Nunca hemos podido quitarnos el casco y respirar sobre Marte, caminar por la Luna sin traje ni acercarnos lo suficiente a Júpiter como para descubrir a qué huelen sus nubes.
Sin embargo, la química sí puede darnos algunas pistas. La responsable de convertir esas pistas en aromas es Marina Barcenilla, perfumista española y científica planetaria afincada en Reino Unido. Barcenilla combina más de dos décadas trabajando con fragancias con sus investigaciones en astrobiología, actualmente centradas en la búsqueda de biofirmas en Marte.
Su proyecto se llama AromAtom y propone algo bastante insólito: explorar el Sistema Solar utilizando el olfato.
¿Cómo se crea el olor de un planeta?
No significa que Barcenilla haya recogido literalmente aire marciano o una muestra de las nubes de Júpiter.
Sus recreaciones parten de lo que conocemos sobre la composición química de las atmósferas, superficies y minerales de diferentes cuerpos celestes, además de las descripciones de astronautas cuando existen.
A partir de esos datos selecciona moléculas y materias aromáticas capaces de reproducir sensaciones similares. Cuando una sustancia real resulta peligrosa, utiliza alternativas seguras con perfiles olfativos parecidos.
AromAtom ha desarrollado experiencias relacionadas con la Luna, Marte, Júpiter, cometas, asteroides, los anillos de Saturno e incluso regiones de la Vía Láctea.
Sus aromas formaron además parte de la exposición Space: Could Life Exist Beyond Earth? del Museo de Historia Natural de Londres, donde los visitantes podían literalmente “oler otros planetas”. La muestra estuvo abierta entre mayo de 2025 y febrero de 2026.
¿Y a qué huele la Luna?
En este caso tenemos testimonios reales.
Los astronautas del programa Apollo contaron que el polvo lunar que se adhería a sus trajes y entraba después en el módulo recordaba al olor de la pólvora quemada. AromAtom combinó esas descripciones con lo que conocemos sobre los minerales presentes en la superficie lunar para crear un aroma seco, frío, mineral y polvoriento. Pero Barcenilla fue un paso más allá.
Perfumes que puedes llevar puestos
Algunas de estas ideas terminaron convertidas en perfumes convencionales.
Uno de ellos es Moon Walk, inspirado en la Luna. Combina notas minerales y pimienta negra con iris, heliotropo, ámbar, almizcle y acordes empolvados.
We Are The Martians toma Marte como inspiración. Incluye azafrán, pimienta negra y cardamomo, seguidos de notas metálicas, humo y madera, antes de terminar en incienso, ámbar y almizcle. La propia Barcenilla explica que mantuvo parte de la sensación metálica y polvorienta asociada al planeta, pero suavizó el resultado para convertirlo en algo realmente utilizable como perfume.
También existen Ground Control, inspirado en el regreso a los aromas terrestres después de un viaje espacial, y Out of This World, una fragancia concebida como un recorrido desde la Tierra hasta el corazón de la Vía Láctea.
Así que, aunque todavía no podemos viajar a Marte para comprobar personalmente su aroma, sí podemos salir a cenar oliendo a una interpretación científica y artística de otro planeta.
Y probablemente esa sea una de las formas más extrañas de acercarnos al espacio sin abandonar la Tierra.