En Rudong, en la provincia china de Jiangsu, se levanta una torre de 148 metros que funciona como una especie de batería mecánica gigante. El proyecto combina la construcción de la empresa china Tianying con la tecnología EVx de Energy Vault, en sociedad con Atlas Renewable. El primer conjunto de carga y descarga completó una prueba exitosa el 4 de mayo de 2024, según el propio registro oficial del proyecto, aunque la ficha de Energy Vault todavía ubica la instalación en fase de puesta en marcha, así que conviene ser cautos: no se trata todavía de años de operación comercial demostrada, sino de un sistema recién probado.
Cómo guarda la energía sin crear ni un solo julio
El almacenamiento por gravedad no crea electricidad de la nada. Cuando sobra generación eólica o solar, motores dentro de la torre levantan bloques de hormigón de unas 35 toneladas cada uno y guardan esa energía en forma de altura, algo parecido a darle cuerda a un enorme reloj de pesas. Cuando la demanda eléctrica sube, esos mismos bloques descienden de forma controlada (nunca en caída libre) y los motores trabajan al revés, funcionando como generadores. La lógica es muy similar a la del bombeo hidroeléctrico tradicional, solo que acá las masas sólidas de hormigón reemplazan al agua que normalmente se traslada entre dos embalses.
Cuatro horas de potencia a demanda
Según los datos publicados por Energy Vault, la instalación tiene una potencia de 25 megavatios y una capacidad de almacenamiento de 100 megavatios hora, lo que en la práctica le permite entregar su potencia máxima durante unas cuatro horas seguidas. China Tianying, por su parte, eleva esa cifra de potencia a 26 megavatios en su propia ficha técnica. La torre está conectada junto a un parque eólico y a la red eléctrica nacional china, y su función es trasladar electricidad desde las horas de mayor producción de viento hacia los momentos de mayor consumo, haciendo de puente cuando ambos horarios no coinciden.
Las ventajas de no necesitar un embalse
A diferencia del bombeo hidroeléctrico convencional, este sistema no requiere dos grandes embalses, grandes volúmenes de agua ni una pendiente natural pronunciada para funcionar, lo que amplía enormemente los lugares donde puede instalarse. China Tianying sostiene además que los bloques pueden fabricarse a partir de residuos como escombros de construcción o palas de aerogeneradores fuera de uso, y Energy Vault afirma que ese medio de almacenamiento sólido no sufre autodescarga con el paso del tiempo, aunque los cables, motores, rieles y rodamientos del sistema sí siguen trabajando en cada ciclo de carga y descarga.
Lo que todavía falta demostrar
Energy Vault proyecta una eficiencia de ida y vuelta superior al 80% y una vida útil de 35 años para el sistema; China Tianying, por su parte, habla de más de 50 años para este tipo de instalaciones. Son estimaciones de las propias empresas involucradas, no mediciones independientes acumuladas durante décadas de servicio real, así que todavía faltan datos públicos y prolongados sobre cuánto tiempo permanece disponible el sistema, cuánto mantenimiento exige y cuál termina siendo el costo real de la electricidad recuperada. Mientras tanto, la Agencia Internacional de la Energía sigue señalando a las baterías electroquímicas como la tecnología de almacenamiento limpio que más rápido crece a nivel global. Rudong abre una vía alternativa interesante, pero su gigantesco ascensor energético todavía tiene que demostrar fiabilidad y rentabilidad sostenidas a largo plazo antes de que se lo pueda comparar en igualdad de condiciones.