Era el a√Īo 1977, sin Internet para los mortales. As√≠ que cuando el profesor de f√≠sica Freeman Dyson de la Universidad de Princeton le pidi√≥ a sus alumnos un trabajo final, jam√°s pens√≥ que entre esos trabajos se iba a encontrar un extenso y detallado proyecto digno de los servicios secretos de una gran potencia. Un trabajo que acab√≥ siendo confiscado por el mism√≠simo FBI. Su alumno menos dotado hab√≠a detallado en 40 p√°ginas lo nunca visto. El t√≠tulo: ‚ÄúC√≥mo construir tu propia bomba at√≥mica‚ÄĚ.

John Aristotle Phillips naci√≥ en agosto de 1955 en North Haven, Connecticut. Hijo de padres inmigrantes griegos, su padre fue profesor de ingenier√≠a en la prestigiosa Universidad de Yale. Tras pasar por varios colegios en su adolescencia acaba estudiando f√≠sica en la Universidad de Princeton con 21 a√Īos. All√≠, un a√Īo despu√©s le llegar√≠a el reconocimiento y la fama internacional, aunque nada hac√≠a presagiar que el joven Philips llegar√≠a tan lejos.

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En realidad y hasta entonces ninguna de sus notas escolares denotaba a un chico extremadamente listo, m√°s bien lo contrario. Philips era un estudiante de bajo rendimiento, bastante mediocre, hab√≠a repetido alg√ļn curso y sus calificaciones a menudo rozaban el suspenso. Tampoco era el m√°s popular. Se le conoc√≠a como ‚Äúel Tigre‚ÄĚ, apodo que se deb√≠a al traje que utilizaba cada s√°bado por la tarde como mascota animadora de los partidos del equipo de f√ļtbol. El Tigre se convirti√≥ en El Tigre poco despu√©s de que lo despidieran de su anterior intento por adentrarse en la vida estudiantil como parte de la banda animadora de Princeton.

Philips en la Universidad de Princeton en 1977. AP Images

Cada d√≠a, al acabar las clases, el joven acud√≠a al peque√Īo negocio que se encontraba dentro del campus, una pizzer√≠a donde se sacaba un dinero extra para costearse la vida de estudiante. As√≠ que entre clases, partidos como mascota y sirviendo pizzas al resto de estudiantes, el joven Philips pas√≥ ese primer a√Īo sin pena ni gloria.

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En cambio sí había algo que le fascinaba y le hacía diferente al resto. El chico era bueno recopilando datos, se le daba bien buscar información, apilarla y darle un contexto a la inmensidad de letras y cifras que tenía ante sí. Daba igual el tema, por alguna razón Philips se las acababa ingeniando para darle vida y cuerpo a su obsesión por cualquier cosa.

Al a√Īo siguiente a Philips le toca como profesor de f√≠sica Freeman Dyson. Y aqu√≠ tenemos el primer dato revelador de lo que ocurrir√≠a despu√©s. Dyson es otra de las grandes mentes que han pasado por Princeton. Por las paredes del centro han impartido clases figuras como el propio Albert Einstein, el economista Angus Deaton o los matem√°ticos John Nash y George Dantzig.

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Freeam Dyson es un matemático y físico inglés que llegó a la universidad tras acabar la Segunda Guerra Mundial mientras servía en la British Bomber Command. Entre otros logros, el físico demostró la equivalencia de las formulaciones de la electrodinámica cuántica de Richard Feynman, trabajó en el Proyecto Orión (para el uso de vuelos espaciales usando propulsión nuclear) que luego se suspendió y es el padre de la llamada esfera de Dyson, esa hipotética megaestructura alrededor de una estrella mediante la cual permitiría a la civilización avanzada aprovechar al máximo la energía lumínica y térmica del astro.

El físico Freeman Dyson fotografiado en 1963. AP IMages

Además, Dyson también había trabajado junto a Richard Feynmann en algunos de los proyectos de Hans Bethe, el físico que participó en el desarrollo de la primera bomba atómica (Proyecto Manhattan) y sin duda una de las figuras clave en el éxito de los extremadamente difíciles cálculos que implicaban la física de las reacciones nucleares.

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Por tanto, el joven Philips tuvo durante ese curso a una eminencia y a una persona que el chico apreciaba por sus inmensos conocimientos. Durante el curso acud√≠a a las clases del profesor entusiasmado, as√≠ que cuando Dyson propone a la clase un trabajo final sobre la proliferaci√≥n nuclear y la b√ļsqueda de muchos pa√≠ses por construir su propia bomba at√≥mica, Philips piensa que por fin ser√° el momento de aplicar ese peque√Īo don amasando informaci√≥n. Adem√°s, de resultar un √©xito se acabar√≠an sus problemas en el centro, se iba a convertir en toda una celebridad.

