Hace unos 4.000 millones de años, la Tierra era un mundo muy diferente al que conocemos. Su superficie experimentaba una intensa actividad geológica y recibía impactos de cuerpos procedentes del espacio. Durante décadas, una hipótesis científica sostuvo que algunos de aquellos visitantes, especialmente los cometas, pudieron traer moléculas que facilitaron la aparición de la vida.
Sin embargo, una investigación de la Universidad de Cambridge acaba de encontrar un problema con esta teoría: los cometas probablemente chocaban contra nuestro planeta con tanta violencia que destruían gran parte de las moléculas que transportaban.
El trabajo, publicado el 28 de octubre de 2026 en la revista Scientific Reports, utilizó modelos informáticos para reconstruir los impactos de cometas contra la Tierra primitiva. Sus resultados sugieren que la llegada de ciertas moléculas prebióticas intactas habría sido extraordinariamente infrecuente.
Los cometas tenían los ingredientes de la vida, pero llegar a la Tierra era otro problema

La hipótesis de que los cometas contribuyeron al origen de la vida no surgió por casualidad. Estos cuerpos helados contienen carbono, nitrógeno y numerosas moléculas orgánicas que participan en reacciones químicas importantes.
De hecho, la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea encontró glicina, un aminoácido presente en las proteínas, y fósforo en el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Pero transportar esos materiales por el espacio no significa que puedan entregarlos intactos.
Los investigadores de Cambridge se concentraron en el cianuro de hidrógeno (HCN), una molécula que puede participar en procesos químicos capaces de generar componentes de los ácidos nucleicos y otras sustancias esenciales para la vida.
El problema aparece cuando el cometa entra en la atmósfera terrestre. Su velocidad, trayectoria y composición determinan si logra alcanzar la superficie sin fragmentarse o destruir buena parte de su contenido. Según explicó Richard Anslow, investigador del Instituto de Astronomía de Cambridge, la posibilidad de que un impacto proporcionara concentraciones útiles de estas moléculas sería excepcionalmente baja.
Miles de simulaciones revelaron que los impactos favorables eran extremadamente raros

Para comprobarlo, el equipo combinó modelos de evolución cometaria, entrada atmosférica y destrucción de moléculas durante impactos de alta velocidad.
Los investigadores realizaron 100.000 simulaciones de posibles historias de bombardeo cometario de la Tierra. En el 54% de ellas, ningún impacto consiguió entregar cianuro de hidrógeno en las concentraciones consideradas necesarias para determinados procesos prebióticos. Incluso cuando un cometa sobrevivía parcialmente, quedaba otro obstáculo: las moléculas podían diluirse rápidamente en el agua antes de participar en reacciones químicas relevantes.
El resultado no demuestra que ningún cometa aportara sustancias orgánicas, sino que un mecanismo específico de entrega de HCN parece mucho menos probable de lo que sugerían algunas hipótesis anteriores.
La investigación también encontró una diferencia interesante con Marte. Su menor tamaño y su atmósfera menos densa podrían haber favorecido la llegada de material cometario en determinadas condiciones.
Si los cometas no trajeron esas moléculas, ¿cómo pudo comenzar la vida?

La respuesta continúa siendo uno de los mayores misterios de la ciencia. Los investigadores proponen explorar otras posibilidades, como la producción de moléculas prebióticas mediante reacciones químicas en la Tierra primitiva o su formación durante impactos de asteroides.
Los asteroides chocaban contra nuestro planeta con mayor frecuencia y podían generar condiciones químicas diferentes a las de los cometas. Pero otros especialistas aconsejan interpretar los resultados con cautela. El estudio se centra principalmente en el transporte de HCN y no analiza todas las rutas químicas por las que los cometas podrían haber contribuido al origen de la vida. Por tanto, todavía no es posible descartar por completo su participación.
La investigación sí obliga a revisar una idea aparentemente sencilla: que bastaba con que un cometa transportara las moléculas adecuadas para que estas terminaran disponibles en la superficie terrestre. El desafío no era únicamente traer los ingredientes de la vida desde el espacio, sino conseguir que sobrevivieran al viaje, al impacto y al ambiente de un planeta todavía hostil. Y resolver cómo ocurrió ese proceso sigue siendo una de las grandes preguntas sobre nuestros orígenes.