El evento, denominado EP250704a / GRB 250704B, fue detectado el 4 de julio de 2025 por varios observatorios espaciales, entre ellos Einstein Probe.
Este telescopio, lanzado en 2024 y diseñado especialmente para detectar fenómenos transitorios en rayos X, permitió registrar una parte del evento que los instrumentos tradicionales dedicados principalmente a los rayos gamma podrían haber pasado por alto.
Medio segundo seguido de casi diez minutos
El primer estallido de rayos gamma duró aproximadamente 0,4 segundos.
Los estallidos tan breves suelen asociarse con colisiones entre objetos compactos, especialmente dos estrellas de neutrones. Pero Einstein Probe descubrió algo inesperado inmediatamente después: una intensa emisión de rayos X blandos que continuó durante unos 560 segundos, es decir, más de nueve minutos.
Ese comportamiento no encaja fácilmente con el modelo habitual de un breve estallido seguido simplemente por un resplandor residual que se desvanece.
GRB~250704B/EP250704a a Short Gamma-Ray Burst Powered by a Magnetar. Nissim Fraija et. al. https://arxiv.org/abs/2601.15732
— AstroArxiv (@astroarxiv.bsky.social) 2026-07-09T21:44:42.356Z
Una explosión ocurrida hace más de 6.000 millones de años
Los astrónomos reaccionaron rápidamente y comenzaron a observar el lugar con otros instrumentos.
El Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral permitió medir un corrimiento al rojo de 0,661, situando el fenómeno a una distancia cuya luz necesitó alrededor de 6.000 millones de años para alcanzarnos.
El equipo también buscó señales de una supernova.
No encontraron ninguna.
Esto resultó importante porque los estallidos prolongados producidos por el colapso de estrellas masivas suelen estar acompañados por una supernova brillante. Su ausencia, combinada con las demás características del evento, reforzó la hipótesis de una fusión de objetos compactos.
La pista conduce a un magnetar
Cuando dos estrellas de neutrones chocan, el resultado puede ser un agujero negro o una nueva estrella de neutrones extremadamente masiva.
Los investigadores creen que, en este caso, pudo formarse temporalmente un magnetar: una estrella de neutrones que gira rápidamente y posee un campo magnético extraordinariamente intenso.
Ese objeto podría haber seguido liberando energía después del breve estallido de rayos gamma y explicar así los casi diez minutos de emisión de rayos X. Sin embargo, el estudio no confirma directamente la existencia del magnetar. Es una de las interpretaciones más prometedoras para explicar lo observado.
Una nueva forma de encontrar colisiones cósmicas
Hasta ahora, los estallidos cortos de rayos gamma han sido una de las principales herramientas para localizar fusiones de estrellas de neutrones. El descubrimiento sugiere que los rayos X podrían proporcionar una segunda señal mucho más prolongada.
Eso resulta especialmente interesante para la astronomía de ondas gravitacionales. Las colisiones de estrellas de neutrones producen deformaciones del espacio-tiempo que pueden ser detectadas desde la Tierra.
Si futuros observatorios detectan simultáneamente ondas gravitacionales y estos largos destellos de rayos X, los científicos podrían estudiar con mucho más detalle qué ocurre durante los primeros minutos posteriores a algunas de las colisiones más violentas del universo.