Una modificación tan sencilla como cambiar el color de las aspas de una turbina eólica podría convertirse en una herramienta para proteger a las aves. Investigadores de Sudáfrica descubrieron que pintar dos franjas rojas sobre una de las palas de los aerogeneradores estuvo asociado con una importante reducción de las muertes de aves provocadas por colisiones.
El experimento se llevó a cabo en el parque eólico Umoya Energy, cerca de Hopefield, donde los científicos analizaron el comportamiento de las aves frente a turbinas modificadas y otras que conservaron su color blanco original.
Los resultados, publicados en mayo de 2026 en la plataforma científica bioRxiv, indican una reducción mediana estimada del 83 % en la mortalidad. Sin embargo, el estudio todavía no fue revisado por pares y sus conclusiones son preliminares.
El experimento que podría cambiar el diseño de las turbinas eólicas
En 2023, los investigadores pintaron dos franjas de color rojo intenso sobre una de las tres palas de cuatro aerogeneradores que anteriormente habían registrado una elevada cantidad de colisiones.
Durante los siguientes 32 meses, los especialistas realizaron inspecciones semanales alrededor de las torres para identificar posibles víctimas y comparar los resultados con otras 16 turbinas sin modificaciones.

En total, encontraron 25 aves muertas por impactos con las aspas. De ellas, 23 aparecieron debajo de turbinas blancas, mientras que solamente dos fueron encontradas junto a las cuatro turbinas modificadas.
Mediante un análisis estadístico que consideró los registros anteriores a la intervención, los investigadores estimaron una reducción mediana del 83 % en las muertes asociadas con las palas pintadas.
Aunque las cifras resultan prometedoras, los autores reconocen que el reducido número de turbinas modificadas genera incertidumbre sobre la magnitud exacta del efecto.
¿Por qué las franjas rojas ayudan a proteger a las aves?
Uno de los principales problemas de los aerogeneradores es que sus aspas pueden resultar difíciles de detectar para determinadas especies, especialmente cuando giran rápidamente frente a un cielo claro o nublado.
Incluso las aves rapaces, conocidas por su extraordinaria capacidad visual, pueden experimentar dificultades para identificar las palas en movimiento y evitar una colisión.
Los investigadores consideran que las franjas rojas aumentan el contraste visual de las aspas, facilitando que las aves perciban su presencia antes de acercarse demasiado.
El color también podría funcionar como una señal de advertencia, aunque todavía no se ha determinado qué mecanismo explica mejor los resultados.
La elección del rojo respondió a restricciones de seguridad aérea. Originalmente, los científicos preferían utilizar negro, un color que ya había mostrado resultados positivos en un experimento realizado en Noruega.
En aquel estudio, pintar una de las palas de negro estuvo asociado con una disminución del 72 % en las muertes de aves.
Una posible solución para proteger la biodiversidad
Las aves rapaces figuran entre las especies más vulnerables a las colisiones. Antes de la intervención en Sudáfrica, las cuatro turbinas seleccionadas habían provocado la muerte de siete ejemplares de distintas especies de rapaces.
Después de pintar las aspas, los investigadores registraron solamente una muerte de este grupo en esas turbinas durante el período estudiado.
El hallazgo plantea una alternativa para reducir el impacto ambiental de la energía eólica sin dejar de aprovechar una fuente renovable de electricidad.
Sin embargo, los científicos advierten que todavía deben realizarse experimentos con más turbinas, distintas condiciones ambientales y otros colores para confirmar los resultados.
Si su eficacia se demuestra a mayor escala, una modificación visual relativamente simple podría ayudar a compatibilizar la expansión de las energías renovables con la conservación de las aves.