Imagen: Thinkdefence

Se cumplen ocho días ya de la desaparición del submarino argentino San Juan, con 44 tripulantes a bordo. La principal preocupación sigue siendo encontrar el navío, pero ¿cuál es el siguiente paso? ¿Cómo se rescata la tripulación de un submarino si este se encuentra hundido a cientos de metros de profundidad?

La respuesta corta es: con otro submarino. Desde la invención del primer sumergible, la tecnología para asistir a los tripulantes de estas naves en caso de emergencia ha avanzado mucho. El sistema más capaz para realizar rescates a gran profundidad a día de hoy es el NATO Submarine Rescue System (NSRS), un proyecto conjunto de Reino Unido, Francia y Noruega que entró en servicio en 2008. El operativo está siempre preparado para eventuales rescates submarinos de cualquier país aliado de la OTAN. Argentina no forma parte de esta organización, pero es un aliado importante de ella desde 1998.

Infografía que detallla el funcionamiento del NSRS. Imagen: Thinkdefence

El NSRS consta de varios subsistemas que operan desde un único barco. Una vez se ha realizado la llamada de socorro, el operativo puede desplazarse a cualquier lugar del mundo en un plazo de entre 72 y 96 horas. Actualmente, el NSRS está anclado en la base Clide de la marina británica, en Escocia. Si el operativo aún no se ha incorporado al rescate del San Juan es sencillamente porque no hay submarino que rescatar. Seguimos en fase de búsqueda. En el momento en el que por fin encuentren el submarino, el operativo de rescate se pone en marcha. Su desarrollo es más o menos como sigue.

Primera fase: enviar oxígeno y suministros

Antes siquiera de pensar en sacar a los 44 tripulantes del San Juan, el primer paso es renovar urgentemente su suministro de aire, que tras ocho días desde de su desaparición se encuentra en fase crítica. Para ello se utiliza un sumergible autónomo de la clase Tritón SP (arriba).

El Tritón trabaja a una profundidad de hasta 1.000 metros, operado por técnicos desde la superficie. Su trabajo es entregar una serie de cápsulas presurizadas de 25 kilos cada una. Estas cápsulas se pueden insertar directamente en el submarino a través de las escotillas de emergencia y contienen todo tipo de suministros desde oxígeno a comida, material médico y productos químicos para absorber el CO2 del aire.

El sumergible puede medir el estado de la atmósfera del submarino sin la intervención de la tripulación, y hasta incorpora un sistema de comunicaciones para trabar contacto telefónico con los marineros atrapados. Por sí solo no es capaz de extraer a ningún tripulante, pero puede extender el soporte vital el tiempo necesario para abordar la siguiente fase.

Segunda fase: El submarino de rescate

Si el San Juan estuviera a menos de 180 metros de profundidad, el operativo de rescate podría extraer a la tripulación mediante trajes presurizados, pero esos trajes no funcionan a más profundidad, y las aguas donde desapareció el San Juan son mucho más profundas. La esperanza para las 44 personas a bordo del San Juan es el Portable Launch and Recovery System (PLARS), conocido como Nemo.

Nemo es un submarino tripulado de 30 toneladas capaz de operar a una profundidad de hasta 610 metros. El sumergible tiene un sistema que se acopla a la escotilla del submarino siniestrado y permite ir sacando a la tripulación en grupos de hasta 16 personas.

El sumergible puede operar hasta un máximo de 96 horas seguidas. Además iguala la presión del submarino al que haya que rescatar. Una vez en la superficie, se conecta directamente a la tercera y última fase del sistema de rescate: el sistema de transferencia bajo presión o TUP.

Tercera fase: descompresión y asistencia médica

El ser humano no puede subir desde una profundidad de cientos de metros de golpe sin morir. Debe hacerlo poco a poco. En este caso el tiempo es esencial, así que el proceso de descompresión no se realiza por el camino, sino en superficie. El Nemo se iza a bordo del NSRS y se conecta al TUP, una serie de amplias cámaras de descompresión con soporte vital básico y capacidad para 84 personas a la vez.

En caso necesario existe una cápsula presurizada portátil con capacidad para dos personas que se puede evacuar de forma inmediata a bordo de un helicóptero. Se usa si alguna de las personas rescatadas necesita atención médica especializada y urgente.

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Para poner en marcha todo este sistema, primero hay que encontrar el submarino y confiar en que no esté a demasiada profundidad. Al cierre de este artículo, el operativo internacional de búsqueda redobla sus esfuerzos en localizar el San Juan y a sus 44 tripulantes. El resto solo podemos rezar para que el incidente tenga final feliz.