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Como si se tratara de una parte más de ese universo apocalíptico que representaba la saga de Mad Max, una urbe del planeta está a punto de convertirse en la primera en quedarse sin agua debido a la sequía de los últimos años. A Ciudad del Cabo le quedan menos de 100 días.

En realidad, la ciudad sudafricana siempre había sido conocida como un refugio de abundante agua natural. Sin embargo, una sequía de tres años en la región alrededor de Ciudad del Cabo ha causado que los niveles en sus presas proveedoras de agua caigan peligrosamente a unos mínimos históricos.

De hecho, los expertos han predicho que la ciudad alcanzará el “día cero”, el punto en el que las represas caigan por debajo del 13.5% de su capacidad combinada, el 21 de abril. De darse, como parece, este escenario, todos los suministros municipales de agua que no sean de emergencia se apagarán, excepto en los barrios más pobres y necesitados. También se requerirá que los residentes obtengan el agua de uno de los 200 sitios de recolección disponibles en algunas zonas.

El gobierno ha avisado que ese 21 de abril cada residente tendrá acceso a un número aún indeterminado de litros por día, un máximo impuesto que estará custodiado por guardias armados encargados de mantener la paz. Mientras, la ciudad está trabajando en proyectos de reciclaje de agua y en la construcción de tres plantas de desalinización que esperan tener funcionando en marzo. Actualmente también están aplicando un límite de agua por persona por día.

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Esta especie de distopía, más propia de una película de catástrofes que del mundo real, está llevando a situaciones ciertamente insólitas. Decía la revista Time que la sequía en la ciudad está moldeando el pensamiento de muchos. Por ejemplo, el cabello sin lavar ahora es un símbolo de ciudadanía acorde con las necesidades que se piden.

Incluso el gobierno ha comenzado un movimiento ciertamente controvertido: un mapa de monitoreo del agua en directo que avergüenza a los residentes que desperdician agua o los alienta a seguir los buenos hábitos de sus vecinos.

Los expertos explican en su último estudio que, aunque existen conexiones evidentes entre eventos naturales que han ayudado a la sequía, lo ocurrido en Ciudad del Cabo probablemente empeoró más debido a las acciones humanas.

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Las posibilidades de una sequía extrema están aumentando en la región del Cabo Occidental en general. Mientras que los años húmedos y nevados seguirán sucediendo, el área tiende a ser seca y propensa a la sequía. De hecho, la investigación ha descubierto que el clima más cálido y seco se está volviendo más común en todo el mundo.

En el año 2015, los datos satelitales de la NASA descubrieron que un tercio de las reservas mundiales de agua subterránea estaban demasiado “estresadas” ​​por el uso humano, lo que sugería un resultado ciertamente sombrío si la sociedad no aprende a usar el agua de manera más sostenible. Ciudad del Cabo es el primer ejemplo de esas predicciones cada vez más reales. [Forbes]