Foto: Pixabay

¡Rápido! Piensa en el nombre de un científico famoso vivo. ¿Ya? ¿Lo tienes? Si has logrado recordar al menos uno, ya está por encima del 81% de la población de Estados Unidos. El dato forma parte de una interesante encuesta realizada por Research!America, y lo peor es que le siguen otros aún más sangrantes.

Sí, el 81% de los estadounidenses son incapaces de recordar nombres como Stephen Hawking, Tim Berners Lee, Jane Goodall, Gordon Moore o Noam Chomsky, por citar solo a los cabezas de cartel de un mundo, el de la ciencia, que tiene miles de nombres cuyas voces merecen ser tenidas en cuenta.

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Por si el dato no fuera lo bastante malo, la mitad del 19% restante respondieron Stephen Hawking, Neil DeGrasse Tyson y Bill Nye, que son respuestas perfectamente válidas, pero también son los científicos con mayor presencia mediática de las últimas décadas.

Si aún no estás deprimido, la encuesta sigue con otro dato preocupante: El 67% de la población es incapaz de mencionar una institución (cualquier institución) en la que se lleven a cabo investigaciones médicas. Tampoco es que haya que irse muy lejos en esto o tener formación médica. El CDC es real y sale en casi todas las películas sobre zombies. El problema, no obstante, no es exclusivo del ciudadano de a pie, sino de los propios científicos y de la administración. La presidenta de Research!America Mary Woolley lo condensa muy bien en esta reflexión:

Los resultados confirman que la visibilidad de la comunidad científica sigue siendo muy baja desde hace más de 10 años. Necesitamos que los científicos interactuen más con el público para que la ciencia tenga un papel más importante en la agenda pública. Los políticos tienen que estar más familiarizados con los beneficios en la salud o la economía derivados de la investigación en los sectores público y privado. 

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La referencia a los políticos viene muy a colación en un momento en el que la administración de Trump no solo niega realidades científicas como el cambio climático, sino que propone recortes y más recortes a instituciones de investigación. Entre esas propuestas están reducir el presupuesto del Instituto Nacional de Salud de 31.800 a 26.000 millones de dólares, quitar mil millones de dólares al Instituto Nacional de Investigación contra el cáncer, o limar 878 millones al presupuesto del Instituto Nacional de Alergias y enfermedades infecciosas. [Research!America vía ScienceAF]