Hay animales capaces de imitar sonidos humanos, melodías o llamadas de otras especies, pero pocos lo hacen con el nivel de precisión del ave lira soberbia (Menura novaehollandiae), una especie australiana famosa por incorporar a su repertorio prácticamente cualquier ruido que escucha a su alrededor.
Una visitante del zoológico de Adelaida, en Australia, pudo comprobarlo cuando escuchó el sonido perfectamente reconocible de una cámara instantánea. Esperaba encontrar a alguien utilizando una Polaroid, pero el ruido provenía de Nova, un ave lira de 37 años. El animal no se limitó a reproducir un simple clic. Imitó también el sonido del mecanismo de la cámara y, poco después, comenzó a copiar con gran precisión el canto de un cucaburra.
La escena parece extraordinaria, pero esta capacidad forma parte del comportamiento natural de la especie.
Un repertorio que puede incluir sonidos humanos
Las aves lira son conocidas principalmente por imitar otras aves de su entorno. Sin embargo, los ejemplares que viven cerca de personas pueden aprender también sonidos artificiales.
Se han documentado imitaciones de alarmas de automóviles, radios, motores, motosierras, cámaras fotográficas e incluso llantos de bebés. Nova, por ejemplo, también reproduce sonidos de urracas australianas, rosellas, loritos arcoíris y cucaburras, además del clic de botones y otros ruidos relacionados con la actividad humana.
Su capacidad de imitación se conoce desde hace décadas. En 1998, la serie de la BBC The Life of Birds, narrada por David Attenborough, mostró a un macho reproduciendo distintos sonidos artificiales durante una exhibición de cortejo.
¿Cómo consiguen copiar los sonidos con tanta precisión?
La clave está en una combinación extraordinaria de aprendizaje, memoria y control vocal.
Como otras aves, el ave lira produce sonidos mediante la siringe, un órgano situado en la parte inferior de la tráquea. Su sofisticado control muscular le permite modificar tono, ritmo, intensidad y estructura sonora con enorme precisión.
Un estudio publicado en 2012 analizó hasta qué punto estas imitaciones podían engañar a otras especies. Los investigadores compararon las llamadas reales de un ave con las versiones producidas por aves lira. La reacción de los animales fue prácticamente la misma frente al sonido verdadero y frente a la copia.
Esto sugiere que el ave lira no se limita a reproducir una versión aproximada, sino que puede conservar muchos de los detalles acústicos necesarios para que otra especie reconozca el sonido.
Una herramienta para seducir
La imitación tiene además una función importante durante el cortejo.
Los machos desarrollan exhibiciones vocales extremadamente complejas para atraer a las hembras. Cuanto más amplio y sofisticado es el repertorio, más impresionante puede resultar la demostración.
Investigaciones posteriores observaron incluso un comportamiento todavía más curioso. Durante determinadas fases del cortejo, algunos machos imitan llamadas de alarma de otras especies, creando algo parecido al sonido de varias aves reaccionando ante la presencia de un depredador. Los científicos han planteado que esta falsa señal de peligro podría captar la atención de la hembra y mantenerla cerca durante la exhibición.
Así, sonidos que en otros animales sirven para alertar sobre una amenaza pueden convertirse en parte de una estrategia reproductiva.
El resultado es uno de los repertorios más sorprendentes de la naturaleza. Para el ave lira, una cámara, una alarma o una motosierra pueden convertirse simplemente en nuevos sonidos que almacenar en su memoria.
Y cuando decide reproducirlos, la imitación puede ser tan precisa que incluso una persona situada a pocos metros puede confundir al pájaro con la máquina original.