Hitler en una convención en 1932. AP

El comportamiento de algunas de las filiales de las grandes corporaciones estadounidenses que se encontraban operando en Europa con la llegada del nazismo suele ser criticado. Sin embargo, en el caso de Coca Cola la historia fue distinta: Fanta naci√≥ para ‚Äúesa‚ÄĚ Alemania, ¬Ņo es todo una leyenda?

Como casi todo en esta vida, las cosas no son blancas o negras. Es posible que si General Motors, IBM, o la misma Coca Cola, hubieran actuado diferente, habr√≠an ocasionado otro n√ļmero indefinido de muertes. Lo que s√≠ se sabe con exactitud, es el papel que jug√≥ esa filial de la marca todopoderosa en Alemania bajo la figura de una persona llamada Max Keith.

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En el a√Īo 1933, momento en que Hitler tom√≥ el verdadero poder en Alemania, la unidad de Coca Cola iba viento en popa en el pa√≠s. No era una novedad, realmente, Coca Cola llevaba una d√©cada asentada en suelo alem√°n.

Anuncio de 1950. InterF

Mark Pendergrast cuenta en su libro, For God, Country, and Coca-Cola, que la cola fue inventada en 1886 por el doctor John Stith Pemberton, quien la vendió en una farmacia local de Atlanta por unos pocos centavos el vaso.

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Pemberton era un veterano de la Guerra Civil Confederada que a√ļn sufr√≠a las secuelas f√≠sicas de muchas de sus heridas. Mientras se recuperaba, se volvi√≥ adicto a la morfina. Coca Cola, hecha de la hoja de coca y la nuez de cola (de ah√≠ el nombre), fue su intento de encontrar un analg√©sico alternativo.

De hecho, la hoja de coca se usa para hacer coca√≠na altamente adictiva, lo que puede ayudar a explicar la r√°pida expansi√≥n de la bebida. As√≠ se entiende que en 1895, el CEO de la compa√Ī√≠a se jactara de su presencia en pr√°cticamente todos los estados de Estados Unidos. En 1920 la primera planta embotelladora europea de la compa√Ī√≠a se abri√≥ en Francia, y en 1929, Coca Cola ya estaba siendo embotellada y bebida en Alemania.

Robert Woodruff. Wikimedia Commons

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Cuatro a√Īos despu√©s, en 1933, se hace cargo de la filial alemana el empresario alem√°n de 30 a√Īos, Max Keith, un tipo enorme al que siempre le acompa√Īaba un gran abrigo. Keith, un l√≠der nato que aterrorizaba a sus subordinados e impon√≠a respeto, revolucion√≥ las ventas, batiendo r√©cords todos los a√Īos.

Uno de los primeros triunfos de comercialización de Keith fue el suministro de grandes cantidades del refresco de cola en los Juegos Olímpicos de Verano de 1936 (Berlín). En ese momento, Hitler estaba en lo más alto, y los atletas alemanes ganaron la mayor cantidad de medallas de oro.

Curiosamente, a los Juegos también acudió Robert Woodruff, el director de Coca Cola en Estados Unidos. Es más, Woodruff patrocinó el logotipo de Coca-Cola junto a la esvástica.

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Göering debajo de Hitler. Wikimedia Commons

Posiblemente, ahora suena mucho más terrible que en su momento, donde no sólo Coca Cola ignoraba la creciente agresión y atrocidades de Hitler por los derechos humanos, lo hacía la práctica totalidad de las industrias estadounidenses, empezando por la mismísima Hollywood. Todas repetían más o menos lo mismo, se trataba de mantener los negocios alemanes.

Bajo este clima, la Alemania nazi se estaba preparando para conquistar Europa, y en el mes de septiembre de 1936, Hermann G√∂ering, el segundo al mando de Hitler, anunci√≥ un r√©gimen de autosuficiencia, limitando de forma severa las importaciones y desalentando a las compa√Ī√≠as extranjeras. Woodruff busc√≥ proteger su negocio europeo, al igual que muchos otros ejecutivos del pa√≠s. Seg√ļn explica Pendergrast en su libro:

Algunos, como Henry Ford, eran de hecho simpatizantes nazis, mientras que otros, como Walter Teagle de Standard Oil, evitaban tomar partido pero no ve√≠an nada malo en hacer negocios con los nazis. Al igual que su amigo y compa√Īero de caza, Woodruff, qui√©n practic√≥ la conveniencia.

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Fanta conmemorativa del 75 aniversario. Wikimedia Commons

Woodruff envió a un conocido suyo, un banquero alemán, para convencer a Göering de que le permitiera seguir exportando jarabe de sabor a Alemania. Keith, mientras tanto, comenzó a producir gran parte del jarabe que necesitaba en el país, incluso consideró el contrabando de los ingredientes restantes.

Sin embargo, al a√Īo siguiente se produjo un hecho que no esperaba Woodruff. Un fabricante de soda alem√°n rival que estaba de viaje por Estados Unidos descubri√≥ tapas de botellas de Coca Cola con escrituras hebreas en ellas, indicando que eran kosher.

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La compa√Ī√≠a afirm√≥ que Coca Cola estaba dirigida por Harold Hirsch, un jud√≠o de la empresa estadounidense. Como resultado de ello, las ventas alemanas de Coca Cola se desplomaron. Keith le dijo a Woodruff que deber√≠a despedir a Hirsch para recuperar la ‚Äúimagen‚ÄĚ en Alemania, pero este se neg√≥.

