Impresión artística del Bajadasaurus pronuspinax, un dinosaurio saurópodo recién descubierto en Sudamérica
Ilustración: Jorge A. González

Un grupo de paleont√≥logos ha descubierto en Argentina un dinosaurio diferente a cualquier cosa que conozcamos. Vivi√≥ hace unos 140 millones de a√Īos, era herb√≠voro y ten√≠a una serie de espinas enormes apuntando hacia el frente en el cuello y en la espalda. Estas espinas pudieron tener un papel defensivo, pero su prop√≥sito es por ahora un misterio fascinante.

Un estudio publicado esta semana en Scientific Reports describe la nueva especie de dinosaurio. Sus descubridores lo llaman Bajadasaurus pronuspinax. La primera mitad de su nombre hace referencia a la formaci√≥n geol√≥gica donde se encontraron sus f√≥siles, la formaci√≥n Bajada Colorada al norte de la Patagonia. La √ļltima parte de su nombre significa ‚Äúespina doblada hacia delante‚ÄĚ, debido a su caracter√≠stica m√°s distintiva. Los restos fosilizados de esta extraordinaria criatura, incluido un cr√°neo casi completo con algunos dientes, fueron descubiertos en 2013 por paleont√≥logos de CONICET, la Universidad Maim√≥nides y otras instituciones.

El Bajadasaurus era un saur√≥podo, un grupo tremendamente exitoso de dinosaurios de cuatro patas y cuello largo. Este dinosaurio del Cret√°cico inferior vivi√≥ hace 140 millones de a√Īos en lo que hoy es Argentina. Pertenec√≠a a un subgrupo de saur√≥podos llamados dicraeosauridos, saur√≥podos medianos con v√©rtebras distintivas y largas espinas a lo largo de sus cuellos y espaldas.

El autor principal del estudio, Pablo Gallino, posando frente a un par de reconstrucciones del dinosaurio
Foto: Secretaría de Ciencia

El an√°lisis del cr√°neo y los dientes de Bajadasaurus sugiere que com√≠an plantas bajas. Las cuencas de los ojos estaban ubicadas cerca del techo del cr√°neo, lo que les permit√≠a vigilar a los depredadores mientras pastaban. En la hermosa ilustraci√≥n de Jorge A. Gonz√°lez se puede ver un peque√Īo pterosaurio posado en una espina de Bajadasaurus, un toque genial teniendo en cuenta lo prol√≠ficos que eran estos reptiles alados en Sudam√©rica en aquel momento. Las reconstrucciones de la bestia puntiaguda se dieron a conocer hace unos d√≠as en el Centro de Ciencias Culturales de Buenos Aires (en la imagen de arriba).

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Antes de este descubrimiento, los paleont√≥logos descubrieron otro dicreos√°urido con espinas, el Amargasaurus cazaui. Este saur√≥podo de aspecto elegante vivi√≥ alrededor de 15 millones de a√Īos despu√©s del Bajadasaurus, pero sus pinchos eran mucho m√°s cortos y se inclinaban hacia atr√°s en lugar de hacia delante. El Bajadasaurus es notable tanto por el tama√Īo de sus espinas como por la inclinaci√≥n hacia delante. La m√°s larga de sus espinas mide metro y medio.

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‚ÄúApenas estamos en febrero, pero el Bajadasaurus podr√≠a acabar siendo el dinosaurio m√°s incre√≠ble de 2019. El nombre suena como a Badassasaurus, lo que es bastante apropiado, ya que parece un dinosaurio punki‚ÄĚ, dijo a Gizmodo Steve Brusatte, paleont√≥logo de la Universidad de Edimburgo que no particip√≥ directamente en la investigaci√≥n (aunque edit√≥ el estudio para Scientific Reports). ‚ÄúCon las espinas largas y delgadas que sobresalen del cuello parece que lleva mohawk o el pelo de punta de Johnny Rotten. No puedo evitar pensar que las espinas funcionaron de la misma manera que el pelo de Johnny Rotten: para llamar la atenci√≥n. Deben haber sido estructuras de exhibici√≥n, para atraer parejas o intimidar a rivales, o tal vez para ser punki de maneras que solo los dinosaurios conocieron‚ÄĚ.

