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Les hemos estado dando crédito a los arquitectos del Partenón por un truco que quizá ni siquiera utilizaron

Los griegos probablemente fueran arquitectos muy innovadores e inteligentes, pero también es posible que hayamos sobreestimado cuánta ciencia sabían.
Por Gayoung Lee Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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El Partenón representa una de las obras más impresionantes que dejaron los arquitectos de la antigua Grecia, y la idea popular indica que la compleja ubicación geométrica de las columnas del templo buscó crear una ilusión óptica. Debido a las implicancias matemáticas de esa idea el matemático de Oxford Alain Goriely quiso verificar que las matemáticas tuvieran que ver. Pero resultó que los cálculos no cierran.

El Partenón, templo dedicado a la diosa Atenea, parece haber sido construido a partir de elementos periódicos rectos. En realidad, sus elementos arquitectónicos son más curvos tanto en su forma como en su ubicación. El mito es que representan decisiones intencionales de ellos arquitectos para crear la ilusión de que las curvas son rectas y que el espaciado irregular es regular. Según el más reciente trabajo de Goriely, que se publicó en Royal Society Open Science, los estudiosos han propuesto al menos 12 de estos refinamientos ópticos, pero las ideas “no tienen el respaldo de la evidencia, o resulta mínima como para tener un efecto perceptible en condiciones típicas de cómo se ve”, escribió.

“Se sigue aceptando en general el mito a pesar de que no hay evidencia directa histórica o experimental”, escribió Goriely. “Sin embargo, los mitos se han hecho tan populares que aparecen repetidos en libros especializados sobre el Partenón, en enciclopedias, documentales y todo tipo de textos, y también en el basurero planetario del conocimiento, la propaganda, las verdades mentiras y mitos que conocemos como Internet”.

El nacimiento de un mito

Según el trabajo, fue unos 400 años después de la construcción del Partenón que aparece la primera mención de las ilusiones ópticas Es decir que el mito nació mucho después de que murieran los arquitectos que trabajaron en el templo Vitruvio, a quien Goriely describe como “importante pero poco brillante escritor” argumentaba que ciertos elementos del Partenón tenían como propósito presentar ilusiones ópticas. Y en el Renacimiento los humanistas y arquitectos “redescubrieron” a Vitruvio y repitieron sus ideas.

Dicho esto, Goriely añadió que a pesar de su popularidad el mito “nunca fue aceptado universalmente por los expertos. Muchos historiadores, artistas, arquitectos y antropólogos han reconocido que no todos los refinamientos podrían tener ese propósito. Pero incluso los detractores son blandos en sus críticas al mito, afirma Goriely, y no señalan que la “extraordinaria afirmación” se basa en “evidencia histórica insuficiente, y ninguna evidencia científica».

Derribando la idea

El análisis de Goriely toca varios de los mitos que rodean a las ilusiones ópticas del Partenón. Una de las afirmaciones más difundidas es que la base del Partenón, que no es plana sino que se eleva en curva leve en su centro, compensa el hecho de que una línea recta muy larga parece hundirse en el medio. Los experimentos en psicología y visión humana sugieren que no es tan fácil engañar a nuestros cerebros, según señala Goriely.

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©Goriely 2026

También está el elemento añadido de cómo se seleccionan los “miradores” para los turistas “de modo que se les pueda hablar de la corrección óptica”, escribió. Es decir que solo ves la ilusión si miras desde el lugar correcto, y eso da por tierra con el propósito de afirmar que el diseño fue intencional.

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©Goriely 2026

Otra de las teorías es sobre la éntasis de las columnas, que refiere al leve abultamiento de las columnas del Partenón Se supone que esas curvaturas corrigen una ilusión óptica que hace que se las vea demasiado estrechas Según Goriely, eso es una exageración porque el “abultamiento” es de solo 18 milímetros, algo que a la distancia es imperceptible.

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© Goriely 2026

¿Y qué pasa entonces?

Goriely enumera potenciales razones de por qué han perdurado durante tanto tiempo estos mitos. Ante todo, podría tratarse de una visión “romántica” de la civilización griega como “la cima del conocimiento y el arte”, idea que se originó en la era del Iluminismo Luego eso evolucionó hasta llegar a suponer que los arquitectos del Partenón poseían “un conocimiento y consciencia perfectos de la geometría abstracta, la mecánica estructural, la percepción visual y la teoría artística”, equiparable al “conocimiento combinado de las ciencias modernas del siglo veinte y más”.

Aunque no lo creas, la intención de Goriely no es dejar mal al Partenón o a los antiguos griegos Es probable que los griegos sí tuvieran intuición estructural y conocimiento empírico, pero más basado en la experiencia y la experimentación. De hecho, históricamente ha habido distintas culturas que lograron hazañas impensables, sin tener consciencia de las justificaciones teóricas o científicas de su obra. Somos nosotros en la era moderna, con esas justificaciones, los que nos maravillamos ante sus logros.

Y como nos impacta, naturalmente, ver símbolos como el Partenón, es “probable que esos mitos permanezcan para siempre en la mente del público”, afirmó Goriely.

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