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Ciencia

La NASA da por perdido el rescate de Swift: el telescopio volverá a trabajar hasta caer hacia la Tierra

La nave enviada para elevar su órbita sufrió graves problemas de control y ya no intentará capturarlo. Sin una segunda oportunidad disponible, la NASA decidió reactivar dos de sus instrumentos científicos para aprovechar los últimos meses de uno de sus observatorios más importantes.
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Después de más de dos décadas observando algunos de los fenómenos más violentos del universo, el Observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA se acerca al final de su misión. La agencia había puesto en marcha una operación contrarreloj para elevar su órbita antes de que el rozamiento con la atmósfera lo arrastrara hacia la Tierra, pero el intento de rescate no salió como estaba previsto.

La nave LINK, desarrollada por Katalyst Space específicamente para alcanzar, capturar y elevar Swift, sufrió problemas en su sistema de control de orientación después de llegar al espacio. Tras varias semanas intentando recuperar el vehículo, la NASA confirmó que ya no se realizará la maniobra de elevación.

Con la posibilidad de salvar Swift prácticamente descartada, la estrategia cambió: en lugar de conservarlo apagado para reducir al máximo su pérdida de altura, la agencia quiere obtener toda la ciencia posible antes de que su órbita se vuelva demasiado baja.

Swift vuelve a mirar el universo

El 26 de agosto, el equipo de la misión volvió a poner en funcionamiento dos de sus tres instrumentos científicos: el Telescopio de Rayos X (XRT) y el Telescopio Ultravioleta/Óptico (UVOT). Ambos habían permanecido apagados desde febrero como parte de una estrategia para disminuir la resistencia atmosférica. Swift normalmente cambia rápidamente de orientación para estudiar diferentes objetivos, pero estos movimientos aumentan su exposición a las partículas extremadamente tenues presentes incluso a cientos de kilómetros sobre la superficie terrestre.

La NASA da por perdido el rescate de Swift: el telescopio volverá a trabajar hasta caer hacia la Tierra
© NASA Goddard – Youtube.

Mantener una posición aerodinámicamente más favorable permitió prolongar su permanencia en órbita mientras la NASA esperaba la llegada de LINK. Ahora que la maniobra de rescate ya no se realizará, conservar el observatorio de esa manera ha perdido buena parte de su sentido.

La consecuencia es inevitable: volver a realizar observaciones también hará que Swift pierda altura con mayor rapidez.

Una misión diseñada para estudiar explosiones cósmicas

Swift fue lanzado en 2004 y se convirtió en una herramienta especialmente importante para estudiar los estallidos de rayos gamma, gigantescas explosiones que pueden producirse durante el nacimiento de agujeros negros o determinados eventos estelares.

Su ventaja está en combinar observaciones en distintas regiones del espectro electromagnético. Sus instrumentos permiten estudiar el universo mediante rayos gamma, rayos X y luz ultravioleta y visible, haciendo posible reaccionar rápidamente cuando aparece un evento transitorio. El observatorio también ha investigado supernovas, estrellas de neutrones, agujeros negros y otros fenómenos extremos durante sus más de 20 años de actividad.

El satélite enviado a salvarlo también tuvo problemas

Para prolongar la misión, la NASA contrató en septiembre de 2025 a Katalyst Space. La compañía desarrolló LINK en un calendario extraordinariamente reducido y la nave finalmente despegó el 3 de julio de 2026 a bordo de un cohete Pegasus XL.

La idea parecía sencilla sobre el papel, aunque técnicamente era extremadamente compleja: LINK debía acercarse a Swift, sujetarlo mediante brazos robóticos y utilizar sus propios motores para elevar todo el observatorio hacia una órbita más segura. Pero poco después del lanzamiento aparecieron los problemas. Dos de sus tres ruedas de reacción dejaron de estar operativas y parte del sistema de propulsores de gas frío perdió funcionalidad, provocando dificultades para mantener la orientación de la nave.

Los ingenieros lograron reducir considerablemente su giro e incluso cargaron nuevo software de control, pero finalmente la NASA y Katalyst determinaron que intentar capturar Swift suponía demasiado riesgo.

LINK todavía podría aproximarse al observatorio y realizar operaciones de encuentro y proximidad para probar tecnologías que podrían servir en futuras misiones de mantenimiento de satélites.

Swift entra en su etapa final

La actividad solar de los últimos años ha expandido ligeramente las capas superiores de la atmósfera terrestre, aumentando el rozamiento que experimentan los satélites en órbita baja. Swift, que además carece de un sistema de propulsión capaz de elevar su propia órbita, ha sido especialmente vulnerable a este proceso.

La NASA calcula ahora que el observatorio alcanzará aproximadamente los 300 kilómetros de altitud en uno o dos meses, una zona a partir de la cual su descenso se acelerará y mantener las operaciones científicas será cada vez más complicado.

Su final, por tanto, ya parece inevitable. Pero después de más de dos décadas estudiando explosiones cósmicas, Swift no pasará sus últimos meses en silencio: seguirá observando el universo mientras pueda.

 

 

Fuente: Xataka.

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