Desde su estreno, la canción “Ocean to Ocean” de Pitbull me ha fascinado. No he disfrutado la canción, pero sí la he escuchado. Muchas veces. Es mucho mejor y mucho peor de lo que me hubiera imaginado. Es asombrosa, como el centro negro de un remolino, e igualmente peligrosa. También es profundamente ridícula, lo cual significa que James Wan tiene razón. Deberíamos celebrar “Ocean to Ocean”. Así que brindo por ti, Pitbull. Mierda, vamos a divertimos.