Una bomba atómica como proyecto de clase

Vista aérea tras la explosión de la primera prueba de un arma nuclear con Trinity en 1945. AP Images

Trat√°ndose de Dyson, el chico tiene claro que debe ser algo impactante, un tema que no se haya tocado en las clases que sorprenda al profesor. Bingo. Philips propone un t√≠tulo simple pero tremendamente espectacular: ‚ÄúC√≥mo construir tu propia bomba at√≥mica‚ÄĚ. El alumno acude al despacho de Dyson y se lo plantea. Le dice que su idea ser√° algo as√≠ como un esbozo de la bomba de Nagasaki. El f√≠sico se queda perplejo pero acepta el reto de Philips. √önicamente le dice que no piensa darle ning√ļn tipo de informaci√≥n adicional y que de lograrlo, autom√°ticamente le dar√≠a una A, la mayor calificaci√≥n posible. Tambi√©n le dice con sorna que si lo consigue, tras la calificaci√≥n quemar√≠a inmediatamente el trabajo.

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Bien, ahora quedaba lo m√°s dif√≠cil, ¬Ņde d√≥nde demonios iba a sacar la informaci√≥n? En una √©poca donde todav√≠a no se pod√≠a acudir a la inmensa biblioteca digital que hoy tenemos en la red y en donde gran parte de la informaci√≥n acerca de este tipo de construcciones era material clasificado, Philips s√≥lo pod√≠a acudir a material p√ļblico. Como dir√≠a m√°s tarde:

Realmente sólo quería hacer algo sencillo y fácil de construir. Desde luego, jamás se me pasó por la cabeza hacer uso de material secreto del gobierno. Quería hacer el trabajo con el material que existiera y estuviera disponible a todo el mundo.

Las semanas siguientes fueron un trabajo a tiempo completo buscando y recopilando información de cualquier sitio. El estudiante se hizo con una pila de documentos desclasificados del National Technical Information Service. Sin apenas dormir pasó varias noches de insomnio en la biblioteca del centro apilando información, consultando libros de texto de física, comunicados del gobierno e incluso contactó con la Du Pont para resolver varias dudas sobre dispositivos de implosión. Cuando llegaba a su habitación reestructuraba todo y lo volcaba en su antigua máquina de escribir.

Fotografía de Philips en 1976. AP Images

Y as√≠ lleg√≥ el d√≠a en el que John Aristotle Phillips se present√≥ en el despacho del profesor Tyson con su trabajo final. Fueron 40 p√°ginas donde se explicaba detalladamente c√≥mo construir una bomba at√≥mica a peque√Īa escala. Tyson alucin√≥ y le acab√≥ dando la m√°xima calificaci√≥n. Sin embargo no quem√≥ el trabajo como le hab√≠a dicho de manera distendida. Al contrario, el proyecto de Philips se pas√≥ del boca a boca y comenz√≥ a hacerse viral fuera de los c√≠rculos de la Universidad de Princeton.

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Hasta all√≠ se acercaron medios de informaci√≥n y otras eminencias como el doctor Frank Chilton, un f√≠sico nuclear de Palo Alto (California) especializado en ingenier√≠a nuclear. El hombre dijo sobre el dise√Īo de Philips que:

Se trata de un dispositivo efectivo y funcional. Philips ha superado algunos de los escollos m√°s importantes en la construcci√≥n de un dispositivo nuclear. Evidentemente sigue existiendo un problema, el plutonio. Un elemento a la venta √ļnicamente a gobiernos y corporaciones debidamente acreditadas.

Las palabras de Chilton tomaron forma en los medios de comunicaci√≥n y Philips se convirti√≥ en toda una celebridad apodado desde entonces como The A-Bomb Kid. Sin embargo, a las pocas semanas tocaron en la puerta del estudiante. Unos tipos dec√≠an ser cient√≠ficos pakistan√≠es y le ofrec√≠an una gran suma de dinero por hacerse con el material del trabajo. ¬ŅQu√© ocurri√≥? Que el FBI tuvo constancia de ello y el trabajo final fue confiscado y clasificado junto a una maqueta que hab√≠a construido en su habitaci√≥n.

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En 1979, Philips publicó la historia junto a su amigo David Michaelis. El libro Mushroom: The True Story of the A-Bomb Kid contaba su versión de los hechos y cómo había pasado a convertirse en alguien famoso.

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Philips consiguió con su trabajo lo que quería: reconocimiento, tanto del mundo como de su respetado profesor Dyson. Paradójicamente, acabó siendo un reconocido activista antinuclear para luego aspirar como candidato a la Cámara de Representantes de Estados Unidos (Partido Demócrata) en el 80 y en el 82, aunque jamás tuvo tanto éxito como en su etapa de estudiante. Quizá por ello siempre será recordado simplemente como The A-Bomb Kid.