Image: GoTopTens

El 3 de marzo de 1876, en el condado de Bath, Kentucky, ocurrió un suceso que durante mucho tiempo dio que hablar a la comunidad científica. No había temporal ni volaban peces o ranas, ese día hubo una lluvia de carne, con piezas de hasta 10 centímetros. Si esto ya resulta sorprendente, la reacción del pueblo lo fue más.

La ma√Īana amaneci√≥ clara. Sin previo aviso, la esposa de un granjero local comenz√≥ a ver c√≥mo ca√≠an las piezas de carne de diferentes tama√Īos. Tal y como cont√≥ en el New York Times:

Entre las 11 y las 12 en punto estaba en mi jard√≠n, a no m√°s de cuarenta pasos de la casa. Hab√≠a un viento ligero que ven√≠a del oeste, pero el cielo estaba despejado y el sol brillaba intensamente. Sin ning√ļn preludio ni advertencia de ning√ļn tipo, y exactamente bajo estas circunstancias, comenz√≥ la lluvia.

Advertisement

El evento luego fue presenciado por su marido. Durante varios minutos, la se√Īora Crouch y su esposo vieron c√≥mo el inusual aguacero ca√≠a a su alrededor, antes de que finalmente cesara, dejando el cielo tan claro y soleado como lo hab√≠a estado antes. Sin embargo, el patio qued√≥ salpicado de trozos de carne, lo suficiente como para ‚Äúllenar un carro lleno de caballos‚ÄĚ

Image: Pixabay

Inmediatamente despu√©s, los Crouch creyeron que el acontecimiento hab√≠a sido un milagro o alg√ļn tipo de advertencia demon√≠aca. En poco tiempo, la noticia de la lluvia de carne se hab√≠a extendido, trayendo multitudes de vecinos y curiosos a la escena.

Advertisement

Al principio, el consenso general parec√≠a ser que la carne era de res, ya que era de un color similar y ten√≠a un olor parecido. Sin embargo, un cazador local no estaba de acuerdo, alegando que la ‚Äúsensaci√≥n extra√Īamente grasienta‚ÄĚ se parec√≠a m√°s a la de un oso.

Para terminar el debate de una vez por todas, algunos valientes se encargaron de probar parte de las piezas. S√≠, la carne cay√≥ del cielo y aparentemente eso no fue lo suficientemente alarmante como para no comerla. La versi√≥n fue que, solo por el gusto, la carne ten√≠a que ser de venado o cordero. Insatisfecho con las versiones oficiales, un carnicero local tambi√©n la prob√≥. Seg√ļn el hombre, no era carne, alegando que ‚Äúno ten√≠a sabor a carne, pescado o aves‚ÄĚ.

Finalmente, las autoridades de la ciudad decidieron que era hora de obtener datos contrastados científicamente sobre qué había caído del cielo. Tomaron muestras y las envolvieron a universidades de todo el país esperando que los científicos pudieran ofrecer luz al insólito hecho.

Advertisement

Image: PxHere

As√≠ fue como un qu√≠mico del Louisville College dedujo que, como uno de los cazadores hab√≠a sugerido, la muestra era de cordero. Otro estuvo en desacuerdo, afirmando que aunque ciertamente era carne, definitivamente no era de cordero. Al final, y despu√©s de tanto an√°lisis, los investigadores se dieron por vencidos con el ‚Äúqu√©‚ÄĚ, centr√°ndose mucho m√°s en el ‚Äúd√≥nde‚ÄĚ. Se preguntaban que, si era carne, ¬Ņc√≥mo cay√≥ del cielo y, lo que es m√°s importante, c√≥mo lleg√≥ hasta all√≠ en primer lugar?

Uno de los cient√≠ficos postul√≥ que era probable que la carne fuera el resultado de una lluvia de meteoritos, o de una ‚Äúlluvia de carne‚ÄĚ si se quiere. Seg√ļn escribi√≥ William Livingston Alden, del New York Times:

De acuerdo con la teor√≠a actual de los astr√≥nomos, un enorme cintur√≥n de piedras mete√≥ricas gira constantemente alrededor del sol, y cuando la tierra entra en contacto con este cintur√≥n, es apedreado. Del mismo modo, podemos suponer que gira en torno al sol un cintur√≥n de carne de venado, cordero y otras carnes, divididas en peque√Īos fragmentos, que se precipitan sobre la tierra cada vez que se cruzan en su camino.

Advertisement

Adem√°s, ofreci√≥ una teor√≠a todav√≠a m√°s macabra, sugiriendo que la carne era en realidad la de ‚Äúalgunos ciudadanos de Kentucky que hab√≠an quedado atrapados en un torbellino mientras afilaban cuchillos y fueron esparcidos por el estado‚ÄĚ.

Otro científico, L. Brandeis, escribió un artículo en el que afirmaba que el evento era simplemente una lluvia de Nostoc, un género de cianobacterias que adquiere una apariencia gelatinosa cuando entra en contacto con la lluvia. Su teoría era que simplemente florecía en el suelo y que cualquier cosa que cayera del cielo era simplemente una lluvia normal.

Image: Nostoc (Wikimedia Commons)

Advertisement

Finalmente, todas las teorías se rechazaron por una que parecía la más plausible, aunque igualmente insondable: la lluvia de carne de Kentucky era el resultado de una bandada de buitres que vomitaban de forma simultánea después de darse un festín más abundante de lo que sus estómagos les permitían.

Esta √ļltima teor√≠a lleg√≥ a trav√©s de Kurt Gohde, profesor en la Universidad de Lexington. El hombre estaba revisando los archivos del centro y tropez√≥ con un viejo frasco con un peque√Īo trozo de carne flotando en un l√≠quido. Era una de las muestras que el pueblo hab√≠a enviado por todo el pa√≠s.

Como explicaba el investigador, los buitres generalmente no vomitan al sentirse enfermos porque sus estómagos son muy ácidos, lo que les permite digerir de todo. Sin embargo, tienden a atiborrarse cuando comen porque no saben cuándo tendrán su próxima comida.

Advertisement

Image: Uno de los frascos (Transylvania University)

Uno de lEsto significa que tienen que sentarse y digerir durante un tiempo después de alimentarse, pero si algo los sobresalta y necesitan volar rápidamente, se sabe que vomitan para aligerar la carga, incluso vomitan desde el aire si es necesario.

Por tanto, la teoría de que un grupo de buitres asustados y recién alimentados vomitó causando la lluvia de carne se convirtió en una teoría altamente plausible, y tenía sentido con lo que sabemos sobre los buitres. Además, el estado de la carne y el tipo de tejido que se encontraba en las muestras también tenía sentido para la dieta de un buitre.

No obstante, y aunque la escena vivida se asemeje a la de una película de terror, lo más horrible de esta historia es que un día cayó carne, y un grupo de personas se comió pedazos de vómito de buitre para saber de qué se trataba. [Wikipedia, Mental Floss, ScientificAmerican, The New York Times]