En septiembre de este mismo año, un iceberg de cuatro veces el tamaño de Manhattan se desprendió del glaciar Pine Island en la Antártida. Los especialistas esperaban que la gigantesca masa de hielo flotara hasta aguas más cálidas y se disgregara. En su lugar ha hecho algo mucho más preocupante.

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Una serie de fotografías tomadas por el satélite Copernicus Sentinel 1 de la Agencia Espacial Europea muestran un espectáculo insólito. En apenas dos meses, el iceberg de 276 kilómetros cuadrados se está desintegrando prácticamente en el mismo lugar en el que se separó del glaciar.

El geofísico marino de la British Antarctic Survey, Robert Larter, explica que el fenómeno es preocupante porque apunta a que la placa de hielo del glaciar se está fragmentando de manera diferente. En los últimos 68 años, la masa de hielo avanzaba, se fragmentaba y retrocedía, dejando un enorme iceberg. Ahora, las líneas de fragmentación del iceberg se corresponden con grietas que están apareciendo en la propia placa principal del glaciar. Los estudios apuntan a que el calentamiento del agua han hecho que la masa de hielo pierda demasiado grosor.

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¿Por qué todo esto es importante? Hasta ahora, el glaciar Pine Island liberaba una cantidad de hielo que elevaba el nivel del mar un milímetro cada ocho años. Sin embargo, si llegase a fundirse por completo, el nivel del mar subiría alrededor de 50 centímetros. [vía Science Alert]