Durante meses los científicos han estado haciendo sonar las alarmas por el rápido desarrollo de El Niño, que cuando llegue a su punto máximo en unos meses más podría alcanzar una potencia récord. Eso causa preocupación porque El Niño tiene consecuencias globales que pueden resultar peligrosas y muy costosas, desde el clima extremo a la desestabilización de los sistemas de alimentos.
El Niño es una fase natural y vital de la Oscilación del Sur de El Niño, un ciclo que tiene un rol muy importante en la variabilidad del clima cada año. Pero las investigaciones han mostrado que los impactos a largo plazo de un único evento de El Niño podrían costarle billones de dólares a la economía global. A medida que el cambio climático impulsado por la actividad humana amplía sus efectos y potencialmente fortalece más a las corrientes de el Niño, hay investigadores que piensan en formas de mitigarlas.
Un estudio que se publicó hoy en Science Advances sugieren que el uso selectivo de la técnica de geoingeniería conocida como abrillantamiento de nubes marinas podría servir para debilitar a la corriente de El Niño. En un modelo experimental computarizado “logramos convertir lo que sería una super corriente de El Niño en un evento neutral, de modo que ya ni siquiera era El Niño”, le dijo a Gizmodo Jessica Wan, investigadora del postdoctorado de la Universidad de Chicago que encabezó el estudio durante la cursada en la Institución Scripps de Oceanografía.
¿Aplacar, mitigar, disminuir la corriente de El Niño?
El abrillantamiento de nubes marinas inyecta aerosoles en la baja atmósfera sobre el océano y produce nubes marinas más brillantes, que reflejan más luz solar hacia el espacio. El físico británico John Latham, especializado en nubes, propuso la idea en 1990 como medio para frenar el calentamiento global. Desde entonces ha habido numerosos estudios teóricos y algunos ensayos a pequeña escala para validar sus efectos.
En el estudio de Wan el objetivo final era diferente. En lugar de tratar de enfriar a todo el planeta, ella y sus colegas buscaron ver si el abrillantamiento selectivo de nubes marinas sobre el sudeste del Pacífico tropical podía debilitar a El Niño en formación.
Los investigadores nunca intentaron en realidad alterar la potencia de El Niño usando el abrillantamiento de las nubes marinas, pero los devastadores incendios forestales de Australia en 2019 y 2020 funcionó como experimento natural. En estudios previos se demostró que el humo de los incendios forestales se desplazó por el mar y abrillantó la densa capa de nubes bajas que cubre el sudeste del océano Pacífico subtropical, contribuyendo al evento atípicamente prolongado de La Niña que duró desde 2020 a 2023.
Con un modelo climático ya utilizado anteriormente por muchos, Wan y sus colegas validaron primero que las partículas de humo eran la causa primaria de ese evento de La Niña. Confirmado eso hicieron el modelo de los efectos de un abrillantamiento artificialmente inducido de las nubes marinas en los eventos de El Niño de 1997 a 1998 y 2015 a 2016, variando la extensión y duración de la intervención sobre el Pacífico sudeste.
Estas dos corrientes de El Niño fueron históricamente potentes, pero los resultados sugieren que el abrillantamiento de nubes marinas podría haberlos debilitado en mucho. Bajo la simulación más agresiva en que se aplicó el abrillantamiento de nubes marinas desde junio hasta febrero, se revirtieron esas super corrientes de El Niño hasta que quedaron neutralizadas. “Diría que fue algo sorprendente”, afirmó Wan.
Faltan respuestas a grandes preguntas
Los resultados fueron prometedores, pero quedan importantes preguntas por responder antes de que se pueda empezar con experimentos en el mundo real. “Fue, obviamente, un hallazgo que nos entusiasmó pero realmente podríamos considerarlo más como prueba de concepto en lugar de que sea el respaldo para ir y hacerlo ya mismo”, le dijo a Gizmodo la coautora Katharine Ricke, profesora adjunta de Scripps.
Los hallazgos apuntan a que hay que responder varias preguntas importantes antes de siquiera considerar experimentos de campo. Uno de los aspectos que hay que seguir investigando es si al debilitar a El Niño con el abrillantamiento de nubes marina se aceleraría la llegada de la subsiguiente corriente de La Niña.
“Las implicaciones de acelerar la llegada de La Niña, o que haya más La Niñas, o más potentes, es algo que se tiene que investigar muy atentamente”, dijo Ricke. Debilitar deliberadamente El Niño podría tener consecuencias no buscadas, porque se podrían disparar otros modos de variabilidad climática, o si se usara reiteradas veces tal vez podría afectar el intercambio de calor y carbono entre la atmósfera y el océano.
Claramente hay mucho por investigar y estudiar. Pero mientras se forma otra super corriente de El Niño, el estudio ofrece un vistazo de un futuro en el que la ciencia podría prevenir sus impactos más severos.