El 8 de abril de 2024, la generación solar de Texas pasó de un máximo instantáneo de 13,8 gigavatios a solo 0,7 GW en poco más de una hora. La Luna ocultó el Sol y eliminó temporalmente casi toda la producción fotovoltaica del estado.
Pese a la magnitud de la caída, las luces no se apagaron. El operador eléctrico ERCOT había previsto el fenómeno y utilizó generación adicional, reservas y servicios auxiliares para compensar tanto la pérdida como la rápida recuperación posterior de la energía solar.
El episodio es una referencia valiosa para España, que el próximo 12 de agosto de 2026 observará su primer eclipse total de Sol visible desde la península en más de un siglo. Sin embargo, el horario del fenómeno hará que su impacto eléctrico sea mucho menor de lo que podría sugerir el caso texano.
Texas perdió casi toda su energía solar en minutos
El eclipse comenzó a afectar la generación texana alrededor de las 12:20 y alcanzó su punto más intenso a las 13:36. Después, la producción regresó rápidamente hasta aproximadamente 13,8 GW a las 15:10.
El desafío no consistió únicamente en sustituir la electricidad perdida. La red también tuvo que manejar dos rampas extremadamente pronunciadas: una caída de más de 13 GW y una recuperación de magnitud similar pocas horas después.
La Administración de Información Energética de Estados Unidos calculó una reducción aproximada de 8,9 GW respecto a la producción que habría existido sin el eclipse. El gas natural cubrió buena parte del hueco, mientras las baterías y otros recursos ayudaron a equilibrar el sistema.
Ningún usuario notó el cambio porque el eclipse era completamente previsible. Los operadores conocían con años de anticipación su recorrido, duración y nivel de oscurecimiento, por lo que pudieron programar reservas suficientes.
El eclipse español llegará cuando la energía solar ya esté cayendo
El eclipse del 12 de agosto de 2026 atravesará España durante el atardecer. La totalidad será visible en una franja que recorrerá parte del norte y el este peninsular antes de llegar a Baleares.
En muchas zonas, el máximo ocurrirá cerca de las 20:30. A esa hora el Sol estará muy bajo sobre el horizonte y las plantas fotovoltaicas ya habrán reducido considerablemente su producción por el ciclo natural del día.
Esto diferencia el caso español del texano. Texas perdió una enorme cantidad de generación en pleno mediodía, cuando sus paneles estaban produciendo cerca de su máximo. España recibirá la sombra cuando la fotovoltaica ya se encuentre en descenso.
La red tendrá que gestionar una bajada algo más rápida de la habitual, pero no sustituir de golpe toda la producción solar de las horas centrales. Red Eléctrica todavía deberá ajustar sus previsiones con datos meteorológicos y de demanda más cercanos al evento.
El verdadero examen llegará en agosto de 2027
El eclipse del 2 de agosto de 2027 será mucho más relevante para el sistema eléctrico. Ocurrirá durante la mañana y será total en parte del sur de España, mientras el resto del país observará una ocultación parcial muy elevada.
A esas horas, las plantas solares estarán aumentando rápidamente su producción. La sombra de la Luna provocará una caída repentina y, pocos minutos después, una recuperación igualmente acelerada.
El fenómeno afectará con especial intensidad a Andalucía y otras regiones del centro y sur peninsular, donde se concentra una parte importante de la capacidad fotovoltaica española.
La experiencia de Red Eléctrica durante el eclipse parcial de marzo de 2025 ofrece un antecedente. Para aquel fenómeno, el operador estimó una pérdida fotovoltaica que podía superar los 3,5 GW y preparó reservas adicionales para garantizar el suministro.
Los eclipses no son apagones inevitables
La generación eléctrica debe igualar al consumo prácticamente en cada momento. Si desaparecen varios gigavatios solares, otras tecnologías, el almacenamiento o las interconexiones deben sustituirlos con rapidez.
Las baterías son especialmente útiles para responder durante los primeros minutos, mientras que las centrales hidroeléctricas, los ciclos combinados y los intercambios con otros países pueden aportar más capacidad.
El eclipse de 2026 no debería representar una amenaza extraordinaria porque ocurrirá cerca de la puesta del Sol. El de 2027 será diferente: pondrá a prueba una red con mucha más energía fotovoltaica y obligará a coordinar una de las mayores rampas solares previsibles de su historia.
Texas demostró que perder más de 13 GW en pocos minutos no tiene por qué provocar un apagón. También dejó clara la condición necesaria: saber exactamente qué desaparecerá y tener preparado qué lo reemplazará.