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Ciencia

El calor extremo está aumentando los riesgos durante el embarazo y el parto

Una encuesta internacional realizada a profesionales de salud materna muestra que casi tres de cada cuatro han observado más complicaciones relacionadas con el calor en los últimos cinco años. Los expertos advierten que el aumento de las temperaturas puede elevar el riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer y otros problemas durante el embarazo.
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El calor extremo ya no es solo una molestia estacional.

Para las mujeres embarazadas y los recién nacidos, puede convertirse en un riesgo añadido para la salud, especialmente cuando coinciden altas temperaturas, falta de acceso a refrigeración y sistemas sanitarios poco preparados.

Una nueva encuesta encargada por la fundación Wellcome muestra hasta qué punto los profesionales sanitarios están percibiendo este cambio.

Tres de cada cuatro profesionales ven más complicaciones

El estudio consultó a 1.000 profesionales vinculados al embarazo, parto, posparto y atención neonatal en Australia, Brasil, India, Reino Unido y Zimbabue. El 73% afirmó que los casos o complicaciones relacionados con el calor han aumentado durante los últimos cinco años.

Además, el 98% había atendido a una mujer embarazada cuya salud, en su opinión, se había visto afectada por temperaturas extremas, mientras que el 99% había observado impactos similares en bebés.

El 92% de los encuestados pidió más formación, orientación y recursos para poder responder mejor a estos riesgos.

El calor extremo está aumentando los riesgos durante el embarazo y el parto
© Jeferson Santu – Unsplash

Qué puede provocar el calor durante el embarazo

La evidencia científica relaciona la exposición a temperaturas elevadas con un mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer, muerte fetal y determinadas complicaciones maternas.

Los mecanismos todavía se investigan, pero pueden intervenir factores como la deshidratación, el estrés cardiovascular y cambios en el flujo sanguíneo hacia la placenta.

Wellcome destaca además investigaciones que han encontrado alteraciones en la función placentaria y un mayor estrés fetal a medida que aumenta la exposición al calor.  Eso no significa que cada grado adicional produzca automáticamente una complicación.

Los riesgos dependen de la intensidad y duración del calor, las condiciones de salud de cada persona y el acceso a medidas de protección.

El problema no se resuelve simplemente “manteniéndose fresco”

Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, utilizó estos datos durante la reunión pre-COP celebrada en Fiyi para advertir que muchas personas embarazadas no tienen la posibilidad real de evitar el calor. Quienes trabajan al aire libre, viven en viviendas sin refrigeración o deben recorrer largas distancias para recibir atención médica pueden estar especialmente expuestas.

El problema también afecta a las clínicas.

Cuando faltan electricidad, agua o sistemas de refrigeración adecuados, mantener condiciones seguras durante una ola de calor se vuelve mucho más difícil.

Algunas soluciones son sorprendentemente sencillas

Parte de las medidas que se están probando requieren poca tecnología.

En Zimbabue y Sudáfrica, proyectos apoyados por Wellcome están evaluando intervenciones como sombreros de ala ancha, botellas de agua, paraguas, ventiladores y sistemas de aviso para mujeres embarazadas. 

Otras estrategias dependen de las ciudades y los sistemas sanitarios: refugios climáticos, centros de salud preparados para temperaturas extremas, acceso estable a agua y electricidad y alertas tempranas adaptadas específicamente a mujeres embarazadas.

El calor también es un problema de salud materna

Durante mucho tiempo, las olas de calor se han tratado principalmente como un riesgo para adultos mayores o personas con enfermedades crónicas.

La evidencia reciente está ampliando esa mirada.

Wellcome sostiene que los sistemas de salud deberían reconocer de forma explícita a las mujeres embarazadas como una población vulnerable frente al calor y adaptar las políticas sanitarias en consecuencia.

A medida que las temperaturas extremas se vuelven más frecuentes e intensas, proteger el embarazo frente al calor dejará de ser una recomendación estacional para convertirse en una parte cada vez más importante de la atención materna.

 

 

Fuente: Euro News.

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