El mayor parque eólico marino del mundo no se construye de la noche a la mañana. Antes de clavar un solo pilote en el fondo del mar, la ley del Reino Unido exige estudios arqueológicos exhaustivos del área que será intervenida. Es una norma que ha producido hallazgos notables en los últimos años: un ancla romana en otro parque eólico marítimo, restos de la Segunda Guerra Mundial en múltiples ubicaciones. Y ahora, en el área de Hornsea 3, algo que nadie esperaba encontrar buscando bombas sin explotar: tres lingotes de plomo del siglo XVII que llevaban cuatro siglos en el fondo del mar del Norte, todavía apilados tal como estaban cuando el barco que los transportaba se hundió.
Hornsea 3 es el proyecto de Ørsted, la energética danesa, que cuando esté terminado tendrá una capacidad de 2,9 gigavatios distribuidos en unas 230 turbinas a lo largo de 268 millas cuadradas del mar del Norte frente a Yorkshire. Será suficiente para abastecer de electricidad a más de 3,3 millones de hogares del Reino Unido. Para llegar ahí, primero hay que conocer el fondo. Y el fondo, en este caso, tiene historia.
El hallazgo: tres lingotes de 70 kg apilados en posición original a 40 metros
Los equipos de MSDS Marine, especialistas en arqueología marina contratados por Ørsted, estaban realizando barridos del fondo marino a 120 kilómetros de la costa de Norfolk con vehículos operados a distancia (ROV) en busca de posible munición sin explotar de la Segunda Guerra Mundial cuando los monitores mostraron algo inesperado: la silueta de tres objetos metálicos rectangulares apilados cuidadosamente sobre los restos de lo que parecía ser madera de un casco.
Eran tres lingotes de plomo de aproximadamente 70 kilogramos cada uno, todavía en la posición en que los había dejado la tripulación del barco que los cargaba hace entre 300 y 400 años. El casco en sí había desaparecido casi por completo, devorado por los teredos, los organismos bivalvos que se alimentan de madera sumergida y que son la razón por la que los pecios de casco de madera raramente sobreviven en el mar del Norte. Pero el plomo no se lo comen los teredos. Los lingotes seguían ahí, solos, marcando el lugar donde una vez hubo un barco.
Cada lingote lleva grabada una marca diferente: «IS», «EB» y «H». Esas marcas identificaban al fundidor o al comerciante, y son el principal elemento de datación y atribución con el que trabajan ahora los arqueólogos. Alison James, directora de servicios de patrimonio de MSDS Marine, describió el hallazgo como «un vínculo directo con el pasado» y señaló que el análisis futuro podría confirmar si el plomo procede efectivamente de Derbyshire.
La conexión con el Kennemerland y la ruta comercial Hull-Ámsterdam
Las marcas grabadas en los lingotes de Hornsea 3 son similares a las encontradas en los lingotes de plomo recuperados del Kennemerland, un barco de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales (VOC) que se hundió en 1664 frente a las islas Shetland. La similitud morfológica también existe con los lingotes del Zuiddorp, otro barco de la VOC que naufragó frente a la costa occidental de Australia en 1712. Esa coincidencia lleva a los investigadores a plantear que el pecio de Hornsea 3 podría ser un mercante holandés que navegaba de vuelta a los Países Bajos cargado de plomo inglés.
La ubicación encaja perfectamente con esa hipótesis. El punto donde se encontraron los lingotes está directamente sobre la ruta histórica que unía el puerto de Hull con Ámsterdam y Róterdam a través del mar del Norte. Durante el siglo XVII, esa ruta era una de las arterias comerciales más transitadas del norte de Europa.
En ese período, el plomo era el segundo producto de exportación más importante de Inglaterra, solo por detrás de la lana. Las minas de Derbyshire y el Peak District llevaban siendo explotadas desde época romana y durante la Edad Media fueron las principales productoras de plomo de toda Europa. En el siglo XVII, la industria producía cantidades suficientes para exportar masivamente: el metal se usaba en tuberías, tejas, vidrieras, artillería, munición y cientos de aplicaciones antes de que se conocieran sus efectos tóxicos. Convertirlo en lingotes de peso estándar facilitaba el conteo, el almacenamiento y el transporte. Los tres lingotes de Hornsea 3 llegarán ahora al Peak District Lead Mining Museum en Matlock, Derbyshire, cerrando un círculo de cuatro siglos.
La ley que convierte las energías renovables en excavaciones arqueológicas
El hallazgo no habría ocurrido sin la legislación de patrimonio del Reino Unido, que obliga a realizar estudios arqueológicos completos antes de la construcción de cualquier infraestructura marina significativa. La colaboración entre MSDS Marine, Historic England y la Maritime and Coastguard Agency para documentar, conservar y relocalizar los artefactos antes de que comenzara la construcción es el protocolo estándar que se aplica en todos los proyectos eólicos marítimos británicos.
Christopher Pater, responsable de planificación marina de Historic England, señaló en el comunicado oficial del hallazgo que «hay mucho que aprender de los pecios históricos y los cargamentos que se descubren durante el desarrollo offshore». El mar del Norte en la zona sur donde se ubica Hornsea 3, entre 40 y 80 metros de profundidad y relativamente cerca de la costa histórica inglesa, es una región donde los pecios de madera del período moderno temprano son escasos precisamente porque los teredos han destruido la mayor parte de la estructura de los cascos. Lo que permanece son los cargamentos de materiales inorgánicos como el plomo, el hierro o la cerámica. Tres lingotes apilados como hace cuatro siglos, en el fondo del futuro mayor parque eólico del mundo, son exactamente ese tipo de registro. Como documenta la cobertura de Heritage Daily, la investigación sobre el origen exacto del pecio y la datación precisa de los lingotes continúa.