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Ciencia

Dos nuevos cometas encenderán el cielo de octubre: Lemmon y SWAN prometen un espectáculo difícil de repetir

En las próximas semanas, el firmamento vespertino tendrá dos protagonistas inesperados: el cometa C/2025 A6 (Lemmon), que podría brillar tanto como las estrellas de la Osa Mayor, y el recién descubierto C/2025 R2 (SWAN), con su fina cola iónica. Una cita astronómica para quienes sepan mirar al oeste sin contaminación lumínica.
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Durante siglos, los cometas han sido sinónimo de misterio, presagios y belleza fugaz. Este 2025 no será la excepción: dos visitantes del sistema solar exterior se están acercando para regalar un espectáculo visible desde la Tierra. Uno ya incrementa su brillo cada noche; el otro apareció por sorpresa gracias a un satélite que vigila el Sol. Ambos recuerdan que el cielo todavía guarda maravillas impredecibles.

El cometa Lemmon y su brillo creciente

El cielo de octubre se ilumina con dos visitantes helados: Lemmon y SWAN dibujan su viaje milenario
© Vito Technology.

Descubierto en enero por Carson Fuls en el Observatorio Mount Lemmon (EE.UU.), el cometa C/2025 A6 (Lemmon) ha seguido una órbita excéntrica que lo trae de vuelta después de más de mil años. Tras un encuentro con Júpiter, su trayectoria se acortó en dos siglos, y ahora se prepara para pasar a 101 millones de km de la Tierra el 21 de octubre.

Se espera que alcance magnitud +3 —visible a simple vista desde zonas rurales— cuando se acerque al perihelio el 8 de noviembre, a 79 millones de km del Sol. Su coma brillante y su cola polvorienta lo harán reconocible en el horizonte oeste, especialmente cerca de la estrella Arturo, en la constelación de Boyero.

El cometa SWAN, un descubrimiento inesperado

El cielo de octubre se ilumina con dos visitantes helados: Lemmon y SWAN dibujan su viaje milenario
© Alfonso J. Merino.

El segundo protagonista es el C/2025 R2 (SWAN), detectado hace apenas días por el instrumento Solar Wind Anisotropies de la sonda SOHO. Aunque no alcanzará la visibilidad del Lemmon, sí ofrecerá un espectáculo notable con prismáticos o telescopios pequeños, mostrando una coma difusa y una cola iónica fina y extendida.

Estará bien situado para la observación desde entornos rurales, siempre al oeste tras la puesta de Sol. Con cartas celestes se podrá seguir su rastro entre las estrellas, aunque será necesario un cielo oscuro y paciencia para localizarlo.

Una cita con lo imprevisible

El cielo de octubre se ilumina con dos visitantes helados: Lemmon y SWAN dibujan su viaje milenario
© Eddie Irizarry/ Stellarium.

Los astrónomos advierten que los cometas son famosos por su carácter caprichoso: a veces brillan más de lo esperado, otras se desintegran antes de tiempo. Como escribió David H. Levy, “los cometas son como los gatos: tienen colas y hacen exactamente lo que quieren”. Lo que sí está claro es que octubre ofrece una oportunidad única de observar no uno, sino dos viajeros helados, recordándonos que el cielo nocturno todavía puede sorprendernos.

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