La idea parece salida de una historia de alquimia: cultivar un organismo en casa y esperar a que produzca oro puro. Sin embargo, el descubrimiento científico que está detrás de esa afirmación es bastante diferente.
En 2019, investigadores australianos identificaron una cepa del hongo Fusarium oxysporum capaz de interactuar químicamente con partículas de oro. El organismo no crea el metal ni convierte otros elementos en oro. Lo que hace es disolver parte del oro que ya existe en el suelo y volver a depositarlo en forma de diminutas partículas sobre sus filamentos.
El fenómeno es sorprendente porque el oro es un elemento extremadamente poco reactivo. Pero está muy lejos de permitir que alguien llene una maceta con tierra y coseche pepitas unas semanas después.
El hongo fue encontrado sobre un depósito de oro
Los investigadores estudiaron suelos próximos a la mina de Boddington, situada unos 100 kilómetros al sureste de Perth, en Australia Occidental. Allí aislaron cuatro hongos capaces de oxidar oro, entre ellos una cepa de Fusarium oxysporum denominada TA_pink1.
En el laboratorio, el equipo cultivó el organismo en un medio que ya contenía oro coloidal. Después de dos semanas apareció alrededor de la colonia una zona empobrecida en el metal, mientras que el oro se concentraba en la biomasa situada en el centro.
El análisis mostró que el hongo liberaba compuestos capaces de oxidar el oro metálico y transformarlo temporalmente en especies solubles. Parte de ese material volvía después a su estado metálico y precipitaba sobre las hifas, los filamentos microscópicos que forman la estructura del hongo.
No hay transmutación: todos los átomos de oro recuperados por el organismo ya estaban presentes en el medio de cultivo.

El oro solo puede observarse con un microscopio
Las imágenes obtenidas mediante microscopía electrónica muestran pequeñas esferas de oro adheridas a los filamentos. Aunque resultan espectaculares al ampliarlas, su tamaño se mide en micrómetros y las concentraciones presentes en los suelos naturales son extremadamente reducidas.
La propia CSIRO advirtió que no tiene sentido salir a buscar estos hongos para recoger oro. Las partículas son tan pequeñas que únicamente pueden observarse con instrumentos especializados y no existe un procedimiento doméstico para separarlas de forma rentable.
El equipo descubrió además que las colonias que interactuaban con el oro crecían más y se extendían con mayor rapidez que aquellas que no lo hacían. Los investigadores todavía no han determinado por completo qué ventaja biológica obtiene el hongo de un elemento que no se considera esencial para su metabolismo.
Podría indicar dónde existen depósitos ocultos
La aplicación más inmediata no consiste en producir oro, sino en encontrarlo.
Los científicos estudian si la presencia de determinadas comunidades de hongos y partículas acumuladas en sus filamentos puede servir como señal de que existe una mineralización más grande bajo la superficie. Esto permitiría identificar zonas prometedoras mediante muestras de suelo, reduciendo parte de las perforaciones necesarias durante las primeras etapas de exploración.
También se ha planteado que organismos con estas capacidades podrían utilizarse algún día para recuperar pequeñas cantidades de oro presentes en residuos electrónicos. No obstante, el trabajo de 2019 describió un proceso natural y experimental, no una tecnología industrial lista para sustituir los métodos mineros actuales.
Metabolomics of single-strain & co-cultures of 7 Fusarium strains causing Fusarium head blight reveals metabolic modifications induced by strain co-occurrence.
FHB metabolomics reveals species‑specific biomarkers & interaction‑driven shifts in co‑cultureshttps://t.co/Js34ygG2pG pic.twitter.com/z7KJFXpFMU
— MicrobesInfect (@MicrobesInfect) August 5, 2026
El experimento no utilizó polvo de asteroide
Otra afirmación repetida en internet sostiene que los investigadores mezclaron este hongo con polvo de un meteorito y que el organismo convirtió sus minerales en oro. Eso no ocurrió en el estudio publicado en Nature Communications.
Los experimentos utilizaron muestras de suelos auríferos de Australia y medios de laboratorio que contenían oro metálico o coloidal. La investigación sobre el uso de microorganismos para extraer materiales de meteoritos pertenece a otros proyectos de biominería espacial y no demuestra que Fusarium oxysporum pueda fabricar oro a partir de una roca extraterrestre.
El descubrimiento sigue siendo extraordinario sin necesidad de exagerarlo. Un organismo común puede movilizar uno de los metales menos reactivos de la naturaleza y concentrarlo sobre su propio cuerpo.
Pero no es una planta que produzca oro. Es un hongo microscópico que reorganiza el oro que ya estaba allí.