Un corredor natural situado entre los Andes y la Amazonía ecuatoriana resultó ser mucho más diverso de lo que pensaban los científicos. Tras años de expediciones y revisión de registros previos, un grupo de investigadores identificó 69 especies de pequeños mamíferos no voladores en el Corredor Ecológico Llanganates-Sangay, prácticamente el doble de las conocidas hasta ahora en los alrededores de esta región.
La zona conecta dos parques nacionales y funciona como un puente natural entre ecosistemas que cambian rápidamente con la altitud, desde bosques amazónicos hasta ambientes de alta montaña. Esa variedad de paisajes parece ser una de las claves detrás de la extraordinaria concentración de especies encontrada por los investigadores.
Ocho años recorriendo bosques entre los Andes y la Amazonía
Entre 2016 y 2024, científicos del Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador (Inabio), junto con investigadores de varias universidades y organizaciones ambientales, realizaron expediciones en una decena de localidades situadas en la cuenca alta del río Pastaza.
El trabajo de campo permitió documentar directamente 51 especies, mientras que otras 18 fueron incorporadas mediante registros bibliográficos y observaciones complementarias realizadas en la región.
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— INABIO.EC (@INABIO_EC) August 19, 2026
El resultado final elevó la cifra hasta 69 especies, frente a las aproximadamente 35 que se conocían previamente, lo que demuestra que incluso algunas de las zonas naturales mejor estudiadas todavía pueden esconder una diversidad considerable que pasa desapercibida durante años.
Los roedores fueron, con diferencia, el grupo dominante. Los investigadores registraron 47 especies, equivalentes a algo más del 68% de todos los pequeños mamíferos identificados en el corredor.
Una de cada cuatro especies encontradas es endémica
El estudio también reveló otro dato especialmente relevante para la conservación: 16 de las especies registradas son endémicas, lo que significa que su distribución está restringida a Ecuador o a regiones geográficas muy concretas.
Entre ellas aparecen roedores como Rhagomys septentrionalis y Rhipidomys albujai, especies incluidas en la Lista Roja de Mamíferos de Ecuador.
En conjunto, los pequeños mamíferos endémicos encontrados en Llanganates-Sangay representan cerca del 23% de todas las especies endémicas de este grupo conocidas en el país, una concentración que convierte al corredor en un punto especialmente valioso para estudiar la evolución y distribución de la fauna andina.
Pero esa riqueza también llega acompañada de vulnerabilidad.
El 25% de las especies enfrenta algún grado de amenaza
Según los criterios nacionales de conservación, alrededor de una cuarta parte de las especies identificadas presenta algún grado de amenaza, una cifra que preocupa a los investigadores debido a las presiones que sufren muchos ecosistemas tropicales por la fragmentación del hábitat, las actividades humanas y los cambios ambientales.
Por eso, el estudio insiste en que proteger únicamente áreas naturales aisladas no sería suficiente.
Los científicos consideran fundamental mantener la conectividad ecológica entre los diferentes ambientes que atraviesa el corredor, permitiendo que los animales puedan desplazarse desde los bosques situados a menor altitud hasta los ecosistemas de montaña.
Esa conexión resulta especialmente importante para especies pequeñas, cuyas poblaciones pueden quedar rápidamente aisladas cuando desaparecen fragmentos de bosque.
Los investigadores describen al Corredor Ecológico Llanganates-Sangay como un centro irremplazable de diversidad taxonómica y funcional dentro de los Andes tropicales. Y el descubrimiento de casi el doble de especies conocidas hasta ahora deja una conclusión todavía más interesante: incluso en regiones consideradas extraordinariamente biodiversas, todavía queda mucho por descubrir.