Foto: AP

La minería de asteroides es algo más complicado que mirar al cielo y traer una roca llena de platino. Primero necesitas aterrizar en el asteroide correcto. El nuevo Falcon Heavy que SpaceX lanzó hace dos semanas puede haber revolucionado por completo nuestras posibilidades de minar asteroides.

“En lugar de unos pocos cientos, ahora podríamos llegar a miles de asteroides”, explicaba Martin Elvis, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian durante la reciente conferencia anual de la Asociación Americana para el Progreso de la Ciencia celebrada en Austin, Texas.

Los asteroides pueden ser una fuente natural de todo tipo de recursos naturales, desde agua a metales pesados como el platino. Empresas que proponen la colonización espacial como Planetary Resources tienen la esperanza de poder posar equipamiento de minería sobre esos asteroides para traer de vuelta a la Tierra esos recursos y hacerse de oro. Desgraciadamente, es una tarea llena de retos, y el primero es precisamente llegar hasta el asteroide.

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Los astrónomos calculan los asteroides disponibles en función de una medida concreta para cada objeto llamada cambio de velocidad delta-v. El nombre oculta el cálculo de cuánto impulso es necesario para abandonar la órbita terrestre y entrar en la órbita de un asteroide concreto. Elvis explica que delta-v se expresa en kilómetros por segundo y oscila entre los 4 y los 30 km/s.

Si asumimos que un asteroide económicamente viable es aquél que puede ofrecer más de mil millones de dólares en recursos estamos hablando de un objeto de al menos 100 metros. Martin Elvis añade que hay muchos tipos de asteroide con diferentes potenciales en cuanto a materiales y volumen. El problema es que no hay muchos objetos de más de 100 metros que tengan un delta-v bajo. Solo cumplen esas características alrededor del 3% de ellos.

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La puesta en funcionamiento del Falcon Heavy (el cohete más potente operativo ahora mismo) aumenta nuestras posibilidades de delta-v en unos pocos kilómetros por segundo. Puede parecer una mejora menor, pero nos da acceso al 45% de los asteroides susceptibles de ser minados.

Foto: Martin Elvis/Harvard Business School

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Por supuesto, hay muchos otros factores por resolver, como el desarrollo de una tecnología que permita aterrizar sobre el asteroide, minarlo y traer de vuelta sus recursos. También hay que considerar cómo se regulará esta actividad y qué implicaciones legales tiene. Tiene pinta de que ponerse a lanzar cohetes a lo loco para procesar metales pesados puede que no sea muy bueno para el medio ambiente.

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Sea como fuere, estamos un poco más cerca de ese futuro de ciencia-ficción en el que diferentes compañías y millonarios se convierten en terratenientes espaciales. Es una idea tan fascinante como inquietante.