Un telescopio diseñado para investigar los grandes misterios del universo terminó realizando un descubrimiento inesperado mucho más cerca de nuestro planeta. La Agencia Espacial Europea (ESA) confirmó que Euclid identificó un cometa hasta ahora desconocido, cuya trayectoria resulta especialmente llamativa por su inclinación respecto de las órbitas planetarias.
El objeto, denominado C/2026 S1 (Euclid), fue detectado en imágenes captadas entre el 16 y el 24 de septiembre de 2026. Se trata del primer cometa completamente nuevo descubierto por este observatorio, lanzado en 2023 para estudiar la materia oscura y la energía oscura.
El hallazgo demuestra que incluso los instrumentos diseñados para observar galaxias lejanas pueden revelar objetos desconocidos dentro de nuestro propio sistema solar.
Un cometa ubicado a 1.300 millones de kilómetros de la Tierra
Según la ESA, el cometa se encuentra aproximadamente a 1.300 millones de kilómetros de nuestro planeta, a una distancia comparable con la región comprendida entre las órbitas de Júpiter y Saturno.
Sin embargo, lo verdaderamente particular es su trayectoria. A diferencia de los planetas, que orbitan alrededor del Sol en planos relativamente similares, C/2026 S1 sigue una órbita extremadamente inclinada, que lo lleva muy por encima del plano principal del sistema solar.
Los investigadores creen que este objeto procede de la nube de Oort, una región remota donde se conservan numerosos cuerpos helados desde las primeras etapas de formación del sistema solar.
Su recorrido es extraordinariamente largo. El Consorcio Euclid calcula que podría tardar alrededor de 345.000 años en completar una vuelta alrededor del Sol, aunque su período orbital todavía puede ajustarse con nuevas observaciones.

¿Cómo descubrieron un cometa que nadie había visto antes?
El descubrimiento fue realizado por Mikko Pöntinen, investigador de la Universidad de Helsinki, junto con integrantes del equipo científico de Euclid.
Los especialistas utilizaron un programa informático desarrollado para identificar objetos en movimiento dentro de las imágenes obtenidas por el telescopio.
El software detectó una pequeña estela luminosa que aparecía en distintas fotografías. Al analizar su desplazamiento, los investigadores comprobaron que el objeto estaba rodeado por una nube difusa de gas y polvo, conocida como coma, característica de los cometas activos.
Posteriormente, compararon su posición con los registros de asteroides y cometas conocidos, pero no encontraron ninguna coincidencia.
El descubrimiento fue comunicado al Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional, que confirmó oficialmente la existencia del nuevo cometa el 8 de octubre de 2026.
¿Por qué este descubrimiento es importante para la ciencia?
Los cometas son considerados auténticas cápsulas del tiempo porque conservan materiales procedentes de la formación del sistema solar, ocurrida hace aproximadamente 4.600 millones de años.
Estudiar su composición permite comprender mejor los procesos que dieron origen a los planetas y puede aportar pistas sobre la procedencia del agua terrestre y de determinados compuestos relacionados con la vida.
El descubrimiento también representa un logro tecnológico para Euclid. Su misión principal consiste en observar miles de millones de galaxias para estudiar cómo la materia oscura y la energía oscura influyen en la evolución del universo.
Detectar un pequeño cometa en movimiento mientras observa el espacio profundo demuestra que sus capacidades científicas van más allá de sus objetivos originales.
Además, la ESA considera que este procedimiento podría facilitar el descubrimiento temprano de nuevos cometas y ayudar a seleccionar posibles objetivos para futuras misiones espaciales.