Lo de la casa inteligente a partir de ahora podría tener un significado mucho más literal. Investigadores de la Universidad de Princeton (EE.UU.) han desarrollado circuitos electrónicos flexibles tan finos como el papel que, aplicados a una pared, la convierten en una superficie capaz de recibir señales, medir su entorno y comunicarse. Y todo con tecnología desarrollada hace décadas.

Los investigadores han creado circuitos de radiocomunicación de plástico, iguales que los que se crearon en a comienzos de 1920 para la radio FM, solo que flexibles. Aplicados sobre una pared o grandes superficies como puentes y edificios, el sistema es capaz de recibir señales de otros equipos, y medir variables de su entorno: por ejemplo, el numero de personas en la planta de un edificio, cuántos coches pasan cada segundo sobre un puente o si existen daños estructurales en cualquier construcción.

Estos nuevos circuitos electrónicos son de plástico y se pueden pintar por encima sin afectar al funcionamiento. Al ser flexibles, también se acoplan a cualquier superficie irregular. E incluso son completamente independientes en términos de energía gracias a que permiten incorporar células fotovoltaicas. El resultado es un sistema barato, sencillo y fácil de acoplar a estructuras existentes.

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"Tendremos un prototipo listo en Septiembre, pero probablemente necesitaremos varios años más de investigación y desarrollo", aseguró en un comunicado Branko Glišic, uno de los investigadores responsables del proyecto. Un pequeño avance que, de funcionar, podría cambiar por completo nuestro entorno. [Universidad de Princeton vía GigaOm]