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Cada verano, millonarios del Golfo pagan hasta 34.000 dólares para llevar sus Ferrari y Lamborghini a Londres. Una vez allí aparcan donde quieren: Westminster solo consiguió cobrar el 1% de las multas a vehículos de Emiratos

Las matrículas de Qatar acumularon 2.570 sanciones en Westminster durante 2025. El problema no es poner la multa, sino encontrar al propietario y reclamarle el dinero cuando el superdeportivo ya ha abandonado Reino Unido.
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Cada verano, las calles más caras de Londres se convierten en una especie de salón del automóvil al aire libre. Aparecen Ferrari, Lamborghini, McLaren y Rolls-Royce con colores imposibles, preparaciones exclusivas y matrículas procedentes de Oriente Medio.

Es la denominada Supercar Season, una tradición estival protagonizada por visitantes adinerados que escapan de las temperaturas extremas del Golfo y trasladan sus propios coches a Reino Unido. El espectáculo atrae a turistas y aficionados, pero también deja dobles filas, paradas de autobús bloqueadas y una montaña de multas que casi nadie consigue cobrar.

Los datos obtenidos por The Wall Street Journal muestran hasta qué punto el sistema británico se desarma cuando el infractor puede llevarse el coche a miles de kilómetros.

Westminster puso 13.423 multas a vehículos de Emiratos. Solo se pagó el 1%

Cada verano, millonarios del Golfo pagan hasta 34.000 dólares para llevar sus Ferrari y Lamborghini a Londres. Una vez allí aparcan donde quieren: Westminster solo consiguió cobrar el 1% de las multas a vehículos de Emiratos
© Getty Images.

Entre 2018 y 2022, el Ayuntamiento de Westminster intentó recaudar 13.423 sanciones impuestas a vehículos matriculados en Emiratos Árabes Unidos. Únicamente el 1% terminó abonándose.

La cifra no significa que el 99% de todas las multas extranjeras de Londres quede sin pagar: corresponde específicamente a esos vehículos y a ese periodo. Aun así, revela un agujero considerable en el sistema de cobro.

La tendencia continuó durante 2025. Los vehículos con matrícula de Qatar recibieron 2.570 multas solamente en Westminster, más que los procedentes de cualquier otro país. Cuatro Estados del Golfo concentraron juntos el 41% de las sanciones expedidas allí a automóviles extranjeros.

El epicentro está alrededor de Harrods, en Knightsbridge. En sus calles coinciden hoteles de lujo, boutiques y restaurantes exclusivos, pero no abundan los aparcamientos capaces de recibir semejante flota. Cuando no aparece un sitio libre, algunos conductores dejan el coche sobre líneas amarillas, zonas de carga, paradas de autobús o espacios reservados para taxis.

Una sanción de aparcamiento de Westminster puede reducirse un 50% si se paga rápidamente. Para alguien que acaba de gastar decenas de miles de libras en transportar su coche, incluso el importe completo puede parecer un gasto menor del viaje.

Llevar un Lamborghini en avión cuesta unas 25.000 libras por trayecto

Cada verano, millonarios del Golfo pagan hasta 34.000 dólares para llevar sus Ferrari y Lamborghini a Londres. Una vez allí aparcan donde quieren: Westminster solo consiguió cobrar el 1% de las multas a vehículos de Emiratos
© Rex.

Estos automóviles no llegan a Londres atravesando Europa. Muchos viajan en aviones de carga desde Oriente Medio y regresan de la misma forma cuando acaba el verano. La compañía británica ShipMyCar calcula que transportar un superdeportivo por vía aérea puede costar alrededor de 25.000 libras (unos 34.000 dólares) por trayecto. La empresa asegura que algunos clientes repiten la operación cada año.

El contraste explica buena parte del problema: una multa de unos cientos de libras difícilmente funciona como elemento disuasorio para quien puede pagar 50.000 libras por el viaje de ida y vuelta del coche. Los transportistas incluso han encontrado sanciones todavía dentro de los vehículos cuando los preparaban para enviarlos de regreso.

El Journal relata el caso de un Ferrari Purosangue de aproximadamente 400.000 dólares estacionado frente a Harrods. Su conductor aseguró que pagaría la multa y se marchó con el aviso todavía colocado bajo el limpiaparabrisas.

Reino Unido conoce el agujero legal desde hace más de una década

Con una matrícula británica, las autoridades pueden consultar los datos del titular, enviar las notificaciones y recurrir finalmente a agentes de cobro. Con ciertos vehículos extranjeros, especialmente los matriculados fuera de Europa, ni siquiera consiguen obtener una dirección postal.

Una investigación del Comité de Transportes de la Cámara de los Comunes ya advertía en 2013 que cobrar sanciones a vehículos extranjeros era un problema conocido. Otra declaración presentada al Parlamento británico reconocía que una solución definitiva exigiría acuerdos o legislación internacional.

Las autoridades sí pueden inmovilizar o retirar automóviles reincidentes, pero estas medidas requieren encontrar el vehículo antes de que abandone el país. Westminster sostiene que aplica las mismas normas a todos los conductores, aunque no ha explicado por qué el bloqueo o la retirada no se utilizan con mayor frecuencia.

Así, Londres puede colocar una multa sobre un Ferrari de medio millón de dólares en cuestión de minutos. Lo que todavía no sabe hacer con la misma eficacia es conseguir que su propietario la pague cuando el coche ya vuela de regreso a Doha o Dubái.

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