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Ciencia

Descubren en Brasil un dinosaurio de 20 metros con un pariente directo en España. La explicación apunta a un mundo donde los continentes aún estaban conectados

El Dasosaurus tocantinensis no solo es uno de los mayores dinosaurios hallados en Brasil: su vínculo con Europa refuerza la idea de rutas terrestres entre continentes hace más de 100 millones de años.
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A primera vista, el hallazgo parece uno más dentro de la larga lista de dinosaurios descubiertos en Sudamérica. Pero hay un detalle que cambia completamente la historia: el nuevo gigante encontrado en Brasil tiene a su pariente más cercano al otro lado del Atlántico, en España. En un mundo como el actual, esa conexión resulta imposible. En el de hace más de 100 millones de años, en cambio, era perfectamente lógica.

Un gigante oculto bajo tierra durante millones de años

Descubren en Brasil un dinosaurio de 20 metros con un pariente directo en España. La explicación apunta a un mundo donde los continentes aún estaban conectados
© X / @mojazalanbaa.

El dinosaurio, bautizado como Dasosaurus tocantinensis, medía cerca de 20 metros de largo y pertenece al grupo de los saurópodos, esos herbívoros de cuello largo que dominaron los paisajes del Cretácico. Sus restos fueron descubiertos en 2021 durante unas obras de construcción en el estado brasileño de Maranhão, en una zona donde, hasta ahora, no se esperaba encontrar fósiles de este tipo.

El hallazgo, publicado en Journal of Systematic Palaeontology, comenzó con una confusión. Los primeros huesos fueron interpretados como restos de un perezoso gigante, mucho más reciente en términos geológicos. Sin embargo, al analizar el contexto y la estructura de los fósiles, los investigadores comprendieron rápidamente que estaban ante algo mucho más antiguo. La clave apareció con el hallazgo de un fémur de aproximadamente 1,5 metros, una pieza que permitió estimar el tamaño real del animal.

Un parentesco inesperado que cruza océanos

Lo realmente llamativo no es solo el tamaño del dinosaurio, sino su parentesco. El análisis de los restos ha revelado que su pariente más cercano conocido es Garumbatitan morellensis, una especie descubierta en España. Esta conexión sugiere que ambos pertenecían a un mismo linaje que, en algún momento, se dispersó entre continentes hoy separados por miles de kilómetros de océano.

La explicación no está en migraciones imposibles, sino en la geografía del pasado. Hace entre 135 y 115 millones de años, Sudamérica, África y Europa formaban parte de masas continentales conectadas o mucho más próximas entre sí. En ese contexto, los dinosaurios podían desplazarse por rutas terrestres que hoy han desaparecido bajo el océano.

Gondwana y un mundo completamente distinto

Descubren en Brasil un dinosaurio de 20 metros con un pariente directo en España. La explicación apunta a un mundo donde los continentes aún estaban conectados
© Reddit / r/Paleontology.

Este hallazgo, publicado en Journal of Systematic Palaeontology, refuerza la idea de que durante el Cretácico temprano existían corredores biológicos entre regiones que hoy consideramos aisladas. El supercontinente Gondwana —que incluía Sudamérica, África, la Antártida y otras masas terrestres— todavía no se había fragmentado completamente, lo que facilitaba la dispersión de especies.

El caso de Dasosaurus aporta una pieza más a ese puzzle, mostrando que ciertos linajes no solo se movieron dentro de Gondwana, sino que también establecieron conexiones con regiones europeas a través del norte de África. Es una historia de desplazamientos lentos, pero constantes, a lo largo de millones de años.

Más que un dinosaurio: una pista sobre cómo era el planeta

Más allá de su tamaño o su espectacularidad, este descubrimiento es importante porque ayuda a reconstruir un mapa que ya no existe. Cada fósil no solo describe a un animal, sino también el mundo en el que vivía: su geografía, sus rutas, sus conexiones.

Y en este caso, la conclusión es clara. Lo que hoy vemos como continentes separados por océanos fue, en su momento, un territorio continuo donde la vida se movía sin las barreras que ahora damos por sentadas.

Ahí está lo fascinante: un dinosaurio enterrado durante millones de años en Brasil acaba de recordarnos que el planeta que habitamos no siempre fue como lo conocemos. Y que, en realidad, todavía estamos intentando reconstruirlo pieza a pieza.

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