temas de conciencia, identidad y conexión que exploró la primera película. Y hay al menos un momento importante que se siente fuera de lugar. Todo el mundo va a reaccionar de manera diferente a esta película, todo el mundo va a estar encantado con algunas cosas, y no podrá soportar otras. Todavía no estoy segura de si valió la pena el tiempo que exigió, pero el hecho de que no puedo dejar de darle vueltas en mi cabeza es un punto a su favor.

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Blade Runner 2049 es espectacular y estimulante, básicamente todo lo que un fan pueda desear. También es excesivamente larga, exagerada y un poco demasiado orgullosa de sí misma. Para los fans, definitivamente vale la pena verla. Para todos los demás: prepárate a darle vueltas en la cabeza durante días.