Foto: Ricardo Liberato / Wikimedia Commons

Incluso después de miles de años, las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos siguen asombrando a los arqueólogos. Su construcción está llena de misterios. Uno de esos misterios es cómo lograron los antiguos egipcios alinear las pirámides con tanta precisión. Un arqueólogo cree haberlo descubierto.

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Las tres pirámides que coronan la necrópolis están alineadas con una precisión casi perfecta con los cuatro puntos cardinales. Sus cuatro caras dan al norte, sur, este y oeste con una desviación de solo 0,66 grados. Teniendo en cuenta la tecnología de la época y que la gran pirámide tiene 138,8 metros de lado, es un logro sencillamente asombroso.

¿Cómo lo hicieron? El problema a la hora de contestar esta pregunta es que los egipcios no dejaron manual de instrucciones. Gran parte de sus técnicas de construcción eran secretas o sencillamente nunca se llegaron a poner por escrito. Durante décadas, los arqueólogos han tratado de descifrar este misterio con diferentes hipótesis. Se ha llegado a teorizar que usaron la estrella polar o la sombra proyectada por el sol para orientar la estructura, pero ninguna de estas hipótesis es convincente al cien por cien.

El arqueólogo e ingeniero Glen Dash tiene una idea mucho más simple. La teoría no es nueva, pero Dash no solo ha logrado apoyarla con datos, sino que la ha llevado a la práctica con éxito. Según este investigador, los egipcios aprovecharon el equinoccio de otoño.

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En astronomía, los equinoccios son dos momentos al año en los que el Sol está situado en el plano del ecuador celeste. Cuando alcanza su cenit en el cielo, la intersección con el plano del ecuador es perfecta, lo que lo convierte en el momento ideal para tomar medidas si lo que quieres es alinear un edificio.

Para tomar estas medidas, Dash cree que los egipcios emplearon un instrumento ya conocido en la época llamado gnomon. En esencia, es un palo alargado que se clava en el suelo para medir el recorrido de la sombra.

GIF: Dash, JAEA (2018)

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Con ayuda de esta vara de medir, los egipcios fueron marcando diferentes puntos a medida que la sombra se movía en el equinoccio de otoño. El resultado fue un arco perfecto. Después solo tuvieron que unir dos de los puntos con una hebra larga de cuerda para obtener una línea este-oeste.

Dash ha probado la técnica por sí mismo y funciona. De hecho también explica la sutil desviación de 0,66 grados en contra de las agujas del reloj. Es un ligero fallo derivado precisamente de la técnica empleada. En cuanto a cómo dar con el día exacto del equinoccio de otoño, el arqueólogo explica que solo tienenque contar 91 días desde el solsticio de verano.

La explicación solo tiene una pega: aunque encaja perfectamente y tiene sentido, no existe ningún dato histórico que la avale como tampoco existe ningún dato histórico que avale otra hipótesis. A menos que algún día encontremos una tablilla nunca antes vista en la que los egipcios desgranen sus asombrosas técnicas de construcción, todo lo que podemos hacer es teorizar. [The Journal of Ancient Egyptian Architecture vía Science Alert]