Foto: Chris Fisher

Puede que los Purépecha no sean tan conocidos como los Mayas con los que compartieron tierra en México, pero su civilización era mucho más avanzada y vasta de lo que creíamos. Nuevos análisis con la técnica LIDAR revelan que su capital, la ciudad perdida de Agamuco, era tan populosa como Manhattan.

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La existencia de Agamuco se conoce desde hace años, pero el difícil terreno y la densa selva que la recubre en el estado de Michoacán hacen extremadamente difícil su exploración. Para revelar sus secretos, un equipo de arqueólogos de la Universidad de Colorado dirigidos por Chris Fisher ha recorrido la zona en avioneta escaneando el terreno mediante LIDAR. El LIDAR utiliza láseres pulsados y GPS para estudiar el terreno ignorando la vegetación que lo recubre.

La imagen desnuda de Agamuco ha sido reveladora. Fisher calcula que la ciudad era enorme. El LIDAR ha registrado las ruinas de alrededor de 40.000 estructuras repartidas en un área de 26 kilómetros cuadrados. Es casi el mismo número de edificios que tiene hoy en día Manhattan, pero en la mitad de espacio.

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Los escáneres con LIDAR llevan realizándose desde 2009. Equipos en tierra han logrado confirmar la existencia de 7.000 edificios importantes previamente descubiertos desde el aire. Los datos de la investigación acaban de hacerse públicos en la conferencia anual de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias.

Agamuco se construyó sobre un antiguo flujo de lava y vivió su máximo esplendor entre los años 1.000 y 1.350 de nuestra era. Por el número y tipo de edificios, los investigadores estiman que tuvo que tener alrededor de 100.000 habitantes. Desde luego, era mucho más grande que Tzintzuntzan, la capital del imperio Purépecha, aunque no tenía tantos habitantes.

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La propia ciudad es interesante, porque sus plazas y edificios más representativos están en los bordes de la urbe, no en el centro como suele suceder. La ciudad entró en declive poco antes de la llegada de los españoles, y cayó junto a los mayas y el resto de civilizaciones que poblaban México entonces. Ahora queda un largo trabajo de exploración por delante para descubrir los secretos de esos 40.000 edificios. [The Guardian vía Science Alert]