El hallazgo de un nuevo dinosaurio en el noreste de Brasil está obligando a revisar cómo se movían los grandes herbívoros del Cretácico temprano. El saurópodo Dasosaurus tocantinensis, descrito recientemente por un equipo liderado por el paleontólogo Max C. Langer, no solo añade una nueva especie al registro fósil.
También revela una conexión evolutiva inesperada con dinosaurios descubiertos en Europa, lo que sugiere que las rutas entre continentes permanecieron abiertas mucho más tiempo de lo que se pensaba.
Un gigante descubierto en el noreste de Brasil
Los restos del dinosaurio fueron hallados en la Formación Itapecuru, en el estado de Maranhão, una región del noreste brasileño conocida por sus depósitos del Cretácico temprano. El material recuperado incluye vértebras de la cola, huesos de las extremidades, fragmentos del pie y partes de costillas.
Aunque el esqueleto está incompleto, los elementos preservados han permitido identificar una combinación anatómica única. Los investigadores estiman que el animal alcanzaba cerca de 20 metros de longitud, lo que lo sitúa entre los saurópodos de gran tamaño que dominaron muchos ecosistemas del Mesozoico.
Su clasificación lo ubica dentro de Somphospondyli, un grupo de titanosauriformes que incluye tanto formas tempranas como los gigantescos titanosaurios que prosperarían más tarde en el hemisferio sur.
Rasgos anatómicos que lo hacen único

Uno de los aspectos más llamativos del nuevo dinosaurio se encuentra en las vértebras de la cola. Estas presentan un sistema complejo de tres crestas longitudinales acompañado por surcos bien definidos, una configuración asociada a las inserciones musculares que no se había observado previamente en esta combinación de rasgos.
El fémur también aporta pistas importantes. El hueso muestra una prominencia lateral marcada que alcanza aproximadamente el 40 % del ancho mínimo del hueso, además de una forma más esbelta y curvada que la observada en otros saurópodos relacionados. La combinación de estas características permitió identificar al animal como una especie completamente nueva: Dasosaurus tocantinensis.
Un parentesco sorprendente con Europa
El análisis filogenético realizado por el equipo comparó más de 500 caracteres anatómicos de distintos saurópodos. El resultado reveló algo inesperado. El pariente evolutivo más cercano de Dasosaurus no se encuentra en Sudamérica, sino en la península ibérica. Se trata de Garumbatitan morellensis, un dinosaurio descrito recientemente en España y datado aproximadamente en el mismo periodo.
La conexión entre ambos sugiere que estos linajes compartían un ancestro común relativamente reciente.
Un mundo todavía conectado
La explicación más plausible se encuentra en la geografía del planeta hace unos 120 millones de años. En aquel momento, el supercontinente Gondwana estaba comenzando a fragmentarse, pero el océano Atlántico aún no había alcanzado su configuración actual.
África permanecía conectada tanto con Europa como con Sudamérica, formando un corredor continental que podría haber permitido la dispersión de numerosas especies animales.
Los análisis biogeográficos realizados en el estudio apuntan a que el linaje que dio origen a Dasosaurus y Garumbatitan pudo haberse originado en Europa y expandirse hacia Sudamérica atravesando el norte de África. Este escenario sugiere que las migraciones de dinosaurios entre continentes fueron posibles incluso en un planeta que ya estaba experimentando importantes transformaciones tectónicas.
Lo que revelan los huesos por dentro

El estudio también incluyó análisis histológicos de los huesos, una técnica que permite observar la microestructura del tejido óseo. Las secciones del fémur, la tibia y una costilla muestran una combinación interesante de rasgos. El tejido conserva estructuras típicas de saurópodos más primitivos, pero también presenta señales de remodelación ósea avanzadas que suelen observarse en titanosaurios más evolucionados.
Además, la presencia de un sistema fundamental externo indica que el individuo analizado había alcanzado la madurez, lo que confirma que el tamaño estimado del animal corresponde a un adulto. Este detalle podría aportar nuevas pistas sobre cómo evolucionaron los patrones de crecimiento dentro del grupo.
Un nuevo capítulo para la paleontología brasileña
El descubrimiento también resalta la importancia paleontológica del noreste de Brasil. La Formación Itapecuru ya había proporcionado fósiles de dinosaurios carnívoros y otros saurópodos, pero la mayoría de los titanosauriformes conocidos en el país proceden de depósitos más recientes.
El hallazgo de Dasosaurus tocantinensis amplía el conocimiento sobre la diversidad de dinosaurios en el Cretácico temprano de Sudamérica y demuestra que la región formaba parte de una red mucho más amplia de conexiones biológicas.
En un planeta donde los continentes todavía se desplazaban lentamente hacia su posición actual, los grandes herbívoros del Mesozoico parecían capaces de recorrer distancias que hoy separan océanos enteros. Y todo eso quedó registrado en unos pocos huesos enterrados durante más de cien millones de años.