It Follows
Screenshot: Northern Lights Films

Tengo un muy mal hábito organizativo: hago interminables listas de cosas que quiero hacer. Entonces saturo mi aplicación de tareas de tal forma que comienza a bombardearme con notificaciones que me dan tanta pereza que dejo la app por una nueva. Hoy he encontrado una forma de saldar estas deudas pendientes.

Frank Chimero, autor de The Shape of Design, mantiene una sofisticada lista de tareas pendientes. Lo que hace es estimar la dificultad de cada tarea y programarlas en consonancia. Por la mañana intenta hacer un par de tareas difíciles, y luego pasar la tarde eliminando las más fáciles. Cuando termina una tarea, comprueba si predijo correctamente su dificultad y así va equilibrando poco a poco su carga de trabajo.

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Pero estamos hablando precisamente de las tareas que no logramos hacer. Para librarse de ellas, Chimero elige un día al mes al que llama The Reckoning (reckoning significa cálculo en inglés, pero también retribución, por lo que puede traducirse muy libremente como el día del juicio).

En el dĂ­a del juicio, Chimero analiza todas las tareas pendientes que sigue posponiendo, esas tareas de la vergĂĽenza que sobreviven a todos nuestros intentos por completarlas. Normalmente son algo que teme hacer por diferentes motivos. Ese dĂ­a, debe elegir una o dos tareas y hacerlas inmediatamente o borrarlas para siempre de su lista de tareas. Cada persona puede fijar su dĂ­a del juicio en el intervalo que mejor le sirva: cada dos semanas, cada mes, o cada tres meses. Lo importante es ser consciente de que las tareas tienen que desaparecer, bien sea porque las hemos completado ese dĂ­a, o porque las hemos descartado para siempre.

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Esa técnica es una forma de valorar seriamente si realmente puede seguir su vida sin realizar esa tarea. Hay cosas de las que uno no se puede librar por mucho que nos duelan (pagar impuestos, ir al dentista...), pero otras las vamos arrastrando durante meses sin asumir que quizá no tenemos por qué hacerlas. El objetivo del día del juicio es liberarte de la carga mental de estas tareas no realizadas. Si no has logrado librarte de una tarea, mortificarte fingiendo que algún día la harás no te va ayudar. Déjala ir. Quizá puedas reenfocarla más adelante.

De lo contrario, podrías convertirte en mí, aferrándote a tus tareas imposibles en una aplicación abarrotada que muestra todos tus logros imaginarios, como si fuera el mapa de una novela de fantasía. Esas tareas poco realistas pueden ser bonitas a la vista, pero no ayudan a tu día a día. Hazlos el día del juicio o bórralas para siempre.

El día del juicio es solo una parte de la densa lista de recomendaciones de productividad de Chimero. Otro punto muy destacable es: “Cuando hayas completado tu lista de tareas del día, no saltes a la lista general. La productividad no debe tener como recompensa un pozo sin fondo de trabajo”. [vía A Modest Guide to Productivity | Frank Chimero]