Desde el aire parecía casi una anomalía geológica: una enorme mancha negra recortada sobre el desierto de Kuwait. Pero no era petróleo, roca volcánica ni una formación natural. Eran neumáticos.
Más de 42 millones de ruedas usadas terminaron acumuladas durante años cerca de Sulaibiya, formando uno de los mayores cementerios de neumáticos conocidos. El depósito estaba además a apenas siete kilómetros de una zona residencial, convirtiendo lo que parecía una solución sencilla para gestionar residuos en un enorme problema ambiental.
Millones de neumáticos acabaron formando montañas en el desierto
Kuwait experimentó durante décadas un rápido crecimiento del parque automotor. En 2019 tenía aproximadamente 2,4 millones de vehículos, frente a los 1,5 millones contabilizados en 2010. Cada automóvil termina generando neumáticos fuera de uso y, durante años, una parte enorme acabó concentrándose en el mismo lugar.
La escala terminó siendo tan grande que las acumulaciones podían distinguirse claramente en imágenes satelitales.
El problema de almacenar neumáticos de esta manera es que ocupan muchísimo espacio, se degradan lentamente y pueden convertirse en una fuente importante de contaminación.
Pero existía un peligro todavía más espectacular.

Cuando empezaban a arder, detener el fuego era extremadamente difícil
El cementerio sufrió varios grandes incendios que enviaron densas columnas de humo negro sobre la región y provocaron preocupación entre los habitantes cercanos. Reuters documentó los incendios periódicos y las emisiones nocivas que generaban.
Los neumáticos contienen caucho, aceites, carbono y otros materiales. Una vez que una acumulación gigantesca comienza a arder, apagarla puede resultar extremadamente complicado.
Para Kuwait llegó un momento en que mantener aquel depósito simplemente dejó de ser una opción.
La solución fue mover más de 42 millones de neumáticos
En 2021 el país completó una operación logística descomunal: todos los neumáticos fueron retirados del antiguo vertedero y trasladados hasta Al-Salmi, cerca de la frontera con Arabia Saudita.
Una de las empresas implicadas llegó a utilizar hasta 500 camiones diarios para transportar más de la mitad de las ruedas.
Pero trasladarlas era solamente el primer paso.
En Al-Salmi comenzó a desarrollarse una industria dedicada a recuperar ese material. La planta de EPSCO, operativa desde enero de 2021, tenía capacidad para procesar hasta tres millones de neumáticos al año. Allí las ruedas se trituran y el caucho puede convertirse, por ejemplo, en pavimentos y baldosas.
También se plantearon instalaciones de pirólisis, un proceso térmico que permite obtener productos como aceites y materiales ricos en carbono a partir del neumático usado.
En el antiguo cementerio querían construir 25.000 viviendas
La desaparición de las montañas negras tenía además otro objetivo.
Kuwait anunció que pretendía liberar el terreno para desarrollar unas 25.000 viviendas dentro del enorme proyecto urbano de Saad Al-Abdullah.
Y aquí hay un matiz importante respecto de algunas historias que circulan actualmente en internet: el proyecto urbanístico no puede considerarse simplemente un fracaso abandonado.
En 2025 Kuwait mantenía importantes obras de infraestructura en South Saad Al-Abdullah. El proyecto abarca unos 65 kilómetros cuadrados y está diseñado para albergar hasta 400.000 personas. Ese mismo año se informó de cuatro grandes contratos de infraestructura en ejecución y trabajos destinados a atender 23.551 parcelas residenciales.
Es decir, la transformación está tardando años, pero continúa.
Lo que sí permanece como advertencia es la historia que ocurrió antes: acumular residuos en mitad del desierto puede hacer que un problema parezca desaparecer durante un tiempo, hasta que crece tanto que termina siendo visible incluso desde el espacio.