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El agujero de ozono se ha reducido a un mínimo histórico

En 2019, las buenas noticias son escasas, especialmente las que demuestran que podemos resolver un problema global apremiante. Así que, amigos, saboreen esto: el agujero de ozono alcanzó este año su apertura máxima más pequeña desde que se tienen registros. Pero la noticia viene con una pequeña advertencia.

El agujero de la capa de ozono alcanzó su extensión máxima más baja en 2019, en parte debido a un cambio en el vórtice polar del hemisferio sur que causó una ola de calor a unos 20 km sobre la Antártida. El aumento de las temperaturas en la porción de la atmósfera conocida como estratosfera ayudó a limitar las condiciones que causan la formación de químicos que agotan el ozono. Si bien los humanos ciertamente hemos ayudado reduciendo las emisiones de esos químicos, no podemos darnos demasiado crédito por el agujero de ozono tan pequeño de este año.

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La NASA informó del nuevo récord el lunes. El agujero de ozono creció hasta los 16,4 millones de kilómetros cuadrados el 9 de septiembre y desde entonces ha comenzado a contraerse hasta los 10 millones de kilómetros cuadrados o menos en el mes de octubre. Esa contracción repentina es extremadamente rara: el agujero de ozono generalmente permanece bastante abierto hasta mediados de octubre antes de repararse lentamente en diciembre.

La estratosfera, que es donde se forma el agujero de ozono, experimentó un repentino calentamiento a principios de septiembre, cuando comienza la temporada del agujero. Septiembre marca el inicio de la primavera en el hemisferio sur. A medida que regresa la luz solar más fuerte, sus rayos provocan reacciones químicas en la estratosfera que son particularmente frecuentes en las nubes.

Pero a medida que el proceso se iniciaba esta primavera austral, las cosas se pusieron extrañas. Las temperaturas alcanzaron 16 ºC por encima de lo normal en la estratosfera a mediados de septiembre, un proceso conocido como calentamiento estratosférico repentino. Ese calor inhibió la formación de nubes estratosféricas, limitando el agotamiento del ozono.

Pero los eventos repentinos de calentamiento estratosférico pueden tener otro impacto. Si el término te resulta familiar, es porque generalmente precede a los brotes de frío gélido el hemisferio norte debido a la ruptura del vórtice polar. También hay un vórtice polar en el hemisferio sur que gira alrededor de la Antártida. Este se rompió durante la primavera austral, al igual que su amigo del hemisferio norte los últimos inviernos.

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Este evento hizo que la corriente en chorro alrededor de la Antártida se desacelerara de una media de 259 kilómetros por hora a solo 108 kilómetros por hora en septiembre, lo que permitió una corriente de aire cargado de ozono en la región donde generalmente se forma el agujero.

Es esa combinación de factores lo que condujo a un agujero de ozono tan pequeño este año. Los científicos lo están estudiando con gran interés, ya que es muy extraño. Eventos similares de calentamiento estratosférico repentino ocurrieron en la Antártida en septiembre de 1988 y 2002, y el agujero de ozono de esos años también fue más pequeño de lo normal.

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“Es una gran noticia para el ozono en el hemisferio sur”, dijo Paul Newman, científico jefe de Ciencias de la Tierra en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en un comunicado de prensa. “Pero es importante reconocer que lo que estamos viendo este año se debe a temperaturas estratosféricas más cálidas. No es una señal de que el ozono atmosférico esté repentinamente en una vía rápida hacia la recuperación”.

Los humanos han venido reduciendo el uso de productos químicos que agotan el ozono desde finales de la década de 1980, cuando nos dimos cuenta de que estaban causando estragos en la estratosfera. Pero todavía hay mucho camino por recorrer antes de que podamos disfrutar de una capa de ozono totalmente reparada. Esos químicos alguna vez fueron comunes en los refrigerantes y desde entonces han sido reemplazados por químicos que emiten potentes gases de efecto invernadero, por lo que es un paso adelante, pero dos pasos hacia atrás. Los científicos también identificaron recientemente a China como una fuente de emisiones químicas que agotan el ozono.

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Llevará décadas reducir completamente las emisiones a cero. Pero, en general, la tendencia de las emisiones que agotan el ozono ha ido en la dirección correcta. Recibimos la ayuda de la naturaleza este año, lo que nos muestra lo genial que podría ser el futuro si mantenemos esa tendencia.

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