De hecho, la funci√≥n exacta de las espinas no est√° clara. Las posibilidades incluyen la regulaci√≥n del calor (un problema para los saur√≥podos de cuerpo grande), la exhibici√≥n sexual (para cortejar a otro dinosaurio), un dep√≥sito de grasa (los dep√≥sitos se ubicar√≠an entre las espinas, como en las jorobas de un camello), y la defensa contra los depredadores . Los autores del nuevo estudio, dirigido por Pablo A. Gallina de la Universidad Maim√≥nides, tienden a pensar que las espinas sirgieron como ‚Äúestructuras de defensa pasiva‚ÄĚ. Cualquier posible depredador, dicen los autores, se arriesgar√≠a a empalarse en estas formidables estructuras durante un ataque. Sin embargo, para que esa hip√≥tesis funcione, las espinas largas deber√≠an ser lo suficientemente fuertes para no romperse ni fracturarse.

Elementos fósiles del Bajadasaurus pronuspinax
Gr√°fica: P. A. Gallina et al., 2019

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‚ÄúCreemos que las espinas extremadamente largas, delgadas y puntiagudas en el cuello y la parte posterior del Bajadasaurus sirvieron para disuadir a los posibles depredadores‚ÄĚ, dijo Gallina en una declaraci√≥n del CONICET. ‚ÄúSin embargo, pensamos que si eran estructuras de hueso desnudas o cubiertas con piel podr√≠an haberse roto o fracturado f√°cilmente con un golpe o con el ataque de otros animales. Esto nos lleva a pensar que estas espinas podr√≠an haber estado protegidas por una vaina de queratina corneal similar a lo que se observa en los cuernos de muchos mam√≠feros‚ÄĚ.

Brusatte no est√° convencido.

‚ÄúLos paleont√≥logos que describieron al nuevo dinosaurio sugieren que las espinas pudieron usarse para la defensa, pero me cuesta imaginar que esas estructuras finas, delicadas y llamativas fueran de mucha utilidad para desviar el mordisco de un gran dinosaurio carn√≠voro‚ÄĚ, dijo a Gizmodo. ‚ÄúEs una idea interesante, y tal vez los autores tengan raz√≥n, pero creo que es mucho m√°s probable que fueran para exhibirse‚ÄĚ.

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Eric Gorscak, un investigador postdoctoral en The Field Museum de Chicago que no particip√≥ en el estudio, dijo que ‚Äúel Bajadasaurus es ciertamente un descubrimiento extra√Īo‚ÄĚ, pero como Brusatte, es esc√©ptico en cuanto a la hip√≥tesis de defensa de los autores.

‚ÄúSu reconstrucci√≥n es algo especulativa, ya que se basa en una sola v√©rtebra del cuello recuperada con las espinas neurales curvas‚ÄĚ, explic√≥ Gorscak a Gizmodo. ‚ÄúEl problema de las caracter√≠sticas √ļnicas en animales extintos es que no existen muchos animales vivos para comparar y comprender mejor sus funciones potenciales. Pero al menos el Bajadasaurus demuestra que la vida encuentra maneras de modificar estructuras preexistentes en respuesta a las cambiantes demandas ecol√≥gicas y biol√≥gicas, aunque no estemos completamente seguros de cu√°les eran‚ÄĚ.

Un próximo paso razonable para los autores sería poner a prueba sus teorías y realizar algo de paleontología experimental. Esto se podría hacer usando simulaciones por ordenador o con materiales que se aproximen a la fuerza de los pinchos del Bajadasaurus. Se han hecho experimentos similares antes. Por ejemplo, investigadores que usaron modelos para estimar la velocidad máxima del Tyrannosaurus rex antes de romperse las piernas.

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Aparte del prop√≥sito exacto de los picos, no hay duda de que el Bajadasaurus es uno de los dinosaurios m√°s espectaculares que hemos visto en mucho tiempo. Es incre√≠ble pensar en todas las cosas que a√ļn estamos aprendiendo, y a√ļn esperamos aprender, sobre estas criaturas notables que vivieron mucho antes que los humanos.

[Scientific Reports]