El fenómeno de las islas de calor urbanas preocupa cada vez más a las grandes ciudades. Ahora, un grupo de investigadores añade un factor inesperado a la ecuación: los autos estacionados. Según sus hallazgos, estos vehículos actúan como “placas solares” temporales, aumentando el calor retenido en las calles, especialmente en barrios densos.
Cómo los autos estacionados se convierten en puntos calientes
El estudio, publicado en City and Environment Interactions, demuestra que los materiales metálicos de los coches (acero, aluminio) tienen alta conductividad y baja inercia térmica. Esto significa que se calientan rápido bajo el sol y transmiten ese calor al aire circundante. A diferencia del asfalto, que acumula calor de forma gradual, los vehículos generan picos térmicos inmediatos.

El experimento de Lisboa: blanco contra negro
El 23 de julio de 2024, dos autos —uno blanco y otro negro— permanecieron más de cinco horas expuestos al sol con 36 °C de temperatura ambiente. Los resultados fueron claros: sobre el techo del coche negro, la temperatura del aire llegó a superar en 3,8 °C la del asfalto cercano. En el auto blanco, el efecto fue casi 1 °C menor e incluso en algunos puntos el aire resultó más fresco que en el entorno. La diferencia se explica por el albedo, es decir, la capacidad de reflejar radiación solar: los autos blancos reflejan hasta un 85 % de la luz, mientras que los negros apenas un 10 %.
Escala urbana: miles de autos, miles de grados extra
Lisboa cuenta con 91.000 plazas de aparcamiento y más de 700.000 vehículos circulando a diario. En algunas zonas densas, los coches estacionados ocupan hasta el 10% de la superficie vial. Con semejante presencia, el color de los vehículos modifica la cantidad de radiación solar absorbida y amplifica el calentamiento urbano, intensificando la isla de calor.

Estrategias para enfriar las calles
Los investigadores recomiendan medidas concretas: fomentar autos de colores claros, aplicar recubrimientos reflectantes en la fabricación, limitar el estacionamiento en puntos críticos y construir zonas de sombra en aparcamientos abiertos. A ello se suman soluciones urbanas más amplias, como pavimentos reflectantes, arbolado en calles y corredores verdes que favorezcan la ventilación. Incluso con el auge de los vehículos eléctricos, su superficie metálica sigue contribuyendo al calentamiento, por lo que se plantea estandarizar recubrimientos de alto albedo en el diseño industrial.
Fuente: Infobae.