Durante dos décadas asumimos que el genoma humano de referencia era la brújula genética de la humanidad. Pero un estudio del CRG y el Barcelona Supercomputing Center revela que ese mapa estaba incompleto: más de 41.000 transcritos ausentes, muchos específicos de poblaciones no europeas. El hallazgo redefine la medicina personalizada y obliga a reescribir cómo entendemos la diversidad humana.
La momia congelada de “Yuka” conservaba algo que la ciencia creía imposible: fragmentos de ARN funcional atrapados en músculos y piel durante casi 40 milenios. Esta molécula frágil, que normalmente se desintegra al morir un organismo, ha permitido reconstruir qué genes estaban activos en sus últimos momentos y abre la puerta a detectar virus prehistóricos y comprender mejor la biología de los mamuts.
Un equipo del MIT llevó la doble rendija al límite y encontró algo inquietante. Cuanta más información obtenían sobre la trayectoria de los fotones, más desaparecía su comportamiento ondulatorio. El resultado contradice una intuición clave de Einstein y refuerza a Bohr, reactivando un debate que creíamos cerrado y mostrando que la luz aún guarda secretos que descolocan a la física clásica.
Mientras el Everest apenas supera los 8,8 kilómetros, en Marte existe un volcán que alcanza más de 26. Su tamaño no solo rompe récords: cambia por completo lo que entendemos por geología planetaria. Allí, las montañas no colapsan… simplemente siguen creciendo.
Por primera vez en milenios, las lenguas no se dispersan: convergen. La globalización, la hegemonía del inglés y la desaparición acelerada de idiomas minoritarios dibujan un escenario inesperado. El mundo avanza hacia una lengua común y un alfabeto casi universal. Y la historia de Babel empieza a contarse al revés, como si las palabras estuvieran regresando a un mismo origen.
Los investigadores planeaban probar la reacción de la fibra de carbono ante el calor intenso y la humedad, pero encontraron algo muy distinto
El análisis revela que estas secuencias de signos alcanzaban niveles comparables al protocuneiforme en términos de información. No eran escritura en el sentido moderno, pero tampoco expresiones rituales sin estructura. La línea entre arte, símbolo y lenguaje podría ser mucho más difusa —y mucho más antigua— de lo que pensábamos.
Un pequeño roedor introducido por error bastó para romper el equilibrio de uno de los refugios de aves marinas más importantes del planeta. Lo que parecía un problema menor terminó revelando hasta qué punto los ecosistemas aislados son frágiles cuando la globalización se cuela por la puerta de atrás.
El estudio propone que ciertas duplicaciones genéticas presentes en todos los seres vivos surgieron antes de LUCA. Esto implica que, incluso antes del “primer organismo universal”, ya existían sistemas biológicos capaces de fabricar proteínas y gestionar membranas. La vida, en realidad, podría haber empezado antes de lo que creíamos… y de una forma mucho menos clara.
La recuperación del TAT-8, el primer cable transatlántico de fibra óptica, muestra cómo incluso las piezas clave de la red tienen ciclo de vida. Lo que hoy parece permanente también envejece, se reemplaza y se retira en operaciones invisibles para el usuario final.
Durante años, una idea dominó nuestra visión del pasado humano. Pero un descubrimiento reciente revela un aspecto inesperado que podría transformar todo lo que pensábamos sobre una especie clave. Lo que parecía secundario
No es solo un planeta desalineado, sino todo un sistema que gira “al revés”. El descubrimiento sugiere que muchos sistemas solares podrían tener historias mucho más caóticas de lo que los modelos clásicos nos habían hecho creer.
Un hallazgo inesperado en un remoto cuerpo del Sistema Solar encendió nuevas preguntas sobre nuestros orígenes. Lo que parecía una simple muestra de roca revela pistas inquietantes sobre procesos químicos universales y un posible vínculo entre el espacio profundo y la aparición de la vida.
Lo que durante siglos vimos como expresión individual podría ser también un reflejo sincronizado de cambios sociales y económicos. Este estudio revela patrones emocionales que atraviesan generaciones de artistas, convirtiendo la pintura europea en un archivo alternativo donde la historia no se escribe con palabras, sino con color, forma y atmósfera.
Las expediciones a esta caverna extrema han revelado organismos que viven sin ciclos de día y noche, adaptados a la oscuridad total, la escasez de nutrientes y condiciones de presión extremas. No son criaturas extrañas en el sentido clásico, sino ejemplos radicales de cómo la vida puede abrirse camino incluso donde parece imposible.
El desafío de acceder a cavidades subterráneas en otros planetas lleva años sobre la mesa. Ahora, un experimento documentado en Science Robotics pone a prueba una arquitectura robótica diseñada específicamente para ese entorno. Lo que ocurre bajo tierra en la Tierra podría definir cómo será la próxima gran frontera de la exploración espacial.
Un trabajo teórico reciente propone que la aceleración del universo no estaría impulsada por una energía misteriosa, sino por una propiedad interna del propio espacio-tiempo: su “viscosidad”. Si esta interpretación es correcta, la expansión cósmica no sería el efecto de una fuerza externa desconocida, sino el resultado de un cosmos que se comporta como un medio con fricción.
Durante años, medir un qubit significaba alterarlo y perder información en el proceso. Ahora, un avance experimental logra algo que parecía contradictorio: acceder a esos estados frágiles sin colapsarlos. No es la solución definitiva a la computación cuántica, pero sí una pieza clave que empieza a desbloquear uno de sus mayores cuellos de botella.
En las galerías húmedas de una infraestructura romana del sur de España, los investigadores han identificado una especie que había pasado desapercibida para la ciencia. No es solo una nueva entrada en un catálogo biológico: es la prueba de que bajo nuestras ciudades existen ecosistemas completos que han evolucionado en silencio durante siglos.
Un organismo marino diminuto, con aspecto de gusano y un único ojo en la parte superior de la cabeza, podría ser el ancestro común de todos los vertebrados. Investigadores europeos proponen que nuestra compleja visión nació de aquella estructura primitiva.