Coca Cola apoyando los juegos de Berlín con la ocupación nazi. Vintage Everyday

As√≠ fue como Keith decidi√≥ actuar por su cuenta con el fin de identificar la marca con el nazismo: desde env√≠os ‚Äúpatri√≥ticos‚ÄĚ a los soldados, hasta camiones de Coca Cola que acompa√Īaban a los manifestantes de las Juventudes de Hitler. De esta forma, el hombre coloc√≥ a la marca en el centro de la Alemania nazi.

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En marzo de 1938, Hitler anexion√≥ Austria. Woodruff y Coca Cola Alemania discutieron sobre qui√©n deber√≠a obtener las regal√≠as de ventas de la Austria ocupada. Gan√≥ Woodruff. En abril de 1939 Hitler cumpli√≥ 50 a√Īos, y Coca Cola Alemania, 10. En la celebraci√≥n, Keith exhort√≥ a la multitud a buscar otro tipo de saludo nazi, ‚Äúpara conmemorar nuestra m√°s profunda admiraci√≥n y gratitud por nuestro F√ľhrer que ha llevado a nuestra naci√≥n a una brillante esfera superior‚ÄĚ.

Sin embargo, con la guerra declarada en Europa, Keith tem√≠a que su negocio vinculado al extranjero pudiera ser nacionalizado y que lo encarcelaran. Trabajando sus conexiones en el Tercer Reich, el hombre fue nombrado supervisor de todas las plantas de refrescos en Alemania y sus territorios ocupados. En muy poco tiempo controlaba el negocio en Italia, Francia, Holanda, Luxemburgo, B√©lgica y Noruega. Ese a√Īo, Coca Cola vendi√≥ casi 4,5 millones de cajas en la Alemania nazi.

Coca Cola. AP

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Lo cierto es que la invasi√≥n de Hitler tampoco alter√≥ a la compa√Ī√≠a, ni a Keith ni a la sede en Estados Unidos: Coca Cola segu√≠a abasteciendo a su subsidiaria alemana con jarabe y suministros. En 1940, Keith, todav√≠a preocupado de que las restricciones a la importaci√≥n pudieran endurecerse, desarroll√≥ un refresco que podr√≠a elaborar en su totalidad en suelo alem√°n.

Para ello utiliz√≥ subproductos industriales: virutas de fruta, fibras y pulpa de manzana, az√ļcar de remolacha y suero de leche, el l√≠quido que queda despu√©s de que la leche se haya cuajado y estrujado durante la producci√≥n de queso. Keith les dijo a sus vendedores que dejaran volar su imaginaci√≥n y fantasearan con una idea para el nombre. Y as√≠ fue como un vendedor respondi√≥: ‚Äú¬°Fanta!‚ÄĚ, una abreviatura de la palabra alemana ‚Äúfantas√≠a‚ÄĚ.

Al mismo tiempo, se producía un hecho relevante: Estados Unidos entró en la guerra en diciembre de 1941. El ejército del país declaró a Keith un enemigo, y las comunicaciones con Woodruff se cortaron. Desde entonces, Keith se aseguró de que sus pocos suministros de Coca Cola solo fueran a parar a los hospitales para los soldados que eran miembros del Partido Nazi.

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Imagen: Georgia State Library

Mientras tanto, Fanta, etiquetada como un producto de Coca Cola Alemania, mantuvo vivo el negocio y la marca. En 1941, Keith us√≥ su influencia para evitar la prohibici√≥n del az√ļcar. Por tanto, Fanta sab√≠a mejor que las bebidas rivales. Las amas de casa llegaron a endulzar sopas y guisos con la bebida. Fanta vendi√≥ 3 millones de cajas en 1943, y fue la art√≠fice de salvar a Coca Cola Alemania.

Cuando la guerra termin√≥ en 1945, los denominados como ‚Äúobservadores t√©cnicos‚ÄĚ, junto a los militares aliados, tomaron el control de la industria de Alemania. Keith les dio la bienvenida, pero se negaron a mantenerlo en su puesto (alguno lo llam√≥ ‚Äúun segundo Hitler‚ÄĚ). Furioso pero astuto, Keith esper√≥ su momento.

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Woodruff orden√≥ una investigaci√≥n para aclarar el historial de guerra de Keith (y s√≠, el mismo Woodruff que se sent√≥ junto a Hitler en los juegos de Berl√≠n). Descubri√≥ que Keith hab√≠a luchado contra la ‚Äúintensa presi√≥n‚ÄĚ para unirse al partido nazi, y que rechaz√≥ las solicitudes para ocupar puestos de alto rango.

Así fue como Woodruff reinstaló a Keith, llegando a nombrarlo el jefe de Coca Cola para toda Europa. En cuanto a Fanta, en abril de 1955 Coca Cola la reintrodujo con una nueva receta, esta vez como una bebida con sabor a naranja. Al parecer, revivieron el nombre por una cuestión de conveniencia, a fin de cuentas, ya tenían los derechos de autor.

Por cierto, en el a√Īo 2015 se celebr√≥ el 75 aniversario de Fanta con un pol√©mico anuncio (lo tienen encima) que dec√≠a, ‚Äúhace 75 a√Īos, los recursos para nuestra querida Coca Cola eran escasos‚Ķ Estamos recuperando la sensaci√≥n de los buenos viejos tiempos‚ÄĚ. Las cr√≠ticas no se hicieron esperar, y Coca Cola reaccion√≥ negando cualquier asociaci√≥n con Hitler o los nazis.

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Ya ven, la verdad, como siempre, es m√°s complicada. Nunca es blanca o negra. [Wikipedia, AtlasObscura, The VintageNews, For God, Country, and Coca-Cola]