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Ciencia

Un volcán submarino que se creía extinto, frente a Canadá, resultó ser una incubadora natural: en su cima hay hasta un millón de huevos de raya

Las rayas blancas del Pacífico ponen sus huevos donde brota agua tibia del volcán. El calor podría acortar una gestación que puede durar cuatro años
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A unos 1.500 metros de profundidad, frente a la costa oeste de la isla de Vancouver, en Canadá, se eleva una montaña submarina de origen volcánico. Los científicos la daban por extinta. Pero cuando un equipo de investigadores llegó a su cima con cámaras submarinas, se encontró con dos sorpresas: el volcán todavía libera fluidos tibios, y su superficie estaba cubierta por una enorme cantidad de huevos, cada uno de unos 50 centímetros.

El hallazgo se produjo en 2023, durante una expedición liderada por la bióloga marina Cherisse Du Preez, del Departamento de Pesca y Océanos de Canadá. Desde entonces, la historia vuelve a circular periódicamente por lo llamativo de sus imágenes, pero sigue siendo uno de los ejemplos más asombrosos de cómo la vida aprovecha la energía geológica del fondo del mar.

Una guardería de rayas gigantes

Raya Gigante
© Jeanne Rouillard – Unsplash

Los huevos pertenecen a la raya blanca del Pacífico (Bathyraja spinosissima), una especie de aguas profundas emparentada con los tiburones. Los adultos pueden alcanzar unos dos metros de largo y normalmente viven a grandes profundidades, entre unos 800 y casi 3.000 metros. Como muchas rayas, ponen sus huevos dentro de cápsulas duras, que algunos comparan con enormes raviolis.

Según Du Preez, la cima del volcán podría albergar hasta un millón de estos huevos. Los investigadores reconstruyeron la extensión del campo con mapas y grabaciones de video, comparando imágenes superpuestas para no contar dos veces la misma zona. Aun así, la cifra es una estimación: las corrientes y el relieve ocultan parte del área.

El calor como incubadora

Volcan Submarino
© Gallwis – Shutterstock

La clave del lugar es el agua tibia. El equipo esperaba encontrar agua helada, como es habitual a esas profundidades, pero detectó que el volcán libera fluidos más cálidos a través de las rocas fracturadas de la cima. Las rayas parecen elegir esos puntos para depositar sus huevos.

La razón tendría que ver con el tiempo de desarrollo. En el frío extremo del fondo oceánico, los embriones de estas rayas crecen muy despacio, y la incubación puede durar alrededor de cuatro años. Según Du Preez, el agua tibia probablemente acelera la gestación, lo que permitiría que más crías salgan con éxito.

No es el primer caso

El fenómeno ya se había observado antes. En 2018, un estudio liderado por Pelayo Salinas-de-León, de la Fundación Charles Darwin, documentó por primera vez huevos de esta misma especie junto a fuentes hidrotermales cerca de las islas Galápagos. Allí contaron 157 cápsulas, y la mayoría estaba a menos de 20 metros de las chimeneas más calientes. Fue el primer registro de un ambiente hidrotermal usado como guardería de huevos.

Lo que distingue al caso canadiense es la escala. Pasar de unos cientos de huevos a una cifra que podría rondar el millón convierte a este volcán en uno de los sitios de cría más importantes conocidos para la especie.

Un santuario protegido

El hallazgo tuvo consecuencias concretas. Los datos de la expedición ayudaron a respaldar la creación de un área marina protegida frente a la isla de Vancouver. En julio de 2024, el gobierno de Canadá y cuatro naciones indígenas, los haida, los nuu-chah-nulth, los pacheedaht y los quatsino, designaron oficialmente el área la mayor zona marina protegida del país.

Abarca unos 133.000 kilómetros cuadrados e incluye más de 47 montes submarinos, más del 70% de los conocidos en Canadá, y todas las fuentes hidrotermales confirmadas del país. La pesca de fondo en estos montes y en la zona de fuentes hidrotermales ya estaba cerrada desde 2017.

La protección es clave porque las rayas de aguas profundas crecen y se reproducen muy lentamente, lo que las hace especialmente vulnerables. Un solo sitio de cría dañado podría afectar a toda una población durante décadas. Y, como muestra este volcán, todavía queda mucho por descubrir en las montañas sumergidas del océano.

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