Detroit: Become Human es un juego cuya historia cambia dependiendo de las decisiones que tomes, bien sean planificadas o impulsivas e inmediatas. La trama se desarrolla en un futuro cercano en el que los androides son una “herramienta” para los humanos, pero también una especie oprimida, y tiene la intención de darnos un vistazo de como podría ser nuestro futuro.

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La historia de Detroit: Become Human (juego que a partir de ahora solo llamaré Detroit) se desarrolla a través de tres personajes diferentes, tres androides: Markus, un androide servicial que termina teniendo un papel muy importante para su especie. Kara, una androide niñera que presencia como una niña es maltratada constantemente por su padre, y Connor, un androide detective que intenta descubrir por qué tantos androides se están saliendo de control (convirtiéndose en “desviados”, como los llama el juego).

En el año 2038 los androides no solo se han convertido en parte del día a día de los humanos, sino que los utilizan prácticamente como esclavos. De hecho, un tercio de la población de Estados Unidos ha perdido su trabajo al haber sido reemplazados por androides que tienen aspecto humano pero son mucho más obedientes, no se cansan ni tienen voluntad propia. Son las máquinas perfectas para las líneas de producción.

Decisiones... decisiones...

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Kara, uno de los tres personajes protagonistas.

Esto ha creado un resentimiento muy grande en las clases sociales bajas de los humanos, aquellos que necesitaban ese empleo en una industria, ser niñeros o trabajadores de construcción. En un punto del juego uno de los androides que controlas puede ser víctima de un linchamiento por parte de humanos resentidos, para luego tener que subirse a la parte trasera de un autobús, una sección sin asientos que está reservada para los androides (o en donde son apartados, mejor dicho).

Por supuesto, esto y muchos otros momentos en el juego hacen una clara referencia al odio racial que vivió Estados Unidos en la década de los 60, con la gran excepción de que esta vez, los que piden derechos igualitarios y libertad, no son humanos, son máquinas con inteligencia artificial.

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Sin embargo, ¿si una máquina tiene consciencia y voluntad propia, acaso en cierto modo no están “vivos”?

Connor, el androide detective, otro de los protagonistas.
Hay varios actores reconocidos de Hollywood en el reparto. Hank es, quizás, el mejor de todos.

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Esa es la pregunta que te hace el juego durante toda la campaña y tu respuesta influye cada uno de los acontecimientos, incluso quién vive y quién muere. Este es un juego de David Cage y los estudios de Quantic Dream, conocidos por haber creado títulos como el genial Heavy Rain y el no tan genial Beyond: Two Souls. Si conoces alguno de estos títulos sabrás que para Cage las decisiones lo son todo. El juego te ofrecerá varias alternativas con un contador de tiempo en cada momento importante o relevante, desde decidir si accedes o no a una invitación a entrar a una casa, o si le disparas o no a un androide. Si se agota el tiempo, Detroit te puede castigar, y dependiendo de lo que elijas sucederá algo diferente.

La gráfica de decisiones muestra todos los posibles finales de cada secuencia, dependiendo de lo que hagas. (Esta es la gráfica de la primera misión, disponible como demo del juego)

Esta siempre ha sido la idea de Cage con sus juegos, pero tras haber disfrutado tanto Heavy Rain me sentí decepcionado con Beyond: Two Souls, debido a que en este último las decisiones realmente no eran tan importantes. Al final de todo, sin importar lo que hubieses hecho o decidido en la campaña, el juego te ofrecía una última oportunidad para tomar las decisiones más importantes.

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En Detroit no es así. Cada uno de los “capítulos” del juego tiene varios resultados finales, e incluso personajes muy importantes pueden morir si te descuidas o tomas una mala decisión (sí, incluso los protagonistas). Lo que haces importa y tiene consecuencias en todos los aspectos, desde los personajes con los que te relacionas, los que viven o mueren, e incluso la percepción del público ante esta lucha de los androides por su libertad.

Markus, el último de los tres protagonistas.

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En cuanto a la jugabilidad, Quantic Dream vuelve a usar esos controles con los que quieren que el jugador pueda meterse de lleno en la historia, pero que en realidad no son tan cómodos. Para abrir una puerta tienes que girar el joystick en cierto modo específico, a veces tienes que presionar tres botones al mismo tiempo o hacer una secuencia específica. Esto hace que separes la vista de la escena y te preocupes por presionar bien los botones. Te puede sacar de esa “magia cinemática” que tanto le gusta a David Cage.

Porque que quede claro, Detroit más que un videojuego es una aventura interactiva, en la que te debes preocupar más por conocer la historia y tomar decisiones que por hacer cosas con tu personaje. Los combates son contados y los escenarios son lineales. Esto no es algo malo, simplemente es así.

El “modo detective” es simplemente genial

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Sin embargo, en cuanto a la jugabilidad no puedo dejar de mencionar el “modo de investigación” de Detroit que, sin intención, podría el mejor juego de detectives que existe. En serio, analizar las pistas y estudiar cada caso, la escena del crimen y la evidencia, es algo que disfruté mucho y nunca había visto algo así. Bueno, quizás en los juegos de Batman: Arkham, pero no a esta escala.

Al final de todo, lo que importa de Detroit es su historia, y debo decir que tiene un final bastante interesante que me dejó muy satisfecho, con una revelación que supuso un verdadero giro en la trama casi al final de mi primera partida (influenciado por una de mis decisiones), que de verdad no esperaba. El problema es que llegar a ese final me hizo pasar por algunos momento tediosos, un inicio de campaña lento, y conocer a algunos personajes un poco cliché. No obstante, la actuación de cada uno de los actores detrás de los androides y los personajes secundarios es simplemente impecable.

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Tu decides si ponerte de lado de los androides o de los humanos. En mi caso, metiéndome de lleno en el juego, decidí que uno de los personajes sería pro libertad androide (con decisiones radicales), otro sería pro humanos al 100% y el otro sería completamente indiferente al conflicto. Tras presionar muchos botones y girar muchas veces la palanca del mando de PlayStation 4, el final me dejó muy satisfecho, como si hubiese visto una versión tributo de Blade Runner que dura 11 horas.