En los últimos tiempos circuló la idea de una supuesta «Noor Atlas Mega Complex», una planta solar marroquí con 20.000 megavatios de potencia, 45.000 hectáreas de superficie y un cable submarino de 1.400 kilómetros conectado directamente con España. Ninguna de esas cifras pudo verificarse contra documentación oficial independiente, y no deberían presentarse como características confirmadas de una instalación real y operativa. La única cifra de esa lista que sí es correcta, la de 1.400 megavatios, corresponde en realidad a la capacidad aproximada de las interconexiones eléctricas ya existentes entre España y Marruecos, no a la longitud de un cable ni a la potencia de ninguna planta solar.
Lo que sí existe: Noor Ouarzazate

El proyecto solar real y verificable más importante de Marruecos es Noor Ouarzazate, un complejo de unas 3.000 hectáreas cerca de la ciudad de Ouarzazate, impulsado por la Agencia Marroquí para la Energía Sostenible (Masen). Son cuatro instalaciones distintas: Noor Ouarzazate I, con 160 megavatios; Noor Ouarzazate II, con 200; Noor Ouarzazate III, con 150; y Noor Ouarzazate IV, una planta fotovoltaica de 72 megavatios. Sumando las tres primeras, de tecnología termosolar de concentración, más la fotovoltaica, la capacidad conjunta del complejo llega a unos 582 megavatios: una fracción diminuta de los 20.000 que circulaban en la versión viral, pero real y en funcionamiento desde 2016.
Cómo funciona una planta que guarda el sol
Lo que distingue a la tecnología termosolar de concentración de una planta fotovoltaica convencional es justamente esa capacidad de almacenamiento. Noor Ouarzazate I y II usan captadores cilindroparabólicos: espejos curvos que concentran la radiación solar sobre tubos por los que circula un fluido térmico, generando el calor necesario para producir vapor y mover una turbina. Ese calor puede guardarse en sales fundidas y usarse más tarde, cuando ya no hay sol, para seguir generando electricidad. Noor Ouarzazate I tiene unas tres horas de almacenamiento térmico; Noor Ouarzazate II supera las siete horas.
La torre de 250 metros
Noor Ouarzazate III usa una tecnología distinta a las dos anteriores: una torre solar central de 250 metros de altura, rodeada por miles de heliostatos (espejos orientables) que concentran la radiación sobre un receptor situado en lo más alto. Ese diseño le permite alcanzar unas 7,5 horas de almacenamiento térmico, la mayor autonomía de las tres plantas termosolares del complejo, según la propia documentación técnica del proyecto.
La firma española detrás del proyecto

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Las tres plantas termosolares de Noor Ouarzazate no se construyeron sin ayuda: la ingeniería española Sener aportó la tecnología de los captadores y de los sistemas de almacenamiento térmico en las tres instalaciones, aplicando en la torre de Noor III un diseño derivado de Gemasolar, en Sevilla, la primera planta comercial del mundo en combinar torre solar con almacenamiento en sales fundidas. Esa colaboración industrial y tecnológica entre ambos países va bastante más allá del simple intercambio de electricidad entre redes.
Lo que sí pasó durante el apagón de 2025
El 28 de abril de 2025, durante el apagón que afectó a buena parte de la península ibérica, Red Eléctrica solicitó ayuda a Marruecos, que colaboró reconectando sus interconexiones con España y llegó a exportar hasta 519 megavatios hacia el sistema eléctrico español, sobre una capacidad operativa conjunta de unos 1.400 megavatios entre ambos países a través del estrecho de Gibraltar. Esa electricidad, sin embargo, provino de centrales térmicas de carbón y de ciclo combinado, no de ninguna planta solar del Sáhara: el episodio demuestra la importancia estratégica real de las interconexiones eléctricas hispano-marroquíes, pero no permite afirmar que Noor Ouarzazate ni ninguna otra central solar concreta haya sido la responsable de ayudar a recuperar el suministro.