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Tecnología

El “cuello tecnológico” afecta cada vez a más personas: qué es y cómo evitar que las pantallas terminen causando dolor

Pasar horas mirando el celular o trabajando frente a una computadora puede sobrecargar los músculos del cuello, los hombros y la parte superior de la espalda. El llamado “tech neck” no es un diagnóstico médico específico, pero sí describe un conjunto de molestias que pueden volverse persistentes si no se corrigen la postura y los hábitos digitales.
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Mirar el celular durante unos minutos no debería causar una lesión. El problema aparece cuando esa misma postura se repite durante varias horas todos los días: cabeza inclinada hacia adelante, hombros encorvados y espalda redondeada.

Este conjunto de molestias se conoce popularmente como “tech neck”, “text neck” o síndrome de cuello tecnológico. No se trata de una enfermedad nueva ni de un diagnóstico médico formal, sino de una forma de describir el dolor, la rigidez y la sobrecarga muscular relacionados con el uso prolongado de teléfonos, tablets y computadoras.

Cleveland Clinic explica que mantener la cabeza adelantada obliga a los músculos del cuello y la parte superior de la espalda a trabajar durante más tiempo para sostenerla. Esa tensión repetida puede provocar dolor cervical, molestias entre los omóplatos y limitación del movimiento.

El “cuello tecnológico” afecta cada vez a más personas: qué es y cómo evitar que las pantallas terminen causando dolor
© Magnific

Inclinar la cabeza aumenta el esfuerzo del cuello

La cabeza de un adulto pesa aproximadamente entre 4,5 y 5,5 kilos cuando se encuentra alineada sobre los hombros. Al inclinarla hacia adelante, aumenta el brazo de palanca y, con él, el esfuerzo que deben realizar músculos, ligamentos y articulaciones.

Por eso suele decirse que mirar hacia abajo puede hacer que el cuello “soporte” el equivalente a varias veces el peso real de la cabeza. Estas cifras son estimaciones biomecánicas y no significan que aparezcan literalmente 20 o 25 kilos sobre las vértebras.

Lo importante es entender que cuanto más se adelanta la cabeza y más tiempo se mantiene esa posición, mayor es la tensión acumulada. Cleveland Clinic señala que cada incremento en la postura adelantada aumenta la carga sobre la columna cervical y los músculos posteriores.

El problema tampoco está únicamente en el celular. Una computadora portátil colocada demasiado baja obliga a mirar hacia abajo, mientras que un monitor excesivamente alto puede hacer que la persona extienda el cuello hacia atrás.

Los síntomas van más allá de una simple rigidez

Las molestias más habituales son dolor en el cuello, tensión en los hombros, sensación de quemazón entre los omóplatos y dificultad para girar la cabeza.

También pueden aparecer dolores de cabeza relacionados con la tensión muscular. Mayo Clinic explica que una postura inadecuada puede sobrecargar los músculos de la cabeza, el cuello, la espalda alta y la mandíbula, favoreciendo cefaleas tensionales.

Cuando existe irritación o compresión nerviosa, algunas personas experimentan hormigueo, entumecimiento o dolor que se extiende hacia los brazos, las manos y los dedos. Sin embargo, estos síntomas también pueden tener otras causas y no deberían atribuirse automáticamente al uso de pantallas.

La fatiga visual, el dolor de pulgares y las molestias en los codos pueden acompañar al cuadro, pero son problemas relacionados con el uso repetitivo de dispositivos, no necesariamente consecuencias directas de la columna cervical.

Tampoco puede afirmarse que mirar el celular provoque por sí solo artritis o degeneración de los discos. La edad, la genética, lesiones previas, el tabaquismo, la actividad física y otras condiciones también influyen en esos procesos.

El “cuello tecnológico” afecta cada vez a más personas: qué es y cómo evitar que las pantallas terminen causando dolor
© Magnific

La mejor postura es la que cambia con frecuencia

La prevención no consiste en mantener una posición rígida y “perfecta” durante todo el día. Incluso una postura adecuada puede generar molestias si se sostiene durante horas sin moverse.

La medida más útil es cambiar de posición con frecuencia, levantarse, caminar y realizar movimientos suaves del cuello y los hombros. Cleveland Clinic recomienda interrumpir los períodos prolongados frente a las pantallas y evitar permanecer continuamente con la cabeza inclinada.

En una computadora, el monitor debería colocarse directamente delante del usuario, aproximadamente a la distancia de un brazo. La parte superior de la pantalla debe quedar a la altura de los ojos o ligeramente por debajo, para leer sin doblar el cuello.

Con una laptop puede resultar útil colocarla sobre un soporte y utilizar un teclado y un mouse externos. En el celular, conviene acercar el dispositivo a la altura de la mirada en lugar de bajar completamente la cabeza.

Cuándo conviene consultar a un profesional

El dolor leve suele mejorar con movimiento, descanso relativo, ajustes ergonómicos y aplicación temporal de calor o frío. Los analgésicos pueden aliviar síntomas puntuales, pero no corrigen la causa si se mantiene la misma rutina.

Es recomendable consultar a un médico o fisioterapeuta cuando el dolor persiste, empeora, aparece después de una caída o se acompaña de debilidad, pérdida de sensibilidad, problemas de equilibrio, fiebre o dolor que baja por el brazo.

El cuello tecnológico no significa que haya que abandonar los dispositivos. La solución está en utilizarlos de una forma menos estática: elevar las pantallas, apoyar correctamente el cuerpo y recordar que, frente a cualquier postura, el movimiento frecuente continúa siendo la mejor protección.

 

Fuente: Infobae.

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