Image: Toxeus magnus (portioid/iNaturalist, CC-BY-SA)

Si el otro d√≠a habl√°bamos de una vaca monstruosa, hoy le toca el turno a un tipo de ara√Īa muy especial. Resulta que las ara√Īas asi√°ticas Toxeus magnus hembra cuidan a sus cr√≠as amamant√°ndolas con leche alta en prote√≠nas durante varias semanas.

El hallazgo, publicado el jueves en Science, sugiere que a pesar de la fuerte asociaci√≥n de la leche con los mam√≠feros, un grupo llamado as√≠ por sus √≥rganos mamarios lactantes, los comportamientos de la lactancia pueden estar muy extendidos en organismos que no considerar√≠amos bajo ning√ļn concepto como amamantadores.

Adem√°s se dan varias curiosidades. La T. magnus, una ara√Īa asi√°tica que imita a las hormigas, no tiene zonas mamarias tradicionales como pueden ser los pezones o ubres, s√≠ tiene en cambio una peque√Īa abertura en su abdomen denominado ‚Äúsurco epig√°strico‚ÄĚ desde donde fluye la leche de ara√Īa. Este surco es un √≥rgano en la parte inferior de las ara√Īas hembra utilizadas para poner huevos.

Los investigadores analizaron muestras de la leche de ara√Īa y se encontr√≥ que conten√≠an az√ļcar, grasa y aproximadamente cuatro veces m√°s prote√≠na que la leche de vaca. Seg√ļn ha explicado Zhanqi Chen, experto en ara√Īa y autor principal del estudio:

Nuestros hallazgos demuestran que la provisión de leche similar a la de los mamíferos y el cuidado de los padres para la cría también han evolucionado en invertebrados. Anticipamos que nuestros hallazgos fomentarán una reevaluación de la evolución de la lactancia y el cuidado prolongado de los padres y sus acontecimientos en todo el reino animal.

Al parecer, el equipo de Chen not√≥ por primera vez que podr√≠a haber algo √ļnico en las T. magnus durante el inusual comportamiento de anidaci√≥n de los ar√°cnidos. Las ara√Īas madres permanecieron en el nido durante semanas despu√©s de que nacieron sus cr√≠as, lo que les dio tiempo para que los beb√©s crecieran y aprendieran habilidades.

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Este alto nivel de inversi√≥n parental contrasta con las especies de ara√Īas que, normalmente, se dejan a su suerte, o incluso en casos m√°s extremos con especies que se comen a sus padres una vez que nacen.

El extra√Īo comportamiento llev√≥ al equipo de Chen a estudiar a 32 hembras adultas mientras anidaban en condiciones de laboratorio. Una vez que las ara√Īas eclosionaron, se quedaron en los nidos durante unos 20 d√≠as antes de buscar su propia comida. A lo largo de este per√≠odo, la descendencia creci√≥ a pesar de que la madre no estaba compartiendo alimentos con ellos.

Las inspecciones microsc√≥picas revelaron que las cr√≠as estaban tomando gotas de leche de surcos epig√°stricos. El equipo de Chen realiz√≥ varios experimentos para evaluar lo esencial que era la leche para el desarrollo de la ara√Īa.

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Image: Sarefo

Los investigadores bloquearon los surcos de algunas madres para que las cr√≠as reci√©n nacidas no pudieran mamar. Eso demostr√≥ ser fatal para las ara√Īas j√≥venes, ya que todas las cr√≠as perecieron dentro de los 10 d√≠as de eclosi√≥n, lo que demuestra que esta adaptaci√≥n de la lactancia es esencial para el √©xito reproductivo de la T. magnus.

Curiosamente, una vez que las ara√Īas llegaron a ser sexualmente maduras, solo las hijas pudieron regresar al nido. Los machos adultos fueron atacados por sus madres y se les prohibi√≥ regresar a su lugar de nacimiento.

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El equipo de Chen cree que esto podría ser una adaptación para evitar la endogamia entre madres e hijos y hermanos y hermanas. En la naturaleza, los machos probablemente buscan los nidos de los no familiares.

En cuanto a la gran pregunta, Chen y su equipo piensan que estas probablemente evolucionaron a la lactancia por la misma razón que los mamíferos: para dar a sus descendientes una ventaja en la vida:

El cuidado prolongado de los padres podría haber evolucionado en invertebrados como respuesta a entornos de vida complejos y hostiles que requieren habilidades de descendencia (por ejemplo, caza o defensa de depredadores) para desarrollarse completamente antes de la independencia completa.

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As√≠ que al gran n√ļmero de capacidades con las que ya contaba la ara√Īa, como esas estructuras intrincadas con seda o la capacidad de volar alrededor del mundo con fuerza electrost√°tica, ahora hay que sumarle otra: la lactancia.

Me pregunto cuanto tardaremos en escribir sobre el extra√Īo caso del hombre que tom√≥ leche de ara√Īa‚Ķ y sus consecuencias. [Science via ScienceAlert]